lunes, 1 de noviembre de 2010
Las calaveras del Fer para la raza de la LL
visitando los panteones,
cuando se encontró una escuela
bien llena de profesores.
Me gusta aquí pa' surtirme,
pensó la "huesos" lironda,
me llevaré profesores
de la lengua española.
Segura estuvo la muerte
del profe Jorge Segura
que ensayaba pastorelas
como artista, no haya duda.
"Me gustan los bigotones
con voz de hombres bragados".
Y antes de caer en cuenta,
Jorge estaba empaquetado.
Segura ya está enterrado,
pero en un gran mausoleo,
porque la muerte en domingo
lo busca pa'l zapateo.
Estaba Gilberto Garza
llenando formatos ISO,
cuando le dijo una voz:
"papito, dame un besito".
Gilberto no es de apretarse,
y menos con una dama,
pero donde dio la vuelta
quedó tieso como tabla.
Aunque está frío el profe Garza,
no descansa todavía,
porque la muerte lo tiene
de "damo" de compañía.
Gloria Martínez Licea
llegó todita sudada
porque venía del gimnasio
cuando encontró a la calaca.
"Vente conmigo güerita,
tu tiempo aquí ya se acaba"
"Me voy, pero si me dices
cómo haces para estar flaca".
Ya está Gloria en el panteón
leyendo recepcionales;
ya no necesita dieta,
ni hacer cien abdominales.
"A ese no me le acerco",
dijo de Oscar Benavides.
La muerte le tenía miedo
por su fama de terrible.
Le apuntó con una flecha,
afinó su puntería,
pero en vez de darle a Oscar,
le dio a Tita la perrita.
Oscarito no ha muerto
porque la Flaca le saca:
sabe que la está esperando
para darle con la estaca.
La Muerte estaba cansada,
pero siguió en su empeño
de juntar profes de lengua
para llevarse a su reino.
Encontró a Ileana Cepeda,
le dijo "de flaca a flaca,
vente conmigo a la buena,
me gustas por literata".
A Ileana no le hacía gracia
morir fuera de Quincena,
le dijo "yo soy cronista,
consíguete una poeta".
Pues Yla ya está enterrada,
poco valió su argumento,
y está armando un sindicato
con los escritores muertos.
Hiram Uresti no supo
ni como estuvo la cosa;
para cuando se dio cuenta
ya lo tenían en la fosa.
"Después de todo, se dijo,
tal vez esto no sea malo,
porque quiero entrevistarme
con escritores de antaño".
A Hiram no lo encontraremos
enterrado en un lugar;
es como un aparecido
que se dedica a viajar.
Carlos Omar Villarreal.
ahí fue cosa distinta.
Con él estuvo la "Huesos"
pidiéndole una cita.
Como Carlos no cedía
al amoroso reclamo,
se lo llevó de repente
sin carta del sindicato.
No puede quejarse el Güero,
pues es un muerto querido,
la Huesuda es una dama
que le prodiga cariño.
Al otro hubo de esperarlo,
que llegara de Linares,
Enrique Rodríguez Chiu,
adora aquellos lugares.
Enrique dijo a la Muerte,
"Amiga, dame la mano,
deja que acabe mi tesis,
y después de eso nos vamos".
Le dio montones de dulces,
y le provocó diabetes,
así que en pura venganza,
pronto lo jaló la Muerte.
Al que estas coplas comparte,
un tal Fernando Arellano,
en una piedra picuda
Muerte lo dejó sentado.
"No es porque te discrimine,
pero tengo que pensar,
porque sé que si te llevo
vas a empezar a criticar".
Y con ésta me despido,
porque es mucho arguír,
dedicamos calaveras,
deseando un largo vivir.
martes, 16 de marzo de 2010
Entre nosotros y otros: estereotipos en los medios
jueves, 26 de noviembre de 2009
Felicidades a los normalistas de Español
El comentario viene a cuento porque, con motivo de la obtención del primer lugar nacional en el examen de conocimientos generales por parte de nuestros alumnos de la especialidad de Español (que actualmente cursan 7° semestre -los que quedan), varios compañeros de la Normal Superior se han acercado (a mí y a algunos compañeros de colegio) para preguntar cómo lo logramos, y creo que esperan una respuesta del tipo “les enseñamos una técnica simple para transformarse de un alfeñique intelectual de 45 puntos IQ en un Charles Einstein en 30 días”, “es por un taller potenciador de competencias”, “les dimos una bebida especial desloosificadora”, o algo por el estilo. Sin embargo, mis compañeros de colegio y yo tenemos bien claro que la formación de docentes eficientes (triunfadores, les dirían en el ámbito deportivo) es un proceso largo y sostenido que involucra varios factores, como el trabajo académico (verdadero trabajo académico) del colegio, y la construcción de una identidad como parte de un grupo, en este caso como maestros de Español... aunque no falta quien se atreve a calificar este logro como una casualidad.
Claro que basta con mencionarles la versión simplificada de la respuesta para que el consultante se retire comentando cosas como “eso no se puede en mi colegio”, o “es que ustedes son de Español”, o cosas por el estilo; después se van para proponer una solución mágica del tipo “curso remedial de emergencia”. Obvia el decir que se trata de planteamientos predestinados al fracaso, puesto que evaden atender la esencia del problema: la necesaria conjunción de conocimientos, habilidades y actitudes, por no hablar de la formación en competencias. Al menos nosotros, en Español, nunca hemos trabajado pensando en la evaluación de nuestros alumnos, sino en las necesidades formativas que tienen como futuros docentes. Es más: nos hemos negado a preparar a los alumnos para los exámenes y nos manejamos con resistencia a la dinámica de estarlos saturando con exámenes “tipo PISA”.
No es la primera vez que nuestros alumnos y egresados obtienen alta puntuación en las evaluaciones (lo han hecho con bastante éxito en los concursos para obtención de horas), pero sí es la primera ocasión en que propios y extraños tienen que reconocer que aún sin seguir las políticas establecidas (al menos no de una manera estricta), los miembros del colegio de Español tenemos muy claro lo que se tiene que hacer para brindar una buena formación a los futuros docentes de lengua. Se trata de un largo proceso que inicia desde el primer semestre y que se mantiene a lo largo de los tres años en que son nuestra responsabilidad. Se trata del ejercicio permanente de reflexión colectiva sobre el currículum, sus propósitos y la metodología aplicable en trabajo colegiado (aunque no existan los colegios). Se trata de la construcción de actitudes docentes a través del ejemplo y el compromiso de quienes impartimos las clases. Se trata de predicar con los actos, y pedir a los estudiantes que lean y que escriban, pero ser los primeros en hacerlo. Se trata de la integración continua y legítima de la identidad que nos convierte en miembros de un grupo social: los normalistas de la especialidad de Español.
Y vamos por otro primer lugar.
domingo, 9 de agosto de 2009
Lector
Trabajo en secundaria desde hace unos años, pocos a decir verdad, tan pocos que aún no me alcanza la rutina que reflejan mis compañeros en sus rostros y comentarios, muchas veces amargos y llenos de desaliento, y puedo decir que mi trabajo allí fue mera conveniencia. Sí, decidí buscar la oportunidad de trabajar en este nivel para satisfacer mis necesidades como docente en la Normal, pues no concibo que alguien que nunca ha pisado esas aulas llenas de mutantes adolescentes potenciales -o ya olvidó lo que se siente-, pretenda formar profesores para ese medio.
Hace unos días terminé mi función como lector de varios documentos recepcionales elaborados por alumnos de la modalidad semi-escolarizada que aspiraban a titularse de la licenciatura. Mi trabajo consistía en leer con lupa sus textos para detectar fallos desde la estructura formal del documento, hasta el manejo de los contenidos, pasando por la estructura misma del texto, revisando ortografía, sintaxis, coherencia, cohesión, etc., el trabajo lo creí sencillo, pero me equivoqué. Después tendría que ser parte de su jurado en el examen profesional.
De abril a julio leí nueve documentos de los cuales sólo a siete les di seguimiento; los dos que no seguí estaban muy mal escritos: mala ortografía, pésima redacción en todos los sentidos, mal tratamiento de los contenidos que pretendían compartir, al grado que la autora de uno de esos documentos, catalogada –malamente- por muchos de mis compañeros como una alumna modelo, estuvo a punto de renunciar al proceso de titulación cuando se dio cuenta de sus grandes deficiencias que por supuesto nadie le había hecho notar.
Los otros siete tenían sus problemas, unos más serios que otros, pero sus autoras soportaron las revisiones críticas que les hacía y evidentemente mejoraron sus trabajos. No estoy diciendo que salvé la vida académica de ninguna de ellas, no; pero del primer borrador que recibí al último, se notó una gran diferencia, no porque hayan hecho caso a todas mis sugerencias, tampoco, sino porque tuvieron más elementos para explicar, argumentar, describir, narrar y fundamentar su experiencia docente, como lo exige el documento al que me refiero.
Entre las siete, había tres destacadas, una en cada ángulo del triángulo, de las cuales sólo una tenía el antecedente de la Normal Básica. La primera porque escribió un texto redondo que no dejaba huecos de información, difícil para encontrar detalles qué preguntar porque casi todo estaba contestado en el mismo párrafo o en el siguiente; la segunda porque atendió mis sugerencias sin chistar, y la tercera, la de la Básica, porque su primer borrador estaba peor que los primeros dos documentos que ya describí y terminó como algo bastante aceptable después de cinco o seis días de trabajo intensivo con ella.
Esta última trabaja en primaria, con quinto grado y traía el mundo encima, muchos problemas la atacaron al mismo tiempo y la estaban haciendo pedazos; pero en el momento más intenso de su revisión, aquel donde parecía que ya no daría más por lo malo de su texto, se detuvo a preguntarse en voz alta: -“Si así estoy de mal, ¿qué les estoy enseñando a mis alumnos?”. La pregunta me recordó que cuando mis alumnos de la normal interceden por alguno de sus compañeros que no cumple su parte, sólo les pregunto si lo aceptarían como profesor de sus hijos… la respuesta siempre ha sido la misma: -“No”.
A todas les pregunté en su examen sobre lo que la normal les debe y lo que ellas deben a la normal. A lo primero respondieron que nada y a lo segundo que mucho; pero cuando pregunté cómo le iban a pagar esa deuda a su escuela, todas respondieron que con mucho esfuerzo; sólo a las tres les creí, las demás respondieron como requisito, sin reflexionar su respuesta, en automático, como si la escuela donde se formaron como docentes no pudiera pasarles la factura nunca.
En los exámenes profesionales que me tocó presenciar, cinco de las siete aspirantes lloraron, no al terminar, sino durante el examen; unas lloraron discretamente y otras a moco tendido, pero eso sí, ninguna interrumpió su examen por ello. Comentaba con mi esposa y un amigo que eso sólo se ve en las normales, no sé si en todas o si en las demás especialidades, pero al menos en la de Español sí. Esas lágrimas se acentuaban cuando, las ahora profesoras de secundaria, hablaban de sus alumnos, de la necesidad de escucharlos, de atenderlos, de eliminar sus carestías de aprendizaje, pero creo que mayormente al verse reflejadas en ellos.
No puedo asegurar que el llanto que atestigüé haya sido por lo anterior o por simples nervios, pero me quedo con la primera impresión; tampoco apostaría a que serán buenas profesoras de Español en secundaria, no las conozco como para tanto; sin embargo estoy convencido de que esto de compartir con adolescentes les gusta, lo disfrutan, les apasiona, no como a muchos profesores en servicio que simulan el trabajo a diario, sin una pizca de interés en sus alumnos, sin un solo rasgo de entrega a su profesión, sin la más mínima idea de lo que implica ser profesor.
El hecho de que una haya reconocido sus fallas e identificado cómo superarlas me deja satisfecho y con la esperanza de que tal vez, en un futuro, quienes trabajamos con chavos en las aulas de secundaria podamos superar nuestros límites por el bien de ellos y de nosotros mismos.
Hasta luego…
miércoles, 18 de marzo de 2009
Diseño didáctico
En forma breve y a manera de introducción: el taller es una modalidad didáctica en la que los aprendices (talleristas) desarrollan habilidades específicas para la ejecución de un tipo de tarea, bajo la supervisión de un experto. En un taller, todos los participantes desarrollan el mismo producto, pero lo hacen de forma individual, mientras que el experto se encarga de aclarar a cada quien sus dudas y les ayuda a resolver las dificultades que enfrentan.
La noción del taller como modalidad de enseñanza escolar fue desarrollada por John Dewey en el marco de una concepción positivista y pragmática: enseñar a las personas lo que necesitan para desempeñarse eficientemente en el mundo laboral. En el ámbito escolar contemporáneo son muy populares los talleres de redacción y de lectura.
ASPECTOS A CONSIDERAR EN LA PLANEACIÓN DE UN TALLER
1. Análisis de la tarea a realizar.
- Ubicar el campo a que pertenece la tarea o habilidad que se desarrollará en el taller.
- Analizar la naturaleza del campo.(teórico o práctico)
- Delimitar magnitud y dificultad de la tarea. (extensión y profundidad)
- Especificar los componentes o rasgos principales de la habilidad a desarrollar.
- Análizar del contexto en que se realizará la tarea.
- Enunciar las metas que alcanzarán los talleristas al final del curso, en términos de :
- Propósitos. Áreas del desempeño futuro que se verán favorecidas con las tareas y habilidades desarrolladas en el taller (adquirirá / desarrollará esto o aquello para).
- Objetivos. Metas específicas que lograrán los participantes (alcanzables, significativas, concretas, mesurables y demostrables) enunciándose de la siguiente forma:
3. Especificación de condiciones.
- Expresando específicamente el producto o resultado del aprendizaje.
- Indicando las condiciones o situaciones en que se adquirirá y aplicará efectivamente el aprendizaje.
- En forma clara y precisa.
- En secuencia jerárquica y/o lógica.
- Indicando resultados finales (no procesos)
- En lenguaje accesible según el contexto.
- Establecer claramente los elementos de conocimiento o de perfil, incluyendo lecturas previas y análisis que debe cubrir el participante.
- Seleccionar los contenidos que integrarán el trabajo del taller, tomando en cuenta que sean: significativos en relación con los propósitos, y suficientes para el logro de los objetivos
- Organizar los contenidos en forma secuencial, considerando: su complejidad, la dificultad para su tratamiento y comprensión, y la profundidad con que serán abordados.
- Preparar una bibliografía básica y una de apoyo para el estudio de los contenidos del taller.
- Seleccionar las técnicas que se aplicarán al trabajo de la información y los procedimientos que ejercitarán los talleristas, aplicando los siguientes criterios:
- adecuados y coherentes con la información y los propósitos, flexibles, articulables con otras técnicas, aplicables a otros contextos y tareas.
- Esquematizar considerando la secuencia: (información - procesamiento - aplicación) que puede ser global o reiterativa, se combinan técnicas y procedimientos en relación con propósitos, contenidos y objetivos, además de, grado de dificultad, secuencia, continuidad e integración.
- Determinar que condiciones físicas debe cubrir el área en que se trabajará; el tipo de apoyos técnicos que se requerirán y los materiales de trabajo que deberán diseñarse y estar listos para su aplicación en el curso.
- Establecer claramente la forma en que se evaluarán.
- El curso taller: en relación con la efectividad del mismo para el logro de propósitos y objetivos.
- El aprendizaje de los talleristas: de preferencia en un esquema de evaluación inicial, procesual y sumativa.
- En ambos casos es importante identificar los indicadores que otorgarán los parámetros necesarios para una evaluación objetiva.
- La evaluación por encuesta mide el grado de aceptación, pero no la efectividad.
- Seleccionar lecturas básicas y de apoyo.
- Diseñar y elaborar las tablas e instrumentos de recopilación y organización de la información.
- Diseñar las pautas e instrumentos de valoración de la información.
- Diseñar las pautas e instrumentos de evaluación del curso.
martes, 24 de febrero de 2009
El prestigio contra los prestigiadores
Normalmente nos inclinamos a pensar que la marca más cara es “la mejor”; que el lugar más concurrido es “el mejor”, o que la escuela que tiene más tiempo o cobra más es “la mejor”, pero no siempre es así.
En el caso de las instituciones (y de otras empresas o firmas) lo que influye es su “prestigio”, entendiéndolo como realce, renombre o cierta autoridad en su campo. Lamentablemente hay ocasiones en que el prestigio que buscábamos no era tal y nos topamos con que era un truco de los prestigiadores.
Los prestigiadores engañan al público, los emboban por medio de la fascinación. En la película Prestige (2006, de Christopher Nola), Michael Caine menciona que prestigio es el “truco final”. Explica que un acto de magia tiene tres pasos: 1. la promesa: donde el mago muestra un objeto común y corriente, 2. la vuelta, donde lo ordinario se vuelve extraordinario y 3. el prestigio: donde esperas adivinar el secreto de la vuelta, pero el mago te impacta con algo que nunca has visto en tu vida.
Las instituciones que buscan tener prestigio deberían de preocuparse en que sus egresados salgan con todas las habilidades y competencias que necesitarán en su vida laboral. Es inevitable que la sociedad en general, juzgue a la institución por sus egresados; en ellos está impreso el talante institucional, y son ellos quienes pueden afirmar y confirmar si realmente la misión y visión son apropiadas o ciertas. Una vez que se encuentran laborando en el campo para el cual fueron formados pueden dar un veredicto sobre si la opción curricular, o énfasis disciplinar de su profesión, es coherente con la realidad a la que se enfrenta.
Aquellos egresados que salgan victoriosos de su enfrentamiento con la realidad laboral harán, sin lugar a dudas, que el prestigio o buen nombre de la escuela de la que egresaron crezca o sea reconocido; así mismo, todos aquellos que no puedan hacer frente a su realidad también serán la tarjeta de presentación de la institución.
Por lo tanto, todas las instituciones de educación deberían de preocuparse por preparar bien a sus estudiantes; lo cual implica esforzarse en mejorar la calidad de su planta docente, mejorar sus instalaciones, revisar sus decisiones, evaluar sus planes de estudio, etc.
En la medida en que las instituciones abaraten la estancia a sus alumnos, (no exigiéndoles, no evaluándolos como se debiera, no proveyéndolos de maestros capacitados, etc.) perderán la posibilidad de tener prestigio ante la sociedad y se limitarán a ser simples prestigiadores que maquillan la realidad para sorprender y agradar al público.
martes, 17 de febrero de 2009
La ciudad de mis entrañas
hay un cerro que en las tardes de noviembre
se coloca lentamente la pijama de sombras
que le entrega a la Sierra Madre Oriental.
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miércoles, 19 de noviembre de 2008
Bendito Kitsch
«El kitsch es la baratija, una secreción artística originada por la sociedad en sus tiendas...» comenta Moles en sus líneas al tiempo que nos hace reflexionar sobre la naturaleza del kitsch como copia automática del arte, que a su vez no deja de ser, según Platón, una copia de la naturaleza o cuando menos una interpretación de la
misma. Entonces la pregunta es: ¿Es el arte el kitsch de la naturaleza? ¿es acaso la comunicación el kitsch del lenguaje? Porque de ser así, es cierto que no inventamos las palabras y hacemos grandes modificaciones a la gramática, pero la aplicación de la forma (estilo) de comunicarse de cada individuo, ya sea en el discurso o en el papel, hace del lenguaje una “copia automática” del lenguaje que es considerado arte en la poesía, la narrativa y más.
Moles nos habla del recurso del amontonamiento de estilos que emplean las grandes urbes en su arquitectura y del amontonamiento mismo que se vive, de acuerdo a los estándares sociales que nos rodean: entre más cosas con apariencia antigua tengamos en casa, más cerca del decorado conservador estaremos (aunque los objetos porten la frase made in Taiwan).
El kitsch es fácilmente encontrable en la cotidianidad del hombre, desde la joyería que porta hasta la intimidad de su hogar. La raza humana por naturaleza tiende a recolectar objetos que le parecen importantes de acuerdo con los estadíos de su vida, de tal modo que, si en su infancia aquel carricoche de madera con incrustaciones metálicas le trajo momentos de satisfacción, cabe la posibilidad que al toparse en su madurez con algo similar lo obtendrá para adornar su estudio utilizándolo para colocar, en el ahora mueble, las bebidas de sus invitados.
El ejemplo anterior es mera referencia sugerida por Moles y poco tendría que ver con su servidor, sin embargo cualquier semejanza con la realidad que se vive en el lugar donde trabajo es mera coincidencia.
domingo, 2 de noviembre de 2008
Calaveras por Jorge Segura
Jorge Segura / noviembre 2008
Llegó a la Normal la parca
en busca de algún talento;
fue al Colegio de Español
y los encontró al momento.
A Venustiano Carranza
cruz con Ruperto Martínez
llegó la flaca malora
en busca de sus catrines.
También buscaba catrinas
bonitas y con cultura
y se fue directamente
a Lengua y Literatura.
Yo me salvé, por lo pronto,
porque soy el que esto escribe,
pero el año venidero
la tilinga me recibe.
Mi abuelo me dijo entonces:
-No tengas ningún pendiente,
desde el momento que naces
estás condenado a muerte-.
Varias veces con la muerte
tuve severos encuentros,
cuando la traía por fuera;
ahora la traigo por dentro.
Aunque mi cuerpo está entero,
a mi alma le faltan miembros,
te llevaste a camaradas,
amigos y compañeros.
Cuando muera quiero flores:
claveles, rosas, camelias,
cempasúchil y gladiolas;
si es posible, dos gardenias.
Ojalá que este recuerdo
—que por ahora no es cierto—
tarde mucho en presentarse
y continuemos despiertos.
LUCY
Lucita de mis pecados,
-dijo la catrina flaca-
vengo a llevarte conmigo;
no por bonita te escapas.
-¡Me vale master, señores!-
dijo la parca grosera
y nuestra amiga ya tiene
sus cuatro cirios de cera.
Luz María Rodríguez Llanes
te nombraban por doquier.
Ahora sólo quedan huesos
de tu cuerpo de mujer.
CARMELITA
La muerte no batalló
para dar con la maestra;
en todas partes andaba,
con la suma o con la resta.
Carmelita era su nombre;
se nos murió de repente.
Para cargar el cajón
Con Víctor fue suficiente.
La parca ya no sabía
que hacer con tanto difunto
pero llegó Carmelita
y todo ya está en su punto.
ILEANA
Todos estamos llorando
al redoblar la campana.
En sus alumnos hay duelo,
murió la maestra Ileana.
Liviano estaba el cajón,
no pesaba casi nada,
el pesar está en nosotros
por el fin de su jornada
En la eternidad no es profe;
ha de hacer algo bonito.
De seguro, mis amigos,
ha de chambear de angelito.
GLORIA
Desde Graduados te sigo
para llevarte a mi llano
-dijo la catrina a Gloria-,
y la tomó de la mano.
Ya la maestra Martínez
y Licea de apelativo
todavía la recordamos;
nunca pasará al olvido.
En el panteón de las regias
Gloria reposa bien yerta,
lástima que se haya muerto
y que en polvo se convierta.
ESPERANZA
La Normal está de luto,
todos estamos dolientes,
se nos fue la profesora
doña Esperanza Sifuentes.
Calaca agarra parejo
sin respetar rango y hora,
hoy le tocó a la maestra
que chambeaba de inspectora.
Cuando menos lo pensamos
la tilinga nos alcanza.
Traigo flores y oraciones
a nuestra amiga Esperanza.
GILBERTO
Batalló con los docentes
secretarias, directivos.
El llegar con la calaca
ya no fue muy conflictivo.
Gil Garza se le nombraba,
amigo de todo el mundo,
hoy yace en el camposanto
en un espacio profundo.
Con lamentos y sollozos
su gente lo despedimos.
Sus compañeros lloramos
cuando difunto lo vimos.
MEMO
Cual pájaro carpintero
andaba el Memo de diario
hasta que llegó la parca
y le colocó el sudario.
Nomás para mí te quiero
-dijo la muerte malora-
y ya descansa en su cripta
quien fuera ametralladora.
Inconsolables los llantos
emanan de más de tres
que el buen amigo Berrones
me las dejó con strees.
FERNANDO
Textos argumentativos,
oralidad y escritura,
quería estudiar la calaca
con un profesor de altura.
Y le gustaban negritos,
con compu y bolsa de mano.
No tuvo ningún problema:
se llevó a Fer Arellano.
Ya velamos a Fernando
con rezos y letanías,
con veladoras y llantos;
y unas coronas bien frías.
ENRIQUE
¿Dónde está Enrique Sauceda?,
¿o Saucedo se apellida?
No quiero llevarme a otro
que todavía tenga vida.
Velamos a nuestro Quique
con sus alumnos llorando,
los que quedamos acá,
flores le estamos llevando.
Lo lloramos sus amigos,
sobre todo yo y Berrones,
aunque a los tres nos bajaron
en diferentes panteones.
IRAM
¿Iram con hache o sin hache?
-preguntó la muerte fría-.
Como nunca fue a la escuela,
no sabía de ortografía.
Ileana llora a su viejo
y nosotros al amigo.
Ora que lo vi en la caja
sigue sonriendo conmigo.
Con la muerte no se juega,
Iram ya tiene su lote;
él no sabía que a la flaca
le gustaban sin bigote.
ÓSCAR
Por fin te encontré, mi rey
-dijo emocionada huesos-,
te traigo ganas desde antes,
quiero saborear tus besos.
El Oscar quiso escapar,
no quería de esos amores.
No le valió escabullirse;
flaca lo llenó de ardores.
Después de todo, la muerte,
es hembra con corazón
y Benavides se fue
no al panteón, sino al colchón.
OMAR
Vengo desde Zacatecas,
me mandó López Velarde.
-dijo al Ornar la calaca-,
ya se te está haciendo tarde.
A la calaca los güeros
le gustan más que los prietos
y mi buen Carlos Omar
ya está abajo cuatro metros.
Coqueta y contenta dijo:
al fin te tengo conmigo.
Y Lengua y Literatura
llora al apreciado amigo.
PANTOJA
Hasta Parras de la Fuente
llegó la flaca malora
en busca de un profesor
que ya le llegó su hora.
Catrina siempre soñó
Con tener a su catrín.
Y ya don Tomás Pantoja
tiene epitafio en latín.
Se escuchan llantos diversos
en la Normal y en escuelas.
Para anunciar su deceso
no alcanzaron las esquelas.
CESÁREO
Dijo la parca a Cesáreo
-aquí termina tu historia-
y Garma quiso evadirla
con arengas de oratoria.
Le habló de temas sin fin,
de béisbol y sindicatos.
No le valió la estrategia,
lo enterramos hace rato.
Ya estás en descanso eterno.
De seguro, estás mejor.
En tu epitafio se lee:
"aquí yace un profesor".
RODRÍGUEZ CHIU
Enrique Rodríguez Chiu
te llamaron al nacer.
Hoy, que moriste, tu nombre
está en la esquela también.
La parca fue a la Petaca,
también pasó por Linares,
andaba en busca de Enrique
para llevarlo a sus lares.
Ya descansa nuestro amigo
en una tumba muy fría.
De seguro ahora termina
su tesis de maestría.
ROGELIO
Como andas de comisión
ya te me ibas olvidando.
Voy a llevarte conmigo
aunque te andes doctorando.
Reyes, Reyes se nos fue,
ayer fuimos al sepelio,
pronto será puros huesos
mi carnalito Rogelio.
El panteón del magisterio
tiene tumbas polisemias
de rolleros, grillos, doctos;
la de Roge es de academia.
LÓPEZ MEJÍA
No le valió su memoria
retentiva y prodigiosa,
flaquita cargó con él.
Ya está callado en su fosa.
Sus amigos le rezamos
responsos y novenarios;
en Comisión Estatal
le dedican un rosario.
El Javi López Mejía
ya goza del sueño eterno,
descansando haciendo adobes
en la grilla del infierno.
lunes, 6 de octubre de 2008
El jardín perfecto de los senderos que se bifurcan.
Las transformaciones físicas, determinan transformaciones en el pensamiento
Salí de la calle de prisa, constantemente volteaba atrás para asegurarme que no me siguiera; la oscuridad de la calle desierta engrandecía la dicotomía del miedo y valor que me daban mis pasos firmes y mi braceo. Estaba en la parada del camión pero decidí tomar el metro para apresurar la llegada y despistar la huída.
El metro llenaba de hedor las arrugas de angustia que recorrían mis sentidos. El líder estaría ahí y tenía que llegar a mostrarle las evidencias del despojo que sufrieron los confinados unos días antes. Por qué a mí, de entre tanta gente, entre tanto espacio, por qué a mí me pasaba esto, tener que decirle la verdad al ser que puede transformar el destino del país y la mente de toda la región. Sabía bien que intentarían impedirlo, que robarían e incluso delinquirían para evitarlo, y yo, sólo yo con esa encomienda. Me gustaría que vinieras a mi lado mientras camino estructurando el discurso que daré.
Entré por la puerta trasera y me escondí entre los anhelantes, los que día a día esperaban entrar por esa puerta y entender los elementos de la naturaleza y transformarla. Me escondí entre ellos y despisté mi llegada hasta lo alto de la torre donde se encontraba él.
Tomé las simétricas escaleras y los vi bajando, los escondrijos debajo de cada escalera me sirvieron para esconderme y escuchar un poco lo que farfullaban en cada escalón. Por un momento se detuvieron un grupo de confinados y hablaron de ella, le habían encomendado detenerme y no lo había logrado. Estaban alertas y habían puesto personas a vigilar las entradas, el que me viera tenía instrucciones de llevarme con aquél y detenerme para no poder decir la verdad, esto lo harían antes del evento de inauguración, después sería demasiado tarde.
Me quedé en espera por unos minutos hasta que se marcharan, recordaba las palabras que resonaron en el congreso y las definiciones que cada cual daban de la instrucción, ninguno conoce mi laberinto, nadie ha visto las entrañas de la construcción, cada uno hemos contribuido a formarla y a deformarla. Últimamente las decisiones que se han tomado han contribuido en maquillarla y dejarla bella pero hueca, como chica de plástico o las miss que caminan en tacones y traje de baño; así estaba ella, bonita cada vez más bella pero le acercabas el micrófono y repetía el discurso aprendido de memoria horas antes.
Volteé la cabeza, la escalera estaba sola, despejada del ala norte, alcanzaba a ver el ventanal amplio y transparente del presidente. Subí lentamente, lo más sigilosa que pude, entonces escuche unos pasos, cada vez se acercaban más y más aprisa, me habían descubierto, seguramente venían por mí. Corrí hacía los jardines, pretendía esconderme y no pude, la estrechez de las palmas dejaba ver la intención de marcharme. Entré al centro del jardín y viéndome rodeada por los confines me adentré al laberinto perdiéndome cada vez más en la sandez de las palabras que envolvían mi cuerpo. No podía ser posible con tan sólo cuatro años y tenía que morir, siendo sólo una niña descubierta entre los elementos más perversos del ser humano. No pude llegar, me agaché en el centro del laberinto, en medio de la simetría de sus jardines mientras mi cuerpo se deshidrataba, moriré sola e ignorante.