jueves, 2 de octubre de 2008

La reina de México

“2 de octubre no se olvida” es la frase que muchas veces hemos repetido quienes en algún momento nos sentimos conocedores de los acontecimientos suscitados durante el ’68. Antonio Velasco Piña, autor de Tlacaélel, el Azteca entre los Aztecas, Cartas a Elizabeth; Herencia Olmeca, entre otras, nos ofrece en su libro titulado Regina, un panorama completo de lo que, según él, como testigo del movimiento, sucedió antes y después de tan fatídica fecha.

Regina Teucher Pérez, joven nacida de padre alemán y una nativa de Taquín, San Luis Potosí, por razones meramente circunstanciales recibió su educación en el Tibet desde antes, durante y después de la ocupación China a estas tierras Himalayas, donde era considerada una Dakini (deidad tibetana que puede adoptar una figura humana para lograr algún fin) y que al ser descubierta por los invasores, fue enviada a China para su reeducación, de acuerdo a la doctrina de Mao.

Fue en este país donde concluyó la última etapa de su educación y de donde retornó a México para cumplir la misión que tenía que llevar a cabo con ayuda de los únicos cuatro auténticos mexicanos, guardianes de las culturas de los tiempos: el despertar de la conciencia nacional, no sin antes despertar al Popocatépetl y al Iztaccihuatl, considerados los más antiguos moradores y guardianes de estas tierras.

Al buscar el restablecimiento de los campos energéticos en algunos puntos de la ciudad de México, se dio la coincidencia de ver iniciados los actos violentos entre estudiantes, porros y granaderos, motivados por el lento proceso del despertar, según Velasco Piña.

En medio del ir y venir de la nombrada Reina de México, Regina es contratada como edecán de las Olimpiadas como pago al favor de haber diseñado y cedido los derechos de la creación de los uniformes de las edecanes de ese magno evento deportivo celebrado en México en el ’68.

Velasco Piña denuncia a las autoridades de gobierno que dominaban el país por medio de “mentiras y represiones”, haciendo gala de una gran imaginación al transcribir las pláticas privadas entre el entonces Presidente de nuestra República, Lic. Gustavo Díaz Ordáz y sus subalternos, logrando que el lector crea realmente la versión de los hechos que nos presenta el autor en las páginas de su obra.

Avanzado el movimiento, Regina es señalada, por el mismo Luis Echeverría, como líder del alboroto estudiantil, ya que es vista en numerosas ocasiones encabezando las marchas, incluyendo aquella que tuviera al frente al Ing. Javier Barros Sierra, entonces Rector de la UNAM.

Según Antio Velasco Piña, el objetivo de la masacre de Tlatelolco, era eliminar a Regina y a sus cuatrocientos más cercanos seguidores, los cuales estaban conscientes de que ese día morirían como parte de un ritual para despertar por completo el chacra mexicano, pues el Iztaccihuatl se negaba a salir de su ensoñación, para lo que Gobernación empleó al escuadrón Olimpia, un helicóptero y un grupo paramilitar vestido de civil, que serían parte del objetivo para culpar a los estudiantes de incitar la violencia.

Como dato documental, Velasco nos presenta un fragmento del libro “La noche de Tlatelolco” de Elena Poniatowska, donde recoge la declaración de la Sra. Cecilia Espinosa, que asegura haber visto a la edecán tendida en una plancha de concreto con el pecho ensangrentado en las instalaciones de la tercera delegación, a lo que añade otras dos declaraciones obtenidas en el mismo libro en mención, donde un joven se refierae a Regina como una joven “rara” que hablaba siete idiomas distintos y como hija de un doctor alemán; y otra, donde otro muchacho describe a la edecán en los últimos minutos de vida envolviéndose en la bandera mexicana antes de morir.

No puedo hacer juicio de verdad o mentira de este libro escrito por Antonio Velasco Piña, eso me lo reservo; pero puedo recomendarlo como una lectura ligera con datos interesantes que habría que interpretar e investigar, lo que sí puedo afirmar es algo en lo que casi todos estamos de acuerdo: “2 de octubre no se olvida”.

viernes, 19 de septiembre de 2008

Cada quien su camino

Ubicada en la segunda mitad de los años 40’s, justo cuando los Estados Unidos despertaba de la depresión económica, un joven decide buscar aventura, en compañía de algunos amigos, recorriendo los caminos de su país y los del vecino del sur.
Viajando como vagabundos durante gran parte de sus vidas, la generación Beat vino a representar el nuevo estilo de vida americano en donde todos los jóvenes buscaban la libertad de encaminarse a donde quisieran, sin seguir lineamientos preestablecidos por una sociedad caduca y ávida de salir también a recorrer caminos, aunque ese deseo estaba rodeado de miedos y prejuicios.

Jack Kerouac nos comparte esta visión desde la guarda de En el camino novela escrita en los albores de los 50’s y publicada por primera vez en 1957.

Kerouac nos lanza un reto que consiste en vivir la vida hasta los límites del camino que tenemos por recorrer sin temor a equivocarnos al elegir la brecha que siempre podremos cambiar, hasta en el último de los momentos y en el peor de los casos.

Borges lamentó no haber vivido plenamente, otros se lamentan, incapaces de hacer otra cosa, el hecho de estar muertos en vida, En el camino nos indica sólo una forma de no quedarnos en el lugar en el que estamos, sino buscar más allá de nuestras narices.

Kerouac nos escupe la palabra light en la cara para mostrarnos que así hemos vivido... domesticados desde el principio, esperando el momento de vivir el tedio en medio del mismo tedio sin esperanza de encontrar fuera de esta vida cómoda lo que más necesitamos: libertad real; espacios abiertos; ideas nuestras, propias; un camino de vida, cualquiera que éste sea pero seleccionado por nosotros.

Esto me recuerda el desenfado con el que algunos miran pasar la vida en el lugar donde trabajo, sin comprometerse con lo que hacen, sin estar dispuestos a cumplir siquiera con su carga horaria recurriendo a pretextos absurdos; me recuerda a quienes se mueven de acuerdo a la dirección de viento, aunque eso implique traicionar sus ideas, o morderse la lengua buscando alianzas con quienes están en peores condiciones que ellos, sólo porque sus nombres “suenan” en otras esferas; me recuerda a quienes cuentan los mismos chistes una y otra vez y a quienes, en un afán de quedar bien, se ríen de ellos como si fueran nuevos; me recuerda a quienes no dicen nada esperando que los demás lo hagan por ellos y tantas cosas más…

Desde esta mi perspectiva, momentánea quizá, estoy apuntando directamente hacia la búsqueda de mi propio camino, tal y como lo encontró Sal o como lo sigue buscando seguramente Dean.

viernes, 12 de septiembre de 2008

El Zorro

Cuenta la historia que en 1753 nació un niño que años más adelante, sus propios compañeros del colegio de San Nicolás, lo llamarían El Zorro, esto debido a su astucia y personalidad; por lo que no tardó en ser reconocido y admirado por esas cualidades. Como medida de “castigo” por su criterio tan abierto, su afición por las letras francesas y su carisma con la juventud de la época, fue asignado como párroco en diversos pueblos. Hasta que en 1803 llegó a Dolores.

El verse como cura de pueblo y no como posible rector del colegio que lo vio crecer, no lo limitó, por el contrario buscó la manera de seguir adelante con todo aquello que lo apasionaba; realizó la traducción de varias obras francesas, impulsó el teatro, principalmente a Racine y Moliere, organizó una banda de música y un sinfín de tertulias.

Su casa no tardó en ser reconocida como “La Francia Chiquita”, por lo que el Santo Ofició inició un juicio en su contra acusándolo de blasfemo y hereje, entre otras cosas. En ese entonces, el Zorro tenía buenas relaciones y logró salir bien librado de esa problemática; cosa que no ocurriría años más tarde.

Al alcanzar su medio siglo de vida se vio así mismo invadido por una justificada y humillante frustración; por un lado su ingenio e inteligencia lo hacían ser muy superior a muchos de los que estaban en un rango superior en su carrera, y por otro, el estilo de vida que llevaba y las ideas que hacía valer ante todos, contribuyeron a que, la gente que no concordaba con él, frenaran su ascenso una y otra vez.

Alrededor de 1808 comenzaron los primeros movimientos para derrocar al virrey legítimo de la Nueva España, lo que ocasionó una gran cacería de criollos; él tenía amistad con la mayoría de los involucrados en las conspiraciones; sin embargo, declinó participar en ellas; aunque, posteriormente fue quien tomó la batuta en esa lucha.

El corregidor de Querétaro Miguel Domínguez y principalmente su esposa Doña Josefa al lado de algunos jóvenes oficiales del ejército como: Ignacio Allende, Juan Aldama, Mariano Abasolo, Joaquín Arias, Francisco Lanzagorta, entre otros, fueron quienes lo invitaron a participar en sus reuniones; ya que estaban conscientes de que necesitaban a alguien con carisma que fuera capaz de ser oído y seguido por la muchedumbre.

En la madrugada del domingo 16 de septiembre de 1810, se vieron en la necesidad de adelantar sus planes ya que habían sido descubiertos y tenían orden de aprehensión en su contra todos los involucrados. Por tal motivo, el cura con un aire de solemnidad les dijo a sus compañeros “somos perdidos; aquí no hay más remedio que ir a coger gachupines”, se encaminó al atrio de la parroquia, repicó las campanas con ahínco para llamar al pueblo y les habló de la humillante y vergonzosa sujeción del pueblo mexicano ante los españoles; proclamó la necesidad de pelear por los derechos y la libertad.

Entonces terminó su discurso gritando ¡Viva la religión católica! ¡Viva Fernando VII! ¡Viva la Patria y viva y reine por siempre en este continente Americano nuestra sagrada patrona, la Santísima Virgen de Guadalupe! ¡Muera el mal gobierno!

Fue entonces que El Zorro fue aclamado como Capitán General o Generalísimo de América, mucha gente lo siguió desde entonces hasta que un 21 de marzo, inicio de la primavera, marcó para todos los insurgentes el comienzo de infames interrogatorios y castigos, hasta que por fin el 30 de julio de 1811, los cuerpos del Capitán General, Allende, Aldama y Jiménez fueron decapitados, dando por terminado su sufrimiento. Sin embargo, la lucha siguió, con otros nombres, con otra gente hasta que se logró la tan ansiada independencia de México.

Hoy en día, seguimos recordando a El Zorro, Don Miguel Hidalgo y Costilla; así como a aquellos que lo acompañaron en su lucha; sin embargo, es triste darse cuenta que ese grito desesperado de aquella madrugada: ¡Viva la Patria…! ¡Muera el mal gobierno! Sólo se repite cada año como pretexto para hacer una fiesta, embriagarse y no ir a trabajar.

Ya no dependemos de España, ahora dependemos de lo que hacen o deshacen otros y nos conformamos con lo mínimo. Vivimos en un país libre gracias a nuestros antepasados, pero lo hemos llenado de violencia, corrupción e inseguridad. Tal vez sería bueno que cada uno de nosotros retomara ese ejemplo de “hidalguía” y “hombría” que caracterizó a todos los que recordamos en esta fecha.

sábado, 16 de agosto de 2008

La otra dimensión de Grillet

Cuando niños, seguramente después de ver alguna película que llenara nuestro gusto buscábamos escenificar de distintas maneras lo que podía habérsenos grabado ampliando cada vez más el goce por la multiplicidad de opciones que se nos presentaban en cada una de las representaciones.

Alain Robbe Grillet tuvo la fortuna de no olvidar aquellos juegos infantiles al aplicarlos en La Celosía, publicada originalmente en 1957, en Francia. El autor, fallecido a los 85 años de edad el pasado 18 de febrero a causa de una crisis cardiaca, después de dedicar su vida entera a la literatura, fue el iniciador del movimiento literario llamado noveau roman, caracterizado por un grado de objetividad en el que el autor no interviene en las situaciones o los personajes y muchas veces los personajes son sólo espectadores de un mundo de objetos que parecen cobrar el principal valor de las obras.

Esta novela de Grillet, La Celosía, nos ofrece diferentes perspectivas de una escena, de tal modo que el lector se siente atrapado en el laberinto infinito de la palabra que lo lleva al sueño constante que no termina, sino que da vuelta una y otra vez hasta lograr alcanzar esa sensación de haber vivido con antelación lo que se percibe.

La historia se desarrolla en alguna colonia europea ubicada en el continente africano, donde A... -el personaje femenino– y Frank conviven casi mecánicamente encerrados en lo que bien podría ser la dimensión desconocida, por la forma en que el autor nos embrolla con tantos principios y finales del mismo pasaje.

En alguna de las presentaciones de la historia se hace referencia a la visión que ofrece el mirar a través de un cristal adornado con burbujas, eso es lo que parece querer ofrecer Grillet con su Celosía, una visión distinta de cada momento encerrado en sus palabras.

La celosía en la obra de Grillet, refiere a la forma en que están dispuestas las ventanas del lugar en que se desarrolla la historia, de tal modo que al abrir cada una de ellas se puede apreciar la acción desde diferentes ángulos tal y como se describe en la novela.

martes, 1 de julio de 2008

¿Qué es poesía?

RIMA XXI
—¿Qué es poesía?, dices, mientras clavas
en mi pupila tu pupila azul,
¡Qué es poesía! ¿Y tú me lo preguntas?

Gustavo Adolfo Bécquer


La pregunta causó una discusión interminable, una bocanada de respuestas e interpretaciones que jamás concluyeron. El poeta conservador defendía afanosamente sus palabras con la humedad de su voz. Los silencios prolongados causaban el embeleso del auditorio que presenciaba la dulzura de sus versos, nos acostumbró y nos convenció en sólo unos minutos que sus estrofas, el raudal de palabras escritas y ordenadas era poesía. La melodía de sus encantadores lectores, la cadencia de los movimientos del aire que escupían de su boca, endulzaban el oído y el espíritu de los que atónitos escuchábamos.

¿Qué es poesía?

El irreverente poeta mezquino, el populacho, el andante, el dueño de las calles y de las historias de peatones dice que la poesía no se adorna, no se canta y no se grita en el micrófono, la poesía se lee en silencio, en la noche, dice que viaja en la humedad de un beso y se disfruta en soledad o en compañía de la soledad. El poeta toma la cotidianeidad y la transforma con palabras, al borracho lo deja así, habla de su hedor y de sus labios húmedos; cual Bukowski estremecedor de realidades, alejado de la divinidad de Huidobro, más terrenal que la crueldad; juega con el lenguaje y la creatividad regalándonos versos, libres o no, con métrica o si ella, con sensibilidad e inteligencia.

¿Qué es poesía? Me confieso lectora, apasionada de éste género. Me embruja la poesía de Jaime Sabines, me enamora Joaquín Sabina. Joaquín y Jaime, Sabina y Sabines, uno me estruja y el otro acaricia. La oralidad de mi abuela, sus rimas, su melódico hablar, las historias en canciones, el sabor de los chismes, la historia de cada palabra, los años a cuestas de cada leyenda, su interminable curva melódica ascendente. De cada poema, de cada poeta, de cada palabra, de cada cantor, me quedo con la música en los labios de mi vieja.


Poesía... eres tú.
-Yo, jamás…
Ileana Cepeda

lunes, 30 de junio de 2008

PARADOJA DE LOS POETAS

Por Guillermo Berrones
En esta ciudad donde mucho se ha dicho que hay más poetas que depósitos de cerveza, les pido a los lectores me ayuden a definir qué es la poesía, qué hace al poeta, que mi cada vez más decadente fisiología cerebral me impide entender. La semana pasada viví esta paradoja que me obliga, litúrgicamente hablando, a guardar silencio y a reconocer que no sé leer ni escribir:
El lunes 23 de junio acudí a un evento al que me invitara el poeta Margarito Cuéllar. En la Casa de la Cultura de Monterrey se presentó El país de las tinieblas, una sobria edición de Ediciones de Medianoche que involucra a varias instituciones culturales de Zacatecas, donde el poeta ecuatoriano Iván Oñate (1948) entrega a los lectores y a la poesía su más reciente encuentro con la palabra y la imagen poética atrapada entre los hilos sedosos de su creatividad. La rabia enunciativa, la poética desgarrada, la trágica vivencia de Zacarías Jiménez; y la exquisita madurez de una voz templada en la fragua del verso, que a Cuéllar caracteriza, desentrañaron al alimón la esencia del poeta que ha sido traducido al francés, inglés, italiano, alemán, portugués y griego. Solo unos cuantos (veinte a lo mucho) disfrutamos la velada, íntima, intensa, verdaderamente poética. Y Oñate fue amable y complaciente, abierto, distante de la soberbia. Leyó una muestra estremecedora de su obra y recalcó: “la poesía no es un asunto de oficio (como la narrativa), es la imagen y la palabra que se le revelan al autor…” Luego un par de tintos relajaron la noche para concluir en Gargantúas con un maratón de lectores al que se integró Iván en un banquete platónico que acabó de madrugada en esta ciudad atestada de poetas (y ahora también de sicarios). Una muestra de este poemario que pronto reeditará la UANL:

XXI
En algún lugar
lejos del mundo
pero muy cerca de tu corazón,
se abisma el país de las tinieblas.

Entre agrestes montañas
como destinos arrugados por la mano de Dios

Habitan
seres ineptos
tanto para el cielo
como para el infierno.

Es el limbo,
el reino de la mediocridad.

La patria del silencio.

El viernes 27 de junio acudí accidentalmente a un evento. En el Museo de Historia Mexicana se presentó Placidez del aire, una soberbria edición de autor donde el “poeta” Alfonso Ramírez Reyes entrega a los lectores y a la poesía su más reciente obra, después de publicar polémicos textos pedagógicos. La sobria discreción del novelista Felipe Montes y la jocosa retórica de mi apreciado maestro, Cesáreo Garma, enmarcaron esta suntuosa presentación. El recinto estaba a reventar y había representantes del SNTE, del STENSE, de las Normales y de la Secretaría de Educación. También muchos profes, estatales y transferidos, y uno que otro despistado. Un público generoso, solemne y formal de aplausos intensos. Voces sonoras dramatizaron algunos “poemas” y el “poeta” Alfonso Ramírez Reyes sentenció enfático: “Este poemario deja de ser mío, es de ustedes y es para de-gus-tar-se…” Luego nos retiramos a casa. La ciudad ha ganado un “poeta” más (y también otro depósito en San Rafael). No puede ofrecerse una muestra del poemario porque en la hoja de créditos hay una leyenda que reza: “…Ninguna parte de esta obra puede ser reproducida o transmitida, mediante ningún sistema o método electrónico o mecánico (incluyendo el fotocopiado, la grabación o cualquier sistema de recuperación y almacenamiento de información), sin consentimiento por escrito del editor y el autor.” Mis respetos, pues.

miércoles, 11 de junio de 2008

DON QUIJOTE
LA LOCURA COMO TRAMPA LITERARIA

A más de 400 años de la primera edición del “Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha”, las personas ordinarias y comunes nos seguimos preguntando con cierto coraje, por que esta obra goza de tal fama. No lo sabemos, porque no obstante lo que se diga, su lectura y el conocimiento medianamente profundo de la misma es casi inexistente, de tal manera que la afirmación de que la mayoría de nosotros conoce al Quijote, no pasa de ser un mito cultural, una mentir disfrazada.

En esencia, Cervantes afirmó que su primera intención al escribir “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha” era mostrar a los lectores de la época los disparates de las novelas de caballerías. En efecto, el Quijote ridiculiza las novelas de caballería; pero sus historias encierran mucho más que una actitud irónica contra estos los libros. Por su riqueza y complejidad, admite muchos niveles de lectura, e interpretaciones tan diversas como considerarla una obra de humor, una burla del idealismo humano, una destilación de amarga ironía, un manual para la libertad o muchos significados más, dependiendo de la capacidad lectora de quien se atreva a leerla.

En el punto del humor recuerdo una anécdota sucedida precisamente entre maestros, y en el aula donde alguna vez estudiamos la maestría. Cuando el maestro (uno que ustedes conocen por cierto) nos pidió que compartiéremos con nuestros compañeros la primera imagen que nos evocara el libro del Quijote, un compañero escritor, Romualdo Gallegos, respondió ácidamente que el Quijote de la Mancha y Sancho Panza, le recordaban a Viruta y Capulina.

La reacción del grupo ante este comentario es fácil de imaginar, todos reímos ante un comentario inesperado, pero desde mi punto de vista, perspicaz. Después de silencio impuesto por el humor del catedrático al haber escuchado aquello que le pareció una ofensa, la discusión que se generó dejó más enseñanza que los conceptos especializados del profesor. Entre otros, la extrañeza que produce el hecho de saber, que si este es un libro divertido, irónico, burlón y lleno de humor, porqué ha terminado por convertirse en el mejor texto asusta lectores del ámbito escolar, porque si bien es cierto que “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha”, como ya lo mencionamos anteriormente admite leerse de muchas maneras, para muchos, se considera pecado abordarlo como un simple libro de historias chistosa y al margen de toda esa información que termina por sepultar el deleite por a lectura misma. Entonces es necesario reconsiderar la forma en que se aborda este libro para acercarse a él como lo que es, un simple libro de aventuras donde las costumbres y los valores se entretejen de tal manera que sin necesidad de enunciarlo se convierte en un texto didáctico. Porque Sancho el Gordo, representa la ambición, el pragmatismo y el apego a los valores materiales, mientras que don Quijote, el Flaco, representa el ideal, la locura de creer que el mundo puede ser justo. Don Quijote y Sancho son entonces dos personalidades opuestas pero integradas, complementos del rostro que todos poseen, el bien y el mal, la sombra y la luz, el oportunismo y la humildad, lo terrenal frente al espíritu.

Sin embargo la pureza del espíritu que exige el noble caballero a Sancho Panza, no puede existir más que en la ingenuidad de la ignorancia o bien en el desacato de la locura. Chifladura del caballero andante que atesora un razonamiento profundo que se adentra en lo filosófico: la lealtad, el amor, la justicia, son las constantes de una sociedad en crisis que llega hasta nuestros tiempos. Será por sutileza artística, por miedo a decir lo pensamos, o una forma para engañar a la crítica, lo cierto es que la literatura recurre a estos personajes, que como el Quijote padecen esa locura ingenua que nos produce cierta compasión, lástima que se transforma en comprensión y que termina por ganarse nuestra simpatía, una devoción como aquella que produce el personaje infantil de Lazarillo de Tormes, queriéndole ganar al ciego.

La locura como estado consciente, no es nueva en el mágico mundo de la literatura, más bien es una constante literaria, tanto renacentista como de todos los tiempos. Recordemos que por esa misma época el humanista Erasmo de Rótterdam, escribe una de sus obras más famosas, “Elogio a la locura”, una sátira contra las costumbres y tendencias de la época, aunque para este autor la locura representa un estado opuesto a la enajenación quijotesca, ya que la define como la estupidez que afecta a los seres humanos, estupidez que está en nuestras vidas aunque nos neguemos a reconocerla. Una manifestación artística más cercana a nuestros tiempos, es el surrealismo, en su manifiesto Andree Bretón afirma que el hombre es un soñador por naturaleza, pero cuando conserva un poco de lucidez, no le queda otro camino que volver la vista atrás y entonces comprende que su estado actual se rige por amenazas.

Pero el hombre sigue jugando a locura de soñar, porque reducir la imaginación a la esclavitud del recuerdo es despojarse de lo más hondo de sí mismo; y como al Quijote, solamente queda la manía de la imaginación, aquella que nos permite saber hasta dónde podemos llegar y qué queremos ser, basta con abandonarnos a ella. Entonces la pregunta es, ¿Cuál es límite, cuál es la sutil frontera entre sueño y imaginación?, ese punto en que nuestro pensamiento se aleja de la realidad para convertirse en locura, la locura de creer que nosotros cambiaremos a la sociedad siendo buenos maestros, la locura de creer que algún día conquistaremos nuestros anhelos, la locura de pensar que la felicidad completa existe.

Curiosamente, Para Michel Foucault, seguidor del movimiento de la llamada antisiquiatría, la locura no es un fenómeno propiamente individual, sino social, ya que es una forma de respuesta a las incoherencias y contradicciones de la vida. En todo caso, por experiencia sabemos que la locura brinda cierto grado de libertad, no tendría que ser de otra manera para Cervantes y sus personajes, ese estado de alteración le ofrece la posibilidad de ser diferente, por más que se critique a los se atreven, - ése dice lo que piensa –esta loco-, ése esta en contra del sindicato-, ese cree que en éste país algún día habrá justicia-, todos están locos, todos estamos un poco locos cuando nos atrevemos a soñar, porque somos, algunas veces víctimas de la imaginación, y en ese sentido somos capaces de quebrantar las reglas, y como quijotes podemos asumirnos indiferentes a la critica de que seremos objeto.

Quizás por ello los géneros literarios tienen personajes que rayan en la locura, porque bajo esta trampa, la ingenuidad inteligente se agudiza en forma de ironía, burla, o crítica a las necedades humanas. Ejemplos hay muchos: Herrman Hess es autor de un libro titulado “El lobo estepario” Solo para locos, el perfil de los personajes y de las historias de de Franz Kafka raya en la esquizofrenia, Gibran Jalil Gibran, escribió un libro titulado “El loco”, y aún sin títulos o personajes expresos, habría que leer a Bukosky par resolver el dilema de saber si su locura es autentica o un recurso literario llevado hasta sus últimas consecuencias.

Amada imaginación, dicen los surrealistas, lo que más amo en ti es que jamás perdonas. Por eso don Quijote actúa como un orate, como un paranoico que lucha contra sus enemigos representados en los molinos de viento, asalta ventanas por castillos, ama a Dulcinea, el amor perfecto de una mujer imaginada, no importa estrellarse contra la verdad, contra la cruda realidad, al final nadie cumple con las reglas por eso crea las suyas propias.

La única duda que queda por desentrañar es el misterio de saber si don Quijote estaba en realidad loco, o era tan lúcido como para inventarse un mundo a su medida, porque de ser así, habría que leerlo con verdadero detenimiento y acabar de una vez por todas con esa creencia de “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha” es un libro aburrido y que no tiene nada por enseñar.
José Enrique Saucedo Tovar
Monterrey, Junio de 2008

jueves, 8 de mayo de 2008

Sontag y su interpretación del arte

«El arte tiene forma y no hay que buscar su contenido» es la propuesta de Susan Sontag en su ensayo titulado “Contra la Interpretación”, publicado originalmente en Evergreen Review en 1964, para después aparecer en su colección de ensayos, ya traducidos al español, con el mismo título en la edición de Seix Barral en 1969.

Esa premisa referente a la forma y contenido en el arte, recurrente a lo largo del escrito de Sontag, refiere que en el momento en que la obra es interpretada pierde el sentido real que quiso imprimirle el autor. Esta interpretación, llevada a cabo por una persona o un grupo de ellas, tiene en contra de la obra la visión estrecha que se pudiera aplicar en la misma, convirtiéndola así en una interpretación parcial de acuerdo al antecedente cultural, gusto y estado de ánimo con el que se hace el análisis interpretativo.

Si el arte es la imitación de la vida (o de lo que se aplica en ella), según Platón, no es posible interpretarla cada vez que nos topamos con él, pues como se vive día con día, habrá que vivir el arte mismo y disfrutarlo para poder llegar a interpretarlo en su esencia última, tal y como se sugiere que se viva.

¿Porqué torturar nuestras mentes tratando de descifrar lo que el autor quiere decir, si bien únicamente podemos disfrutarlo? Es lo que parece preguntar Sontag en cada una de sus líneas, lo cuál me recuerda aquella película de Angélica María y Fernando Luján discutiendo por el significado del arte abstracto y donde el último no necesita explicar el contenido de su obra porque ésta habla por sí misma y sería un desperdicio tratar de buscar las palabras precisas que describan su sentimiento al momento de crear.

El arte en sí mismo no busca describir, sino representar; pero en la actualidad es tanta la urgencia de significados que parece imposible que alguien escriba, pinte o esculpa algo sólo por el placer de hacerlo y si así lo hiciere el público tendría que buscar el modo de enfrascarse en eternas discusiones de lo que el artista quiso decir con tal o cuál color, trazo o palabra.

Ahora bien, menciona Susan Sontag, no es que no sea posible describir una obra de arte, pero hay que hacerlo desde la forma, para lo cual debemos aprender a ver más, a oír más, a sentir más para así mostrar cómo es lo que es (...) y qué es lo que es el arte.

lunes, 5 de mayo de 2008

Cuentos de amor y locura soledad

Bendita naturaleza humana que nos permite mantener abiertas puertas
y ventanas como una alternativa para evitar la locura.
Frase célebre, escrita por una celebración

Lo esperaba a las seis de la tarde como todos los días. Escuchaba el rumbido de su auto y se apresuraba acomodándose el pelo y ajustándose el pantalón. Se asoma despacio pues quería asustarlo, y ¡sorpresa! Grita con fuerza mientras él se estremece al verla, voltea con una sonrisa forzada, los nervios se le notaban en los ojos desorbitados. –¿Nos vamos?- le dice subiéndose al coche –sí, pero antes… -¿papá quién es ella?- le pregunta un niño desde dentro del coche. Ella voltea y le pide una explicación, él no aguanta más y suelta la risa, le explica que quería hacerle una broma. Había entrenado a su sobrino para que le llamara papá delante de ella. Ella suelta las manos y huye corriendo. –Sólo quería un motivo para cantarte la canción que te gusta-, le grita con fuerza, -quería traerte serenata esta noche-, los gritos le dan fuerza a sus pasos que se convierten en un andar agitado. La persigue gritando y cantando la canción, ella no lo escucho nunca más, desconoció la realidad.
Vagó por las calles día y noche, algunas veces se sentaba en la plaza sola y cantaba susurrando su canción preferida. “le quise explicar que era sólo una broma, no me quiso escuchar…”


Era el día de su boda, se casarían por lo civil. Una noche antes ella recibía la llamada de su novio pidiéndole tiempo para pensar la decisión que tomarían, casarse era algo muy serio y la duda no podía caber en una sentencia así. Suelta el teléfono sin saber que hacer, no podría cancelar la boda que había preparado. Pensando que fue un horrible sueño y sin decir nada se fue a dormir. Al siguiente día sus manos apretaban las flores y la pluma donde plasmaría su firma. El papá del novio interrumpió en las sala disculpando a su hijo, quién no llegaría a la boda. Había salido una noche antes dejando una nota en el televisor diciendo que era demasiado joven para casarse. Salió huyendo en su camioneta y se quedó sin frenos en el camino. Murió instantáneamente al chocar en el camellón central, algunos juzgan como justa su muerte, -cómo se le ocurrió hacerle eso, dejarla plantada-, -se lo merecía- nadie se percató de la sonrisa de la novia, parecía estática pero sus ojos sonreían, permaneció inmóvil y pidió firmar el acta, salió caminando dejando una firma y una marca de grasa en el papel que la llamaría sola.




La curiosidad mató al gato y ella moría de ansiedad por revisar su correo.
Meses antes, había confiado el nombre de usuario y contraseña a su novia olvidadiza. Quizá pensó que nunca lo recordaría, no contaba con que lo anotaría en su ordenador y al revisar los archivos lo encontró. Inscribió con miedo el nombre de usuario, la contraseña y resultó. Los segundos se agrandaron mientras leía el mensaje “cargando”. Entró al correo y se encontró con varios mails de una mujer. Inmediatamente consultó los correos enviados y justamente cada uno de ella, había sido contestado por él. Algunas veces ella comenzaba la conversación y otras la originaba él. Leyó uno a uno los correos, cada párrafo, cada palabra. Encontró recados como “te extraño”, “te admiro”, “eres increíble”, “nos vemos para almorzar”, “te quiero”, “extraño tus despedidas con un beso”, “quería llamarte de madrugada”, “eres maravillosa”, serenamente ella recitaba los mails. Día a día se preparaba puntualmente, de seis de la tarde a dos de la mañana y leía una a una las palabras que desgarraron su razón…

jueves, 24 de abril de 2008

¿Jubilemos la ortografía?

Tengo que confesar algo: soy Lucy y cometo errores ortográficos. Para la mayoría de la gente no debe resultar un problema muy grave; sin embargo tengo que confesar otra cosa (un pequeño detalle): soy maestra de español. (aquí entran las burlas de mis queridos amigos y el comentario agrio de mi hermano).

¿Qué es la ortografía?, ¿para qué la enseñamos? La ortografía es la parte de la gramática normativa que fija las reglas para el uso de las letras y signos de puntuación en la escritura; así mismo, se basa en la aceptación de una serie de convenciones por parte de una comunidad lingüística con el objetivo de mantener la unidad de la lengua escrita.

Desde hace muchos años han existido varios pedagogos que han propuesto eliminar la ortografía cambiándola así, por una escritura “fonémica”, es decir: una sola letra para cada sonido y un solo sonido para cada letra.

Entre los anteriores se encuentra Gonzalo Correas quien fue un revolucionario para su tiempo (1630), en sus tratados de ortografía propone “liberar” el castellano, eliminando las letras inútiles “para ke eskrivamos komo se pronunzia i pronunciemos komo se eskrive, kon deskanso i facilidad, sonando kada letra un sonido no más”; el cual, como era de esperarse, tuvo muchos detractores.

Actualmente sigue existiendo ese afán de simplificar la ortografía, como lo menciona García Márquez, su propuesta no es tan drástica como la de Correas, él pide que se jubile la ortografía, “…terror del ser humano desde la cuna: enterremos las haches rupestres, firmemos un tratado de límites entre la ge y jota, y pongamos más uso de razón en los acentos escritos, que al fin y al cabo nadie ha de leer lagrima donde diga lágrima ni confundirá revolver con revólver... “ Ya que lo que ocasiona el estudio de las reglas ortográficas es “que los estudiantes odien el idioma”

Por eso, como buena maestra de español, amo mi idioma y lo errores que a veces cometo no son tan malos (ni tantos, nada mas que hay gente muy exagerada); según Alatorre (1998) no hay correcciones o incorrecciones, el que algunas personas utilicen ciertas formas “incorrectas” significa que están manteniendo viva una forma que anteriormente era aceptada como “correcta”.

Nuestra lengua está constantemente cambiando; perdón, pero tengo que confesarles que nuestra lengua ya perdió su virginidad; entendiendo dicho concepto como el estado en el que un proceso se mantiene como en su origen sin haber sufrido alguna alteración de ningún tipo, y ella cambia, se transforma, no es uniforme; siendo así ¿qué significa el hablar y escribir con corrección y propiedad?