Parménides García Saldaña (1944-1982), El Rey Criollo, nos invita a dar un paseo por la desfachatez lúdica de los años dorados del Rock and Roll. En el recorrido hemos visto de todo: muchachitos buscando crecer, jovencitas queriendo ser mujeres y jóvenes que pretenden evadir el precio de llegar a la edad adulta y subirse a ella, pero con sus condiciones. martes, 3 de mayo de 2011
El Rey Criollo
Parménides García Saldaña (1944-1982), El Rey Criollo, nos invita a dar un paseo por la desfachatez lúdica de los años dorados del Rock and Roll. En el recorrido hemos visto de todo: muchachitos buscando crecer, jovencitas queriendo ser mujeres y jóvenes que pretenden evadir el precio de llegar a la edad adulta y subirse a ella, pero con sus condiciones. jueves, 7 de abril de 2011
Articular los saberes
por Gilberto Garza Valdez
Interrogarse qué saberes enseñar en las escuelas es el tema central de apasionados debates sobre la reconfiguración de los currículos de todos los niveles educativos.
Raúl D. Mota
El texto es una reseña del libro Articular los Saberes. ¿Qué saberes enseñar en las escuelas?, de Edgar Nahoum Baressi, más conocido como Edgar Morin, quien es un pensador francés, nacido en los años veinte del siglo pasado. El propósito fundamental de este trabajo es facilitar la comprensión de las ideas que expone Morin en dicho texto, el cual consta de cuatro capítulos que se desarrollan en forma secuencial; se incluye un apartado de antecedentes que busca contextualizar al lector en el devenir de la educación a través de los siglos.
Hace unos dos mil años, minutos más, minutos menos, en los primeros cinco siglos sobrevivió lo que pudiera llamarse “la educación general”: leer, escribir y contar; con énfasis en gramática y retórica, heredada de los griegos e impuesta por la hegemonía del imperio romano; después, entre el siglo quinto y décimo, se vivió la llamada edad oscura, en que sólo se educaron unos cuantos religiosos.
Entre el siglo diez y doce, empezó a tomar fuerza la actividad educativa, tratando de recuperar los conocimientos clásicos, traduciendo en algunos monasterios textos del griego al latín, y como era de esperarse con un marcado sesgo religioso.
A finales del siglo doce y principios del siglo trece, en las escuelas catedralicias se debatía intensamente la conveniencia de mantener cerradas las puertas, a temas y conocimientos que pudieran resultar no adecuados para los intereses religiosos. Fue en esos momentos cuando nació el concepto de universitates (latín) e inicia la lucha por abrirse a todo tipo de conocimientos. En el siglo catorce, Italia impulsó el estudio de la historia cultural (Renacimiento), tratando de recuperar lo clásico.
Tuvieron que pasar quinientos años de intentos de arranque y de apertura; es decir, hasta los siglos diecisiete y dieciocho para que las universidades se dieran cuenta que estaban siendo rebasadas por un torrente de nuevas ideas en torno a la filosofía, la ciencia y la tecnología. Y es, hasta finales del siglo veinte e inicios del veintiuno, cuando empiezan a notarse las primeras consecuencias impactantes producidas por los efectos directos del progreso científico y tecnológico.
Morin está convencido de que dichas transformaciones conducen a un aumento de la complejidad de la sociedad; complejidad a la que llama emergente, debido a que desafía los métodos tradicionales de análisis en todos los ámbitos. Es en este marco que empieza a configurar sus ideas.
Su tesis la desarrolla en cuatro textos. El primero se titula: Articular las disciplinas; el segundo: La antigua y la nueva disciplinariedad; el tercero: Por una reforma del pensamiento; el cuarto: La democracia cognitiva y la reforma del pensamiento.
En el primero de los textos, Articular las disciplinas, estudia los vicios y virtudes del quehacer científico mostrando el camino para la consecución de la reforma del pensamiento. Inicia estudiando la ciencia moderna, caracterizada por su organización disciplinaria, donde cada una de ellas encierra a su conocimiento dentro de sus propias fronteras.
Nos advierte que la ciencia, a pesar del paradigma hiperdisciplinario, disyuntivo y reductivo, es inseparable de la transdisciplinariedad; por lo tanto, invita a adoptar un pensamiento complementario que permita encontrar la vía de articulación entre las disciplinas.
“La organización disciplinaria se instituyó en el siglo XIX, con la formación de las universidades modernas…” , y según Morin, aun con todas las ventajas que implica la disciplinariedad al delimitar un campo de competencia sin el cual el conocimiento se volvería vago, y revelar un objeto de interés para la ciencia; se tiende en forma natural hacia la autonomía, por la especificidad de su lenguaje, sus técnicas, y sus teorías, delimitando sus fronteras y posibilitando “…el riesgo de hiperespecialización del investigador, y la cosificación del objeto estudiado olvidando que ha sido extraído desde que es percibido como una cosa en sí, pero que además está vinculado con otros objetos tratados por otras disciplinas…”
Morin también rescata la idea de que ciertas nociones circulan y atraviesan clandestinamente las fronteras de las ciencias; contrario a la idea de que un concepto no tiene pertinencia más que en el campo disciplinario en que nació, señalando como ejemplo que “…Claude Lévi-Straus no hubiera podido elaborar su antropología estructural si no hubiera conocido a Jacobson en los bares de New York, creador de la lingüística estructural…”
La invitación del autor es a articular las disciplinas buscando la transdisciplinariedad que permita hacer frente y estar a la altura de los problemas de nuestro tiempo.
En el segundo texto, La antigua y la nueva disciplinariedad, remarca “…la importancia de una transdisciplinariedad que reincorpore al sujeto como conceptuador enmarcado en su contexto, y la búsqueda de un paradigma de la complejidad.”
En este capítulo nos remite básicamente a la búsqueda de una actitud determinada al investigar, al reflexionar, al comprender y explicar los saberes; luchando contra el olvido en que la ciencia ha dejado al sujeto cognoscente, así como contra la excesiva fragmentación y formalización teórica. Es la búsqueda de un nuevo enfoque de pensamiento.
Morin aclara que no se trata de controlar las disciplinas, sino de hacer interdisciplinariedad integrando al sujeto aun con el riesgo de su influencia subjetiva, ya que finalmente la ciencia no es pura, sino producto de los mismos sujetos que en otros tiempos con sus propias limitaciones se encerraron con su ámbito, por lo que insiste: “…los más grandes progresos científicos contemporáneos se han logrado reintegrando el observador a lo observado…” y critica que la realidad objetiva del observador y su influencia en la ciencia, no es aceptada, o es menospreciada.
Y se pregunta “¿Cómo restituir el problema del saber? El paradigma que sostiene nuestro conocimiento científico es incapaz de responder a la pregunta, puesto que la ciencia se fundó sobre la exclusión del sujeto…”
Aun siendo el hombre el objeto del conocimiento, se le descompuso en mil pedazos para tratar de comprenderlo olvidando la necesidad de mantenerlo unido en la conjunción sujeto/objeto; y en el estado actual de proliferación y dispersión de conocimientos, es necesario regresar a revisar los paradigmas de los mismos, ya que “…el desarrollo de la ciencia se efectúa no ya por acumulación de conocimientos, sino por la transformación de principios organizadores del conocimiento. La ciencia no sólo crece, se transforma…” . “Es por ello que se llegó a la situación actual, donde la ciencia es incapaz de pensarse a sí misma científicamente, incapaz de determinar su lugar, su rol en la sociedad, incapaz de prever si lo que saldrá de su desarrollo contemporáneo es el anonadamiento, la servidumbre o la emancipación”. Podríamos agregar o su destrucción.
El autor propone dejar de emplear los métodos con reglas fijas que presumen pronóstico y control, sino construir un camino basado en la incertidumbre buscando que no se vuelva rector ni metodología. “El método es lo que enseña a aprender. Es un viaje que no se inicia con un método, se inicia con la búsqueda del método. El despliegue de un camino con el temple necesario para resistir las tentaciones racionalistas: la idealización…la racionalización…la normalización…”
El tercer texto: Por una reforma del pensamiento, enfatiza la necesidad urgente de una reforma paradigmática, revisando el lugar del conocimiento, la complejidad y la ruptura entre las humanidades y la ciencia.
La razón lógica para la fragmentación del conocimiento a través de las disciplinas fue para se hiciera mejor y más específico, para facilitar su estudio y comprensión; el problema sobrevino cuando se perdió la comunicación entre ellas.
Está convencido de que se puede llegar a un nivel de conocimiento más apto al tomar en cuenta las relaciones existentes entre las diversas disciplinas, sin ver las cosas aisladas ya que “un conocimiento sólo es pertinente en la medida en que se sitúa dentro de un contexto…”, no solamente teórico sino histórico.
“…A través de este formidable desarrollo de la cultura científica, uno asiste a la pérdida de la reflexividad incluso sobre el devenir de la ciencia misma y sobre la naturaleza de la ciencia humana…”, todo esto como consecuencia de la separación histórica del campo de las humanidades en donde se favorecía la reflexión y la capacidad de meditar sobre el saber, para hacer conciencia de sí mismo.
Morin hace un llamado para detener la invasión de la cultura científica sobre las humanidades, ya que el lenguaje científico tiende a cerrarse e inclusive volverse esotérico para el común de la gente y para los mismos especialistas, si pertenecen a otra disciplina. “…Desgraciadamente, cuantos más conocimientos especializados y limitados se tienen, más ideas absolutamente estúpidas sobre la política, el amor, o la vida se tienen…”
A esta problemática llama: el desafío de la complejidad, proponiendo hacerle frente a la incertidumbre, pensando en la incertidumbre y afirmando poéticamente: “…El conocimiento es una navegación dentro de un océano de incertidumbres, salpicado de archipiélagos de certidumbres…”
Plantea que la necesidad de responder a este reto es de escala mundial y absolutamente vital, ya que los procesos locales retroactúan sobre los procesos globales y la forma de hacerlo es a través de la reforma del pensamiento, identificando las conexiones y la religazón, ya que todas las cosas están ligadas unas a las otras; es imposible conocer las partes sin el todo, y el todo sin conocer las partes. La misión de la enseñanza dentro de este contexto: el aprendizaje de la religazón.
La reforma del pensamiento, de la que habla el autor, es de la parte más profunda de la estructura, es de naturaleza paradigmática, concierne a los principios fundamentales que deben gobernar nuestros discursos y nuestras teorías, y para ello propone siete principios, entre los que destacan los siguientes tres: el de bucle recursivo o autoproductivo, el de la dialógica y el holográmico.
El primero es el de bucle recursivo o autoproductivo, en el que explica que todas las personas somos el efecto y el producto de un proceso de reproducción, pero que también somos productores, rompiendo la causalidad lineal, para aceptar que somos efecto pero también causa, y que esto es necesario para que el proceso no se detenga.
La sociedad de la cual formamos parte, entonces, es el producto de la interacción de todas las personas que la construyen, y de la cual emergen cualidades y defectos produciendo así ciertos individuos que a su vez retroactuarán sobre otros individuos humanos, en una causalidad espiral.
El segundo es el de la dialógica, en el que invita a colocar juntos algunos principios, ideas y nociones que aparentemente pueden resultar paradójicos; citando a Heráclito quien habría dicho: “vivir de muerte, morir de vida” lo que significa que en un ser vivo las células mueren y son reemplazadas por nuevas células, en un ciclo que opera a través de la muerte para mantenernos vivos. Es la interrelación contradictoria/complementaria de varias lógicas para comprender y explicar algo.
El tercero es el holográmico, en el que se sostiene que no sólo la parte está en el todo, sino que el todo está en la parte; es decir, una célula de nuestro cuerpo contiene toda la información genética necesaria para reproducir un ser idéntico, mientras que nuestro cuerpo contiene la dicha célula. Las células nos contienen y nosotros contenemos las células.
La sociedad también, considerándola como un cuerpo, como un todo, nos contiene en su interior, pero nosotros la contenemos a ella al poseer su lenguaje, su cultura y sus vicios, los cuales reproducimos a la perfección.
El siguiente cuento puede aplicarse como ejemplo, en otro nivel de perspectiva: Un científico observaba con un poderoso telescopio el universo… cuando le comenta a la esposa: tuve la sensación de que un gran ojo me miraba desde lejos; mientras en otro mundo, un niño jugando con un microscopio veía en el portaobjetos cierta sustancia… cuando le comenta al papá: tuve la sensación de que un minúsculo ojo me estaba mirando.
Al final de este capítulo, Morin recuerda a Platón y comenta: “La cuestión del eros platónico es importante en estos tiempos en los que la educación se ve como negocio, en los que el conocimiento es solamente para el uso de algunos cuantos. El educador debe preparar a sus alumnos para la sociedad y las cuestiones que se le presentarán en ella, considerando que ellos mismos son quienes la conforman”.
El cuarto y último texto es: La democracia cognitiva y la reforma del pensamiento, en él nos advierte sobre los peligros de la hiperespecialización que produce ignorancia y ceguera, además de conducir a que el conocimiento esté en manos de unos cuantos, por lo que se requiere una reforma del pensamiento que derive en una democracia cognitiva, que consiste en “…la habilidad o esfuerzo mental de reflexión y conocimiento abierto, sin cortapisas, sin marcos dogmáticos, sin prejuicios e intolerancias…”
Morin argumenta que en el mundo actual el ciudadano común no cuenta con la posibilidad de acceder al conocimiento, por lo que se encuentra desposeído ante quienes lo han acaparado, especializado y tecnificado, quitándole el derecho de pensar por sí mismo, sobre sí mismo y en los hechos histórico-sociales que está viviendo; por lo que se requiere reformar el pensamiento y además la institución que lo promueve o produce ya que son los hombres, precisamente, los que hacen que cambien las circunstancias, y el propio educador necesita ser educado.
Cita como ejemplo: “…el arma atómica ha desposeído totalmente al ciudadano de la posibilidad de pensarla y de controlarla; su utilización está ceñida a la decisión personal de cada jefe de estado sin consultar a ninguna instancia democrática… y la información sobre la misma está reservada para una élite intelectual anónima.
Con una considerable carga ideológica, también nos habla sobre las competencias democráticas que son: “…las garantías que todo individuo debe poseer por ser parte de la sociedad: libertad, igualdad y representatividad…”
Por último afirma: “…Pensar globalmente, con un paradigma complejo, dota al ciudadano de la posibilidad de afrontar la incertidumbre y de establecer un mejor gobierno.”
Los restantes cuatro principios, aparte de los tres ya señalados: Bucle recursivo, Dialógica y Holográmico son: Sistémico u organizacional, Retroactividad, Autonomía/dependencia y Reintroducción del cognoscente en todo el conocimiento.
El cuarto principio, llamado sistémico u organizacional, implica la aceptación de que la organización es el producto de la interrelación entre el orden y el desorden; es cierta complejidad dinámica relacionada con el azar y la existencia de una cantidad innumerable de dimensiones e interacciones entre orden, desorden y reorganización continua; llamada por otros autores como teoría del caos.
El quinto principio es el de retroactividad; constituye un ciclo de inicio y reinicio de un mismo fenómeno; sin embargo, la retroacción no se perpetúa en un ciclo continuo, ya que inscrito en el contexto dialógico de la vida y la muerte celular, finalmente, algún día termina el ciclo. Además, en cierto tipo de organizaciones, se vincula con el bucle recursivo o autoproductivo. La recursión, por otra parte, propicia el surgimiento de nuevas organizaciones a través de una continua regeneración, significa producción de sí mismo, y la diferencia con la retroacción es que el principio recursivo propicia el surgimiento de nuevas organizaciones a través de una continua regeneración; y, si lo vinculamos con el principio dialógico de la vida y la muerte, una vez que termina el ciclo retroactivo, entra el recursivo para el surgimiento de nuevas organizaciones, e inclusive la continuación de la vida a través de los genes.
El sexto principio es llamado autonomía/dependencia; la autonomía está lejos de ser una idea que signifique libertad absoluta, ya que se nutre de la dependencia; la noción de autonomía es toda una paradoja, ya que implica lo individual pero dentro de un contexto del cual depende; por lo tanto, tal dependencia inhibe la autonomía.
Principio de reintroducción del cognoscente; implica aceptar que la trandisciplinariedad ha sido parte de la ciencia, pero no ha sido promovida suficientemente, ocasionando el rechazo al sujeto cognoscente por el objeto estudiado; sujeto que debe enmarcarse en su contexto y adquirir una actitud determinada al investigar y explicar sus conocimientos.
La tesis del autor sobre la reforma educativa, necesaria en estos momentos, radica en que los docentes sean capaces de pensarse a sí mismos, dentro del contexto actual para transformarlo retomando el liderazgo; transitando a través de la incertidumbre, al aceptar la imposibilidad de conocer en su totalidad un objeto o fenómeno, debido a la intervención del individuo cargada de su percepción e interpretación personal; buscando la posibilidad de explicarse a sí mismo como sujeto/objeto de esta sociedad, para poder promover la producción y reticulación de saberes, sin limitaciones.
La tesis de Edgar Morin tiene muchos detractores y una considerable cantidad de estudiosos que la promueven y defienden. Lo que plantea básicamente es una invitación a la reflexión desde la propia revisión de nuestro ser, es decir, nos lleva por un camino de autorreconocimiento como célula social, producto y reproductor de las virtudes y los vicios, para ser capaces de sacudirnos el lastre social que no nos permite vislumbrar una posible realidad y decidir sobre ella. Nos invita a un nuevo enfoque de pensamiento.
En el terreno educativo, el pensamiento complejo implica la articulación de saberes que nos permitan ser competentes para tomar decisiones y resolver problemáticas en todos los ámbitos; una nueva actitud al investigar, reflexionar, comprender y explicar nuestros saberes; el análisis de nuestras estructuras paradigmáticas, es decir, las que determinan nuestras creencias, discursos, teorías; la revisión de los nuevos principios organizadores del conocimiento.
Yo diría que el pensamiento complejo es ante todo un pensamiento que relaciona, lo que está tejido en conjunto.
Edgar Morin
BIBLIOGRAFÍA
James, Bowen., Peter, R. Hobson. (1996). Teorías de la Educación. México: Limusa.
Morin, Edgar. (2006). Articular los saberes ¿Qué saberes enseñar en las escuelas? Primera reedición en español. Publicación del Instituto Internacional para el Pensamiento Complejo, bajo el auspicio de: UANL, ENS. Monterrey, México.
martes, 2 de noviembre de 2010
CALAVERAS
La muerte andaba buscando,
por Venustiano Carranza,
la Normal de los maestros
“La Superior” afamada.
Fue a preguntar a la plaza,
una maestra le dijo:
-la escuela está muy cambiada
no sé, qué cosas se hizo-.
La muerte tan intrigada
por tanto cambio que había,
se sentía consternada
la normal no le cabía.
El pozo era muy angosto,
había que hacerlo más grande;
para que también cupiera
la normal, con su escalera.
Sus planes para llevarla
a sepultar a la tumba,
parecían alejarse
y a la normal no llevarse.
Por lo tanto se enfilaba,
llenando formatos ISO,
para que antes de llevarla,
firmara, la que lo hizo.
La escuela estaba tranquila
la muerte andaba ocupada,
metiendo en su carpeta
sus planes, a puño y letra.
Cuidando la ortografía
la redacción y coherencia
firmándole su sentencia
en la cuenta regresiva.
_____________________________
AL COLEGIO DE LENGUA Y LITERATURA
El colegio de Español,
“Regulares”, por supuesto:
Válganme la aclaración,
Por si se cuelgan el puesto.
Discutíamos en reunión
Cuando aparece la flaca;
Dando un grito de obstinación
Indignada me levanté.
Le dije con voz alzada:
-óigame no, señorita
la más delgada de español
la tiene aquí paradita-
Con el vacío en sus ojos
y su inquietante aire,
la muerte más que asustarse
se mostraba muy atenta.
Seguíamos discutiendo
sobre los temas actuales
de lengua, literatura,
y Enseñanza-Aprendizaje.
Mientras la muerte rondaba
se mareó con tantas letras,
y con mucha sutileza
se salió de donde estaba.
Desde entonces no ha rondado
su sombra por este lugar,
y sacando filo estamos
esperando su regreso.
La formación de maestros;
especialidad de “Español”
seguirá siendo el rumbo,
de la constante discusión.
Comienzo aquí a despedirme
a sus órdenes “La flaca”
pero no, la que se lleva
a los muertos al panteón.
Soy la profe de “Español”
que rimar estoy tratando,
sólo voy dejando letras
con toda mi inspiración.
lunes, 1 de noviembre de 2010
Las calaveras del Fer para la raza de la LL
visitando los panteones,
cuando se encontró una escuela
bien llena de profesores.
Me gusta aquí pa' surtirme,
pensó la "huesos" lironda,
me llevaré profesores
de la lengua española.
Segura estuvo la muerte
del profe Jorge Segura
que ensayaba pastorelas
como artista, no haya duda.
"Me gustan los bigotones
con voz de hombres bragados".
Y antes de caer en cuenta,
Jorge estaba empaquetado.
Segura ya está enterrado,
pero en un gran mausoleo,
porque la muerte en domingo
lo busca pa'l zapateo.
Estaba Gilberto Garza
llenando formatos ISO,
cuando le dijo una voz:
"papito, dame un besito".
Gilberto no es de apretarse,
y menos con una dama,
pero donde dio la vuelta
quedó tieso como tabla.
Aunque está frío el profe Garza,
no descansa todavía,
porque la muerte lo tiene
de "damo" de compañía.
Gloria Martínez Licea
llegó todita sudada
porque venía del gimnasio
cuando encontró a la calaca.
"Vente conmigo güerita,
tu tiempo aquí ya se acaba"
"Me voy, pero si me dices
cómo haces para estar flaca".
Ya está Gloria en el panteón
leyendo recepcionales;
ya no necesita dieta,
ni hacer cien abdominales.
"A ese no me le acerco",
dijo de Oscar Benavides.
La muerte le tenía miedo
por su fama de terrible.
Le apuntó con una flecha,
afinó su puntería,
pero en vez de darle a Oscar,
le dio a Tita la perrita.
Oscarito no ha muerto
porque la Flaca le saca:
sabe que la está esperando
para darle con la estaca.
La Muerte estaba cansada,
pero siguió en su empeño
de juntar profes de lengua
para llevarse a su reino.
Encontró a Ileana Cepeda,
le dijo "de flaca a flaca,
vente conmigo a la buena,
me gustas por literata".
A Ileana no le hacía gracia
morir fuera de Quincena,
le dijo "yo soy cronista,
consíguete una poeta".
Pues Yla ya está enterrada,
poco valió su argumento,
y está armando un sindicato
con los escritores muertos.
Hiram Uresti no supo
ni como estuvo la cosa;
para cuando se dio cuenta
ya lo tenían en la fosa.
"Después de todo, se dijo,
tal vez esto no sea malo,
porque quiero entrevistarme
con escritores de antaño".
A Hiram no lo encontraremos
enterrado en un lugar;
es como un aparecido
que se dedica a viajar.
Carlos Omar Villarreal.
ahí fue cosa distinta.
Con él estuvo la "Huesos"
pidiéndole una cita.
Como Carlos no cedía
al amoroso reclamo,
se lo llevó de repente
sin carta del sindicato.
No puede quejarse el Güero,
pues es un muerto querido,
la Huesuda es una dama
que le prodiga cariño.
Al otro hubo de esperarlo,
que llegara de Linares,
Enrique Rodríguez Chiu,
adora aquellos lugares.
Enrique dijo a la Muerte,
"Amiga, dame la mano,
deja que acabe mi tesis,
y después de eso nos vamos".
Le dio montones de dulces,
y le provocó diabetes,
así que en pura venganza,
pronto lo jaló la Muerte.
Al que estas coplas comparte,
un tal Fernando Arellano,
en una piedra picuda
Muerte lo dejó sentado.
"No es porque te discrimine,
pero tengo que pensar,
porque sé que si te llevo
vas a empezar a criticar".
Y con ésta me despido,
porque es mucho arguír,
dedicamos calaveras,
deseando un largo vivir.
martes, 16 de marzo de 2010
Entre nosotros y otros: estereotipos en los medios
jueves, 26 de noviembre de 2009
Felicidades a los normalistas de Español
El comentario viene a cuento porque, con motivo de la obtención del primer lugar nacional en el examen de conocimientos generales por parte de nuestros alumnos de la especialidad de Español (que actualmente cursan 7° semestre -los que quedan), varios compañeros de la Normal Superior se han acercado (a mí y a algunos compañeros de colegio) para preguntar cómo lo logramos, y creo que esperan una respuesta del tipo “les enseñamos una técnica simple para transformarse de un alfeñique intelectual de 45 puntos IQ en un Charles Einstein en 30 días”, “es por un taller potenciador de competencias”, “les dimos una bebida especial desloosificadora”, o algo por el estilo. Sin embargo, mis compañeros de colegio y yo tenemos bien claro que la formación de docentes eficientes (triunfadores, les dirían en el ámbito deportivo) es un proceso largo y sostenido que involucra varios factores, como el trabajo académico (verdadero trabajo académico) del colegio, y la construcción de una identidad como parte de un grupo, en este caso como maestros de Español... aunque no falta quien se atreve a calificar este logro como una casualidad.
Claro que basta con mencionarles la versión simplificada de la respuesta para que el consultante se retire comentando cosas como “eso no se puede en mi colegio”, o “es que ustedes son de Español”, o cosas por el estilo; después se van para proponer una solución mágica del tipo “curso remedial de emergencia”. Obvia el decir que se trata de planteamientos predestinados al fracaso, puesto que evaden atender la esencia del problema: la necesaria conjunción de conocimientos, habilidades y actitudes, por no hablar de la formación en competencias. Al menos nosotros, en Español, nunca hemos trabajado pensando en la evaluación de nuestros alumnos, sino en las necesidades formativas que tienen como futuros docentes. Es más: nos hemos negado a preparar a los alumnos para los exámenes y nos manejamos con resistencia a la dinámica de estarlos saturando con exámenes “tipo PISA”.
No es la primera vez que nuestros alumnos y egresados obtienen alta puntuación en las evaluaciones (lo han hecho con bastante éxito en los concursos para obtención de horas), pero sí es la primera ocasión en que propios y extraños tienen que reconocer que aún sin seguir las políticas establecidas (al menos no de una manera estricta), los miembros del colegio de Español tenemos muy claro lo que se tiene que hacer para brindar una buena formación a los futuros docentes de lengua. Se trata de un largo proceso que inicia desde el primer semestre y que se mantiene a lo largo de los tres años en que son nuestra responsabilidad. Se trata del ejercicio permanente de reflexión colectiva sobre el currículum, sus propósitos y la metodología aplicable en trabajo colegiado (aunque no existan los colegios). Se trata de la construcción de actitudes docentes a través del ejemplo y el compromiso de quienes impartimos las clases. Se trata de predicar con los actos, y pedir a los estudiantes que lean y que escriban, pero ser los primeros en hacerlo. Se trata de la integración continua y legítima de la identidad que nos convierte en miembros de un grupo social: los normalistas de la especialidad de Español.
Y vamos por otro primer lugar.
domingo, 9 de agosto de 2009
Lector
Trabajo en secundaria desde hace unos años, pocos a decir verdad, tan pocos que aún no me alcanza la rutina que reflejan mis compañeros en sus rostros y comentarios, muchas veces amargos y llenos de desaliento, y puedo decir que mi trabajo allí fue mera conveniencia. Sí, decidí buscar la oportunidad de trabajar en este nivel para satisfacer mis necesidades como docente en la Normal, pues no concibo que alguien que nunca ha pisado esas aulas llenas de mutantes adolescentes potenciales -o ya olvidó lo que se siente-, pretenda formar profesores para ese medio.
Hace unos días terminé mi función como lector de varios documentos recepcionales elaborados por alumnos de la modalidad semi-escolarizada que aspiraban a titularse de la licenciatura. Mi trabajo consistía en leer con lupa sus textos para detectar fallos desde la estructura formal del documento, hasta el manejo de los contenidos, pasando por la estructura misma del texto, revisando ortografía, sintaxis, coherencia, cohesión, etc., el trabajo lo creí sencillo, pero me equivoqué. Después tendría que ser parte de su jurado en el examen profesional.
De abril a julio leí nueve documentos de los cuales sólo a siete les di seguimiento; los dos que no seguí estaban muy mal escritos: mala ortografía, pésima redacción en todos los sentidos, mal tratamiento de los contenidos que pretendían compartir, al grado que la autora de uno de esos documentos, catalogada –malamente- por muchos de mis compañeros como una alumna modelo, estuvo a punto de renunciar al proceso de titulación cuando se dio cuenta de sus grandes deficiencias que por supuesto nadie le había hecho notar.
Los otros siete tenían sus problemas, unos más serios que otros, pero sus autoras soportaron las revisiones críticas que les hacía y evidentemente mejoraron sus trabajos. No estoy diciendo que salvé la vida académica de ninguna de ellas, no; pero del primer borrador que recibí al último, se notó una gran diferencia, no porque hayan hecho caso a todas mis sugerencias, tampoco, sino porque tuvieron más elementos para explicar, argumentar, describir, narrar y fundamentar su experiencia docente, como lo exige el documento al que me refiero.
Entre las siete, había tres destacadas, una en cada ángulo del triángulo, de las cuales sólo una tenía el antecedente de la Normal Básica. La primera porque escribió un texto redondo que no dejaba huecos de información, difícil para encontrar detalles qué preguntar porque casi todo estaba contestado en el mismo párrafo o en el siguiente; la segunda porque atendió mis sugerencias sin chistar, y la tercera, la de la Básica, porque su primer borrador estaba peor que los primeros dos documentos que ya describí y terminó como algo bastante aceptable después de cinco o seis días de trabajo intensivo con ella.
Esta última trabaja en primaria, con quinto grado y traía el mundo encima, muchos problemas la atacaron al mismo tiempo y la estaban haciendo pedazos; pero en el momento más intenso de su revisión, aquel donde parecía que ya no daría más por lo malo de su texto, se detuvo a preguntarse en voz alta: -“Si así estoy de mal, ¿qué les estoy enseñando a mis alumnos?”. La pregunta me recordó que cuando mis alumnos de la normal interceden por alguno de sus compañeros que no cumple su parte, sólo les pregunto si lo aceptarían como profesor de sus hijos… la respuesta siempre ha sido la misma: -“No”.
A todas les pregunté en su examen sobre lo que la normal les debe y lo que ellas deben a la normal. A lo primero respondieron que nada y a lo segundo que mucho; pero cuando pregunté cómo le iban a pagar esa deuda a su escuela, todas respondieron que con mucho esfuerzo; sólo a las tres les creí, las demás respondieron como requisito, sin reflexionar su respuesta, en automático, como si la escuela donde se formaron como docentes no pudiera pasarles la factura nunca.
En los exámenes profesionales que me tocó presenciar, cinco de las siete aspirantes lloraron, no al terminar, sino durante el examen; unas lloraron discretamente y otras a moco tendido, pero eso sí, ninguna interrumpió su examen por ello. Comentaba con mi esposa y un amigo que eso sólo se ve en las normales, no sé si en todas o si en las demás especialidades, pero al menos en la de Español sí. Esas lágrimas se acentuaban cuando, las ahora profesoras de secundaria, hablaban de sus alumnos, de la necesidad de escucharlos, de atenderlos, de eliminar sus carestías de aprendizaje, pero creo que mayormente al verse reflejadas en ellos.
No puedo asegurar que el llanto que atestigüé haya sido por lo anterior o por simples nervios, pero me quedo con la primera impresión; tampoco apostaría a que serán buenas profesoras de Español en secundaria, no las conozco como para tanto; sin embargo estoy convencido de que esto de compartir con adolescentes les gusta, lo disfrutan, les apasiona, no como a muchos profesores en servicio que simulan el trabajo a diario, sin una pizca de interés en sus alumnos, sin un solo rasgo de entrega a su profesión, sin la más mínima idea de lo que implica ser profesor.
El hecho de que una haya reconocido sus fallas e identificado cómo superarlas me deja satisfecho y con la esperanza de que tal vez, en un futuro, quienes trabajamos con chavos en las aulas de secundaria podamos superar nuestros límites por el bien de ellos y de nosotros mismos.
Hasta luego…
miércoles, 18 de marzo de 2009
Diseño didáctico
En forma breve y a manera de introducción: el taller es una modalidad didáctica en la que los aprendices (talleristas) desarrollan habilidades específicas para la ejecución de un tipo de tarea, bajo la supervisión de un experto. En un taller, todos los participantes desarrollan el mismo producto, pero lo hacen de forma individual, mientras que el experto se encarga de aclarar a cada quien sus dudas y les ayuda a resolver las dificultades que enfrentan.
La noción del taller como modalidad de enseñanza escolar fue desarrollada por John Dewey en el marco de una concepción positivista y pragmática: enseñar a las personas lo que necesitan para desempeñarse eficientemente en el mundo laboral. En el ámbito escolar contemporáneo son muy populares los talleres de redacción y de lectura.
ASPECTOS A CONSIDERAR EN LA PLANEACIÓN DE UN TALLER
1. Análisis de la tarea a realizar.
- Ubicar el campo a que pertenece la tarea o habilidad que se desarrollará en el taller.
- Analizar la naturaleza del campo.(teórico o práctico)
- Delimitar magnitud y dificultad de la tarea. (extensión y profundidad)
- Especificar los componentes o rasgos principales de la habilidad a desarrollar.
- Análizar del contexto en que se realizará la tarea.
- Enunciar las metas que alcanzarán los talleristas al final del curso, en términos de :
- Propósitos. Áreas del desempeño futuro que se verán favorecidas con las tareas y habilidades desarrolladas en el taller (adquirirá / desarrollará esto o aquello para).
- Objetivos. Metas específicas que lograrán los participantes (alcanzables, significativas, concretas, mesurables y demostrables) enunciándose de la siguiente forma:
3. Especificación de condiciones.
- Expresando específicamente el producto o resultado del aprendizaje.
- Indicando las condiciones o situaciones en que se adquirirá y aplicará efectivamente el aprendizaje.
- En forma clara y precisa.
- En secuencia jerárquica y/o lógica.
- Indicando resultados finales (no procesos)
- En lenguaje accesible según el contexto.
- Establecer claramente los elementos de conocimiento o de perfil, incluyendo lecturas previas y análisis que debe cubrir el participante.
- Seleccionar los contenidos que integrarán el trabajo del taller, tomando en cuenta que sean: significativos en relación con los propósitos, y suficientes para el logro de los objetivos
- Organizar los contenidos en forma secuencial, considerando: su complejidad, la dificultad para su tratamiento y comprensión, y la profundidad con que serán abordados.
- Preparar una bibliografía básica y una de apoyo para el estudio de los contenidos del taller.
- Seleccionar las técnicas que se aplicarán al trabajo de la información y los procedimientos que ejercitarán los talleristas, aplicando los siguientes criterios:
- adecuados y coherentes con la información y los propósitos, flexibles, articulables con otras técnicas, aplicables a otros contextos y tareas.
- Esquematizar considerando la secuencia: (información - procesamiento - aplicación) que puede ser global o reiterativa, se combinan técnicas y procedimientos en relación con propósitos, contenidos y objetivos, además de, grado de dificultad, secuencia, continuidad e integración.
- Determinar que condiciones físicas debe cubrir el área en que se trabajará; el tipo de apoyos técnicos que se requerirán y los materiales de trabajo que deberán diseñarse y estar listos para su aplicación en el curso.
- Establecer claramente la forma en que se evaluarán.
- El curso taller: en relación con la efectividad del mismo para el logro de propósitos y objetivos.
- El aprendizaje de los talleristas: de preferencia en un esquema de evaluación inicial, procesual y sumativa.
- En ambos casos es importante identificar los indicadores que otorgarán los parámetros necesarios para una evaluación objetiva.
- La evaluación por encuesta mide el grado de aceptación, pero no la efectividad.
- Seleccionar lecturas básicas y de apoyo.
- Diseñar y elaborar las tablas e instrumentos de recopilación y organización de la información.
- Diseñar las pautas e instrumentos de valoración de la información.
- Diseñar las pautas e instrumentos de evaluación del curso.
martes, 24 de febrero de 2009
El prestigio contra los prestigiadores
Normalmente nos inclinamos a pensar que la marca más cara es “la mejor”; que el lugar más concurrido es “el mejor”, o que la escuela que tiene más tiempo o cobra más es “la mejor”, pero no siempre es así.
En el caso de las instituciones (y de otras empresas o firmas) lo que influye es su “prestigio”, entendiéndolo como realce, renombre o cierta autoridad en su campo. Lamentablemente hay ocasiones en que el prestigio que buscábamos no era tal y nos topamos con que era un truco de los prestigiadores.
Los prestigiadores engañan al público, los emboban por medio de la fascinación. En la película Prestige (2006, de Christopher Nola), Michael Caine menciona que prestigio es el “truco final”. Explica que un acto de magia tiene tres pasos: 1. la promesa: donde el mago muestra un objeto común y corriente, 2. la vuelta, donde lo ordinario se vuelve extraordinario y 3. el prestigio: donde esperas adivinar el secreto de la vuelta, pero el mago te impacta con algo que nunca has visto en tu vida.
Las instituciones que buscan tener prestigio deberían de preocuparse en que sus egresados salgan con todas las habilidades y competencias que necesitarán en su vida laboral. Es inevitable que la sociedad en general, juzgue a la institución por sus egresados; en ellos está impreso el talante institucional, y son ellos quienes pueden afirmar y confirmar si realmente la misión y visión son apropiadas o ciertas. Una vez que se encuentran laborando en el campo para el cual fueron formados pueden dar un veredicto sobre si la opción curricular, o énfasis disciplinar de su profesión, es coherente con la realidad a la que se enfrenta.
Aquellos egresados que salgan victoriosos de su enfrentamiento con la realidad laboral harán, sin lugar a dudas, que el prestigio o buen nombre de la escuela de la que egresaron crezca o sea reconocido; así mismo, todos aquellos que no puedan hacer frente a su realidad también serán la tarjeta de presentación de la institución.
Por lo tanto, todas las instituciones de educación deberían de preocuparse por preparar bien a sus estudiantes; lo cual implica esforzarse en mejorar la calidad de su planta docente, mejorar sus instalaciones, revisar sus decisiones, evaluar sus planes de estudio, etc.
En la medida en que las instituciones abaraten la estancia a sus alumnos, (no exigiéndoles, no evaluándolos como se debiera, no proveyéndolos de maestros capacitados, etc.) perderán la posibilidad de tener prestigio ante la sociedad y se limitarán a ser simples prestigiadores que maquillan la realidad para sorprender y agradar al público.
martes, 17 de febrero de 2009
La ciudad de mis entrañas
hay un cerro que en las tardes de noviembre
se coloca lentamente la pijama de sombras
que le entrega a la Sierra Madre Oriental.
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miércoles, 19 de noviembre de 2008
Bendito Kitsch
«El kitsch es la baratija, una secreción artística originada por la sociedad en sus tiendas...» comenta Moles en sus líneas al tiempo que nos hace reflexionar sobre la naturaleza del kitsch como copia automática del arte, que a su vez no deja de ser, según Platón, una copia de la naturaleza o cuando menos una interpretación de la
misma. Entonces la pregunta es: ¿Es el arte el kitsch de la naturaleza? ¿es acaso la comunicación el kitsch del lenguaje? Porque de ser así, es cierto que no inventamos las palabras y hacemos grandes modificaciones a la gramática, pero la aplicación de la forma (estilo) de comunicarse de cada individuo, ya sea en el discurso o en el papel, hace del lenguaje una “copia automática” del lenguaje que es considerado arte en la poesía, la narrativa y más.
Moles nos habla del recurso del amontonamiento de estilos que emplean las grandes urbes en su arquitectura y del amontonamiento mismo que se vive, de acuerdo a los estándares sociales que nos rodean: entre más cosas con apariencia antigua tengamos en casa, más cerca del decorado conservador estaremos (aunque los objetos porten la frase made in Taiwan).
El kitsch es fácilmente encontrable en la cotidianidad del hombre, desde la joyería que porta hasta la intimidad de su hogar. La raza humana por naturaleza tiende a recolectar objetos que le parecen importantes de acuerdo con los estadíos de su vida, de tal modo que, si en su infancia aquel carricoche de madera con incrustaciones metálicas le trajo momentos de satisfacción, cabe la posibilidad que al toparse en su madurez con algo similar lo obtendrá para adornar su estudio utilizándolo para colocar, en el ahora mueble, las bebidas de sus invitados.
El ejemplo anterior es mera referencia sugerida por Moles y poco tendría que ver con su servidor, sin embargo cualquier semejanza con la realidad que se vive en el lugar donde trabajo es mera coincidencia.
domingo, 2 de noviembre de 2008
Calaveras por Jorge Segura
Jorge Segura / noviembre 2008
Llegó a la Normal la parca
en busca de algún talento;
fue al Colegio de Español
y los encontró al momento.
A Venustiano Carranza
cruz con Ruperto Martínez
llegó la flaca malora
en busca de sus catrines.
También buscaba catrinas
bonitas y con cultura
y se fue directamente
a Lengua y Literatura.
Yo me salvé, por lo pronto,
porque soy el que esto escribe,
pero el año venidero
la tilinga me recibe.
Mi abuelo me dijo entonces:
-No tengas ningún pendiente,
desde el momento que naces
estás condenado a muerte-.
Varias veces con la muerte
tuve severos encuentros,
cuando la traía por fuera;
ahora la traigo por dentro.
Aunque mi cuerpo está entero,
a mi alma le faltan miembros,
te llevaste a camaradas,
amigos y compañeros.
Cuando muera quiero flores:
claveles, rosas, camelias,
cempasúchil y gladiolas;
si es posible, dos gardenias.
Ojalá que este recuerdo
—que por ahora no es cierto—
tarde mucho en presentarse
y continuemos despiertos.
LUCY
Lucita de mis pecados,
-dijo la catrina flaca-
vengo a llevarte conmigo;
no por bonita te escapas.
-¡Me vale master, señores!-
dijo la parca grosera
y nuestra amiga ya tiene
sus cuatro cirios de cera.
Luz María Rodríguez Llanes
te nombraban por doquier.
Ahora sólo quedan huesos
de tu cuerpo de mujer.
CARMELITA
La muerte no batalló
para dar con la maestra;
en todas partes andaba,
con la suma o con la resta.
Carmelita era su nombre;
se nos murió de repente.
Para cargar el cajón
Con Víctor fue suficiente.
La parca ya no sabía
que hacer con tanto difunto
pero llegó Carmelita
y todo ya está en su punto.
ILEANA
Todos estamos llorando
al redoblar la campana.
En sus alumnos hay duelo,
murió la maestra Ileana.
Liviano estaba el cajón,
no pesaba casi nada,
el pesar está en nosotros
por el fin de su jornada
En la eternidad no es profe;
ha de hacer algo bonito.
De seguro, mis amigos,
ha de chambear de angelito.
GLORIA
Desde Graduados te sigo
para llevarte a mi llano
-dijo la catrina a Gloria-,
y la tomó de la mano.
Ya la maestra Martínez
y Licea de apelativo
todavía la recordamos;
nunca pasará al olvido.
En el panteón de las regias
Gloria reposa bien yerta,
lástima que se haya muerto
y que en polvo se convierta.
ESPERANZA
La Normal está de luto,
todos estamos dolientes,
se nos fue la profesora
doña Esperanza Sifuentes.
Calaca agarra parejo
sin respetar rango y hora,
hoy le tocó a la maestra
que chambeaba de inspectora.
Cuando menos lo pensamos
la tilinga nos alcanza.
Traigo flores y oraciones
a nuestra amiga Esperanza.
GILBERTO
Batalló con los docentes
secretarias, directivos.
El llegar con la calaca
ya no fue muy conflictivo.
Gil Garza se le nombraba,
amigo de todo el mundo,
hoy yace en el camposanto
en un espacio profundo.
Con lamentos y sollozos
su gente lo despedimos.
Sus compañeros lloramos
cuando difunto lo vimos.
MEMO
Cual pájaro carpintero
andaba el Memo de diario
hasta que llegó la parca
y le colocó el sudario.
Nomás para mí te quiero
-dijo la muerte malora-
y ya descansa en su cripta
quien fuera ametralladora.
Inconsolables los llantos
emanan de más de tres
que el buen amigo Berrones
me las dejó con strees.
FERNANDO
Textos argumentativos,
oralidad y escritura,
quería estudiar la calaca
con un profesor de altura.
Y le gustaban negritos,
con compu y bolsa de mano.
No tuvo ningún problema:
se llevó a Fer Arellano.
Ya velamos a Fernando
con rezos y letanías,
con veladoras y llantos;
y unas coronas bien frías.
ENRIQUE
¿Dónde está Enrique Sauceda?,
¿o Saucedo se apellida?
No quiero llevarme a otro
que todavía tenga vida.
Velamos a nuestro Quique
con sus alumnos llorando,
los que quedamos acá,
flores le estamos llevando.
Lo lloramos sus amigos,
sobre todo yo y Berrones,
aunque a los tres nos bajaron
en diferentes panteones.
IRAM
¿Iram con hache o sin hache?
-preguntó la muerte fría-.
Como nunca fue a la escuela,
no sabía de ortografía.
Ileana llora a su viejo
y nosotros al amigo.
Ora que lo vi en la caja
sigue sonriendo conmigo.
Con la muerte no se juega,
Iram ya tiene su lote;
él no sabía que a la flaca
le gustaban sin bigote.
ÓSCAR
Por fin te encontré, mi rey
-dijo emocionada huesos-,
te traigo ganas desde antes,
quiero saborear tus besos.
El Oscar quiso escapar,
no quería de esos amores.
No le valió escabullirse;
flaca lo llenó de ardores.
Después de todo, la muerte,
es hembra con corazón
y Benavides se fue
no al panteón, sino al colchón.
OMAR
Vengo desde Zacatecas,
me mandó López Velarde.
-dijo al Ornar la calaca-,
ya se te está haciendo tarde.
A la calaca los güeros
le gustan más que los prietos
y mi buen Carlos Omar
ya está abajo cuatro metros.
Coqueta y contenta dijo:
al fin te tengo conmigo.
Y Lengua y Literatura
llora al apreciado amigo.
PANTOJA
Hasta Parras de la Fuente
llegó la flaca malora
en busca de un profesor
que ya le llegó su hora.
Catrina siempre soñó
Con tener a su catrín.
Y ya don Tomás Pantoja
tiene epitafio en latín.
Se escuchan llantos diversos
en la Normal y en escuelas.
Para anunciar su deceso
no alcanzaron las esquelas.
CESÁREO
Dijo la parca a Cesáreo
-aquí termina tu historia-
y Garma quiso evadirla
con arengas de oratoria.
Le habló de temas sin fin,
de béisbol y sindicatos.
No le valió la estrategia,
lo enterramos hace rato.
Ya estás en descanso eterno.
De seguro, estás mejor.
En tu epitafio se lee:
"aquí yace un profesor".
RODRÍGUEZ CHIU
Enrique Rodríguez Chiu
te llamaron al nacer.
Hoy, que moriste, tu nombre
está en la esquela también.
La parca fue a la Petaca,
también pasó por Linares,
andaba en busca de Enrique
para llevarlo a sus lares.
Ya descansa nuestro amigo
en una tumba muy fría.
De seguro ahora termina
su tesis de maestría.
ROGELIO
Como andas de comisión
ya te me ibas olvidando.
Voy a llevarte conmigo
aunque te andes doctorando.
Reyes, Reyes se nos fue,
ayer fuimos al sepelio,
pronto será puros huesos
mi carnalito Rogelio.
El panteón del magisterio
tiene tumbas polisemias
de rolleros, grillos, doctos;
la de Roge es de academia.
LÓPEZ MEJÍA
No le valió su memoria
retentiva y prodigiosa,
flaquita cargó con él.
Ya está callado en su fosa.
Sus amigos le rezamos
responsos y novenarios;
en Comisión Estatal
le dedican un rosario.
El Javi López Mejía
ya goza del sueño eterno,
descansando haciendo adobes
en la grilla del infierno.
lunes, 6 de octubre de 2008
El jardín perfecto de los senderos que se bifurcan.
Las transformaciones físicas, determinan transformaciones en el pensamiento
Salí de la calle de prisa, constantemente volteaba atrás para asegurarme que no me siguiera; la oscuridad de la calle desierta engrandecía la dicotomía del miedo y valor que me daban mis pasos firmes y mi braceo. Estaba en la parada del camión pero decidí tomar el metro para apresurar la llegada y despistar la huída.
El metro llenaba de hedor las arrugas de angustia que recorrían mis sentidos. El líder estaría ahí y tenía que llegar a mostrarle las evidencias del despojo que sufrieron los confinados unos días antes. Por qué a mí, de entre tanta gente, entre tanto espacio, por qué a mí me pasaba esto, tener que decirle la verdad al ser que puede transformar el destino del país y la mente de toda la región. Sabía bien que intentarían impedirlo, que robarían e incluso delinquirían para evitarlo, y yo, sólo yo con esa encomienda. Me gustaría que vinieras a mi lado mientras camino estructurando el discurso que daré.
Entré por la puerta trasera y me escondí entre los anhelantes, los que día a día esperaban entrar por esa puerta y entender los elementos de la naturaleza y transformarla. Me escondí entre ellos y despisté mi llegada hasta lo alto de la torre donde se encontraba él.
Tomé las simétricas escaleras y los vi bajando, los escondrijos debajo de cada escalera me sirvieron para esconderme y escuchar un poco lo que farfullaban en cada escalón. Por un momento se detuvieron un grupo de confinados y hablaron de ella, le habían encomendado detenerme y no lo había logrado. Estaban alertas y habían puesto personas a vigilar las entradas, el que me viera tenía instrucciones de llevarme con aquél y detenerme para no poder decir la verdad, esto lo harían antes del evento de inauguración, después sería demasiado tarde.
Me quedé en espera por unos minutos hasta que se marcharan, recordaba las palabras que resonaron en el congreso y las definiciones que cada cual daban de la instrucción, ninguno conoce mi laberinto, nadie ha visto las entrañas de la construcción, cada uno hemos contribuido a formarla y a deformarla. Últimamente las decisiones que se han tomado han contribuido en maquillarla y dejarla bella pero hueca, como chica de plástico o las miss que caminan en tacones y traje de baño; así estaba ella, bonita cada vez más bella pero le acercabas el micrófono y repetía el discurso aprendido de memoria horas antes.
Volteé la cabeza, la escalera estaba sola, despejada del ala norte, alcanzaba a ver el ventanal amplio y transparente del presidente. Subí lentamente, lo más sigilosa que pude, entonces escuche unos pasos, cada vez se acercaban más y más aprisa, me habían descubierto, seguramente venían por mí. Corrí hacía los jardines, pretendía esconderme y no pude, la estrechez de las palmas dejaba ver la intención de marcharme. Entré al centro del jardín y viéndome rodeada por los confines me adentré al laberinto perdiéndome cada vez más en la sandez de las palabras que envolvían mi cuerpo. No podía ser posible con tan sólo cuatro años y tenía que morir, siendo sólo una niña descubierta entre los elementos más perversos del ser humano. No pude llegar, me agaché en el centro del laberinto, en medio de la simetría de sus jardines mientras mi cuerpo se deshidrataba, moriré sola e ignorante.
jueves, 2 de octubre de 2008
La reina de México
Regina Teucher Pérez, joven nacida de padre alemán y una nativa de Taquín, San Luis Potosí, por razones meramente circunstanciales recibió su educación en el Tibet desde antes, durante y después de la ocupación China a estas tierras Himalayas, donde era considerada una Dakini (deidad tibetana que puede adoptar una figura humana para lograr algún fin) y que al ser descubierta por los invasores, fue enviada a China para su reeducación, de acuerdo a la doctrina de Mao.
Fue en este país donde concluyó la última etapa de su educación y de donde retornó a México para cumplir la misión que tenía que llevar a cabo con ayuda de los únicos cuatro auténticos mexicanos, guardianes de las culturas de los tiempos: el despertar de la conciencia nacional, no sin antes despertar al Popocatépetl y al Iztaccihuatl, considerados los más antiguos moradores y guardianes de estas tierras.
Al buscar el restablecimiento de los campos energéticos en algunos puntos de
la ciudad de México, se dio la coincidencia de ver iniciados los actos violentos entre estudiantes, porros y granaderos, motivados por el lento proceso del despertar, según Velasco Piña. En medio del ir y venir de la nombrada Reina de México, Regina es contratada como edecán de las Olimpiadas como pago al favor de haber diseñado y cedido los derechos de la creación de los uniformes de las edecanes de ese magno evento deportivo celebrado en México en el ’68.
Velasco Piña denuncia a las autoridades de gobierno que dominaban el país por medio de “mentiras y represiones”, haciendo gala de una gran imaginación al transcribir las pláticas privadas entre el entonces Presidente de nuestra República, Lic. Gustavo Díaz Ordáz y sus subalternos, logrando que el lector crea realmente la versión de los hechos que nos presenta el autor en las páginas de su obra.
Avanzado el movimiento, Regina es señalada, por el mismo Luis Echeverría, como líder del alboroto estudiantil, ya que es vista en numerosas ocasiones encabezando las marchas, incluyendo aquella que tuviera al frente al Ing. Javier Barros Sierra, entonces Rector de la UNAM.
Según Antio Velasco Piña, el objetivo de la masacre de Tlatelolco, era eliminar a Regina y a sus cuatrocientos más cercanos seguidores, los cuales estaban conscientes de que ese día morirían como parte de un ritual para despertar por completo el chacra mexicano, pues el Iztaccihuatl se negaba a salir de su ensoñación, para lo que Gobernación empleó al escuadrón Olimpia, un helicóptero y un grupo paramilitar vestido de civil, que serían parte del objetivo para culpar a los estudiantes de incitar la violencia.
Como dato documental, Velasco nos presenta un fragmento del libro “La noche de Tlatelolco” de Elena Poniatowska, donde recoge la declaración de la Sra. Cecilia Espinosa, que asegura haber visto a la edecán tendida en una plancha de concreto con el pecho ensangrentado en las instalaciones de la tercera delegación, a lo que añade otras dos declaraciones obtenidas en el mismo libro en mención, donde un joven se refierae a Regina como una joven “rara” que hablaba siete idiomas distintos y como hija de un doctor alemán; y otra, donde otro muchacho describe a la edecán en los últimos minutos de vida envolviéndose en la bandera mexicana antes de morir.
No puedo hacer juicio de verdad o mentira de este libro escrito por Antonio Velasco Piña, eso me lo reservo; pero puedo recomendarlo como una lectura ligera con datos interesantes que habría que interpretar e investigar, lo que sí puedo afirmar es algo en lo que casi todos estamos de acuerdo: “2 de octubre no se olvida”.
viernes, 19 de septiembre de 2008
Cada quien su camino

Jack Kerouac nos comparte esta visión desde la guarda de En el camino novela escrita en los albores de los 50’s y publicada por primera vez en 1957.
Kerouac nos lanza un reto que consiste en vivir la vida hasta los límites del camino que tenemos por recorrer sin temor a equivocarnos al elegir la brecha que siempre podremos cambiar, hasta en el último de los momentos y en el peor de los casos.
Borges lamentó no haber vivido plenamente, otros se lamentan, incapaces de hacer otra cosa, el hecho de estar muertos en vida, En el camino nos indica sólo una forma de no quedarnos en el lugar en el que estamos, sino buscar más allá de nuestras narices.
Kerouac nos escupe la palabra light en la cara para mostrarnos que así hemos vivido... domesticados desde el principio, esperando el momento de vivir el tedio en medio del mismo tedio sin esperanza de encontrar fuera de esta vida cómoda lo que más necesitamos: libertad real; espacios abiertos; ideas nuestras, propias; un camino de vida, cualquiera que éste sea pero seleccionado por nosotros.
Esto me recuerda el desenfado con el que algunos miran pasar la vida en el lugar donde trabajo, sin comprometerse con lo que hacen, sin estar dispuestos a cumplir siquiera con su carga horaria recurriendo a pretextos absurdos; me recuerda a quienes se mueven de acuerdo a la dirección de viento, aunque eso implique traicionar sus ideas, o morderse la lengua buscando alianzas con quienes están en peores condiciones que ellos, sólo porque sus nombres “suenan” en otras esferas; me recuerda a quienes cuentan los mismos chistes una y otra vez y a quienes, en un afán de quedar bien, se ríen de ellos como si fueran nuevos; me recuerda a quienes no dicen nada esperando que los demás lo hagan por ellos y tantas cosas más…
Desde esta mi perspectiva, momentánea quizá, estoy apuntando directamente hacia la búsqueda de mi propio camino, tal y como lo encontró Sal o como lo sigue buscando seguramente Dean.
viernes, 12 de septiembre de 2008
El Zorro
El verse como cura de pueblo y no como posible rector del colegio que lo vio crecer, no lo limitó, por el contrario buscó la manera de seguir adelante con todo aquello que lo apasionaba; realizó la traducción de varias obras francesas, impulsó el teatro, principalmente a Racine y Moliere, organizó una banda de música y un sinfín de tertulias.
Su casa no tardó en ser reconocida como “La Francia Chiquita”, por lo que el Santo Ofició inició un juicio en su contra acusándolo de blasfemo y hereje, entre otras cosas. En ese entonces, el Zorro tenía buenas relaciones y logró salir bien librado de esa problemática; cosa que no ocurriría años más tarde.
Al alcanzar su medio siglo de vida se vio así mismo invadido por una justificada y humillante frustración; por un lado su ingenio e inteligencia lo hacían ser muy superior a muchos de los que estaban en un rango superior en su carrera, y por otro, el estilo de vida que llevaba y las ideas que hacía valer ante todos, contribuyeron a que, la gente que no concordaba con él, frenaran su ascenso una y otra vez.
Alrededor de 1808 comenzaron los primeros movimientos para derrocar al virrey legítimo de la Nueva España, lo que ocasionó una gran cacería de criollos; él tenía amistad con la mayoría de los involucrados en las conspiraciones; sin embargo, declinó participar en ellas; aunque, posteriormente fue quien tomó la batuta en esa lucha.
El corregidor de Querétaro Miguel Domínguez y principalmente su esposa Doña Josefa al lado de algunos jóvenes oficiales del ejército como: Ignacio Allende, Juan Aldama, Mariano Abasolo, Joaquín Arias, Francisco Lanzagorta, entre otros, fueron quienes lo invitaron a participar en sus reuniones; ya que estaban conscientes de que necesitaban a alguien con carisma que fuera capaz de ser oído y seguido por la muchedumbre.
En la madrugada del domingo 16 de septiembre de 1810, se vieron en la necesidad de adelantar sus planes ya que habían sido descubiertos y tenían orden de aprehensión en su contra todos los involucrados. Por tal motivo, el cura con un aire de solemnidad les dijo a sus compañeros “somos perdidos; aquí no hay más remedio que ir a coger gachupines”, se encaminó al atrio de la parroquia, repicó las campanas con ahínco para llamar al pueblo y les habló de la humillante y vergonzosa sujeción del pueblo mexicano ante los españoles; proclamó la necesidad de pelear por los derechos y la libertad.
Entonces terminó su discurso gritando ¡Viva la religión católica! ¡Viva Fernando VII! ¡Viva la Patria y viva y reine por siempre en este continente Americano nuestra sagrada patrona, la Santísima Virgen de Guadalupe! ¡Muera el mal gobierno!
Fue entonces que El Zorro fue aclamado como Capitán General o Generalísimo de América, mucha gente lo siguió desde entonces hasta que un 21 de marzo, inicio de la primavera, marcó para todos los insurgentes el comienzo de infames interrogatorios y castigos, hasta que por fin el 30 de julio de 1811, los cuerpos del Capitán General, Allende, Aldama y Jiménez fueron decapitados, dando por terminado su sufrimiento. Sin embargo, la lucha siguió, con otros nombres, con otra gente hasta que se logró la tan ansiada independencia de México.
Hoy en día, seguimos recordando a El Zorro, Don Miguel Hidalgo y Costilla; así como a aquellos que lo acompañaron en su lucha; sin embargo, es triste darse cuenta que ese grito desesperado de aquella madrugada: ¡Viva la Patria…! ¡Muera el mal gobierno! Sólo se repite cada año como pretexto para hacer una fiesta, embriagarse y no ir a trabajar.
Ya no dependemos de España, ahora dependemos de lo que hacen o deshacen otros y nos conformamos con lo mínimo. Vivimos en un país libre gracias a nuestros antepasados, pero lo hemos llenado de violencia, corrupción e inseguridad. Tal vez sería bueno que cada uno de nosotros retomara ese ejemplo de “hidalguía” y “hombría” que caracterizó a todos los que recordamos en esta fecha.
sábado, 16 de agosto de 2008
La otra dimensión de Grillet
Cuando niños, seguramente después de ver alguna película que llenara nuestro gusto buscábamos escenificar de distintas maneras lo que podía habérsenos grabado ampliando cada vez más el goce por la multiplicidad de opciones que se nos presentaban en cada una de las representaciones.Alain Robbe Grillet tuvo la fortuna de no olvidar aquellos juegos infantiles al aplicarlos en La Celosía, publicada originalmente en 1957, en Francia. El autor, fallecido a los 85 años de edad el pasado 18 de febrero a causa de una crisis cardiaca, después de dedicar su vida entera a la literatura, fue el iniciador del movimiento literario llamado noveau roman, caracterizado por un grado de objetividad en el que el autor no interviene en las situaciones o los personajes y muchas veces los personajes son sólo espectadores de un mundo de objetos que parecen cobrar el principal valor de las obras.
Esta novela de Grillet, La Celosía, nos ofrece diferentes perspectivas de una escena, de tal modo que el lector se siente atrapado en el laberinto infinito de la palabra que lo lleva al sueño constante que no termina, sino que da vuelta una y otra vez hasta lograr alcanzar esa sensación de haber vivido con antelación lo que se percibe.
La historia se desarrolla en alguna colonia europea ubicada en el continente africano, donde A... -el personaje femenino– y Frank conviven casi mecánicamente encerrados en lo que bien podría ser la dimensión desconocida, por la forma en que el autor nos embrolla con tantos principios y finales del mismo pasaje.
En alguna de las presentaciones de la historia se hace referencia a la
visión que ofrece el mirar a través de un cristal adornado con burbujas, eso es lo que parece querer ofrecer Grillet con su Celosía, una visión distinta de cada momento encerrado en sus palabras.La celosía en la obra de Grillet, refiere a la forma en que están dispuestas las ventanas del lugar en que se desarrolla la historia, de tal modo que al abrir cada una de ellas se puede apreciar la acción desde diferentes ángulos tal y como se describe en la novela.
martes, 1 de julio de 2008
¿Qué es poesía?
—¿Qué es poesía?, dices, mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul,
¡Qué es poesía! ¿Y tú me lo preguntas?
Gustavo Adolfo Bécquer
La pregunta causó una discusión interminable, una bocanada de respuestas e interpretaciones que jamás concluyeron. El poeta conservador defendía afanosamente sus palabras con la humedad de su voz. Los silencios prolongados causaban el embeleso del auditorio que presenciaba la dulzura de sus versos, nos acostumbró y nos convenció en sólo unos minutos que sus estrofas, el raudal de palabras escritas y ordenadas era poesía. La melodía de sus encantadores lectores, la cadencia de los movimientos del aire que escupían de su boca, endulzaban el oído y el espíritu de los que atónitos escuchábamos.
¿Qué es poesía?
El irreverente poeta mezquino, el populacho, el andante, el dueño de las calles y de las historias de peatones dice que la poesía no se adorna, no se canta y no se grita en el micrófono, la poesía se lee en silencio, en la noche, dice que viaja en la humedad de un beso y se disfruta en soledad o en compañía de la soledad. El poeta toma la cotidianeidad y la transforma con palabras, al borracho lo deja así, habla de su hedor y de sus labios húmedos; cual Bukowski estremecedor de realidades, alejado de la divinidad de Huidobro, más terrenal que la crueldad; juega con el lenguaje y la creatividad regalándonos versos, libres o no, con métrica o si ella, con sensibilidad e inteligencia.
¿Qué es poesía? Me confieso lectora, apasionada de éste género. Me embruja la poesía de Jaime Sabines, me enamora Joaquín Sabina. Joaquín y Jaime, Sabina y Sabines, uno me estruja y el otro acaricia. La oralidad de mi abuela, sus rimas, su melódico hablar, las historias en canciones, el sabor de los chismes, la historia de cada palabra, los años a cuestas de cada leyenda, su interminable curva melódica ascendente. De cada poema, de cada poeta, de cada palabra, de cada cantor, me quedo con la música en los labios de mi vieja.
Poesía... eres tú.
lunes, 30 de junio de 2008
PARADOJA DE LOS POETAS
En esta ciudad donde mucho se ha dicho que hay más poetas que depósitos de cerveza, les pido a los lectores me ayuden a definir qué es la poesía, qué hace al poeta, que mi cada vez más decadente fisiología cerebral me impide entender. La semana pasada viví esta paradoja que me obliga, litúrgicamente hablando, a guardar silencio y a reconocer que no sé leer ni escribir:
El lunes 23 de junio acudí a un evento al que me invitara el poeta Margarito Cuéllar. En la Casa de la Cultura de Monterrey se presentó El país de las tinieblas, una sobria edición de Ediciones de Medianoche que involucra a varias instituciones culturales de Zacatecas, donde el poeta ecuatoriano Iván Oñate (1948) entrega a los lectores y a la poesía su más reciente encuentro con la palabra y la imagen poética atrapada entre los hilos sedosos de su creatividad. La rabia enunciativa, la poética desgarrada, la trágica vivencia de Zacarías Jiménez; y la exquisita madurez de una voz templada en la fragua del verso, que a Cuéllar caracteriza, desentrañaron al alimón la esencia del poeta que ha sido traducido al francés, inglés, italiano, alemán, portugués y griego. Solo unos cuantos (veinte a lo mucho) disfrutamos la velada, íntima, intensa, verdaderamente poética. Y Oñate fue amable y complaciente, abierto, distante de la soberbia. Leyó una muestra estremecedora de su obra y recalcó: “la poesía no es un asunto de oficio (como la narrativa), es la imagen y la palabra que se le revelan al autor…” Luego un par de tintos relajaron la noche para concluir en Gargantúas con un maratón de lectores al que se integró Iván en un banquete platónico que acabó de madrugada en esta ciudad atestada de poetas (y ahora también de sicarios). Una muestra de este poemario que pronto reeditará la UANL:
XXI
lejos del mundo
pero muy cerca de tu corazón,
se abisma el país de las tinieblas.
Entre agrestes montañas
como destinos arrugados por la mano de Dios
Habitan
seres ineptos
tanto para el cielo
como para el infierno.
Es el limbo,
el reino de la mediocridad.
La patria del silencio.
El viernes 27 de junio acudí accidentalmente a un evento. En el Museo de Historia Mexicana se presentó Placidez del aire, una soberbria edición de autor donde el “poeta” Alfonso Ramírez Reyes entrega a los lectores y a la poesía su más reciente obra, después de publicar polémicos textos pedagógicos. La sobria discreción del novelista Felipe Montes y la jocosa retórica de mi apreciado maestro, Cesáreo Garma, enmarcaron esta suntuosa presentación. El recinto estaba a reventar y había representantes del SNTE, del STENSE, de las Normales y de la Secretaría de Educación. También muchos profes, estatales y transferidos, y uno que otro despistado. Un público generoso, solemne y formal de aplausos intensos. Voces sonoras dramatizaron algunos “poemas” y el “poeta” Alfonso Ramírez Reyes sentenció enfático: “Este poemario deja de ser mío, es de ustedes y es para de-gus-tar-se…” Luego nos retiramos a casa. La ciudad ha ganado un “poeta” más (y también otro depósito en San Rafael). No puede ofrecerse una muestra del poemario porque en la hoja de créditos hay una leyenda que reza: “…Ninguna parte de esta obra puede ser reproducida o transmitida, mediante ningún sistema o método electrónico o mecánico (incluyendo el fotocopiado, la grabación o cualquier sistema de recuperación y almacenamiento de información), sin consentimiento por escrito del editor y el autor.” Mis respetos, pues.