martes, 2 de noviembre de 2010

CALAVERAS

A LA NORMAL

La muerte andaba buscando,
por Venustiano Carranza,
la Normal de los maestros
“La Superior” afamada.

Fue a preguntar a la plaza,
una maestra le dijo:
-la escuela está muy cambiada
no sé, qué cosas se hizo-.

La muerte tan intrigada
por tanto cambio que había,
se sentía consternada
la normal no le cabía.

El pozo era muy angosto,
había que hacerlo más grande;
para que también cupiera
la normal, con su escalera.

Sus planes para llevarla
a sepultar a la tumba,
parecían alejarse
y a la normal no llevarse.

Por lo tanto se enfilaba,
llenando formatos ISO,
para que antes de llevarla,
firmara, la que lo hizo.

La escuela estaba tranquila
la muerte andaba ocupada,
metiendo en su carpeta
sus planes, a puño y letra.

Cuidando la ortografía
la redacción y coherencia
firmándole su sentencia
en la cuenta regresiva.

_____________________________

AL COLEGIO DE LENGUA Y LITERATURA

El colegio de Español,
“Regulares”, por supuesto:
Válganme la aclaración,
Por si se cuelgan el puesto.

Discutíamos en reunión
Cuando aparece la flaca;
Dando un grito de obstinación
Indignada me levanté.

Le dije con voz alzada:
-óigame no, señorita
la más delgada de español
la tiene aquí paradita-

Con el vacío en sus ojos
y su inquietante aire,
la muerte más que asustarse
se mostraba muy atenta.

Seguíamos discutiendo
sobre los temas actuales
de lengua, literatura,
y Enseñanza-Aprendizaje.

Mientras la muerte rondaba
se mareó con tantas letras,
y con mucha sutileza
se salió de donde estaba.

Desde entonces no ha rondado
su sombra por este lugar,
y sacando filo estamos
esperando su regreso.

La formación de maestros;
especialidad de “Español”
seguirá siendo el rumbo,
de la constante discusión.

Comienzo aquí a despedirme
a sus órdenes “La flaca”
pero no, la que se lleva
a los muertos al panteón.

Soy la profe de “Español”
que rimar estoy tratando,
sólo voy dejando letras
con toda mi inspiración.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Las calaveras del Fer para la raza de la LL

La muerte andaba paseando
visitando los panteones,
cuando se encontró una escuela
bien llena de profesores.

Me gusta aquí pa' surtirme,
pensó la "huesos" lironda,
me llevaré profesores
de la lengua española.

Segura estuvo la muerte
del profe Jorge Segura
que ensayaba pastorelas
como artista, no haya duda.

"Me gustan los bigotones
con voz de hombres bragados".
Y antes de caer en cuenta,
Jorge estaba empaquetado.

Segura ya está enterrado,
pero en un gran mausoleo,
porque la muerte en domingo
lo busca pa'l zapateo.

Estaba Gilberto Garza
llenando formatos ISO,
cuando le dijo una voz:
"papito, dame un besito".

Gilberto no es de apretarse,
y menos con una dama,
pero donde dio la vuelta
quedó tieso como tabla.

Aunque está frío el profe Garza,
no descansa todavía,
porque la muerte lo tiene
de "damo" de compañía.

Gloria Martínez Licea
llegó todita sudada
porque venía del gimnasio
cuando encontró a la calaca.

"Vente conmigo güerita,
tu tiempo aquí ya se acaba"
"Me voy, pero si me dices
cómo haces para estar flaca".

Ya está Gloria en el panteón
leyendo recepcionales;
ya no necesita dieta,
ni hacer cien abdominales.

"A ese no me le acerco",
dijo de Oscar Benavides.
La muerte le tenía miedo
por su fama de terrible.

Le apuntó con una flecha,
afinó su puntería,
pero en vez de darle a Oscar,
le dio a Tita la perrita.

Oscarito no ha muerto
porque la Flaca le saca:
sabe que la está esperando
para darle con la estaca.

La Muerte estaba cansada,
pero siguió en su empeño
de juntar profes de lengua
para llevarse a su reino.

Encontró a Ileana Cepeda,
le dijo "de flaca a flaca,
vente conmigo a la buena,
me gustas por literata".

A Ileana no le hacía gracia
morir fuera de Quincena,
le dijo "yo soy cronista,
consíguete una poeta".

Pues Yla ya está enterrada,
poco valió su argumento,
y está armando un sindicato
con los escritores muertos.

Hiram Uresti no supo
ni como estuvo la cosa;
para cuando se dio cuenta
ya lo tenían en la fosa.

"Después de todo, se dijo,
tal vez esto no sea malo,
porque quiero entrevistarme
con escritores de antaño".

A Hiram no lo encontraremos
enterrado en un lugar;
es como un aparecido
que se dedica a viajar.

Carlos Omar Villarreal.
ahí fue cosa distinta.
Con él estuvo la "Huesos"
pidiéndole una cita.

Como Carlos no cedía
al amoroso reclamo,
se lo llevó de repente
sin carta del sindicato.

No puede quejarse el Güero,
pues es un muerto querido,
la Huesuda es una dama
que le prodiga cariño.

Al otro hubo de esperarlo,
que llegara de Linares,
Enrique Rodríguez Chiu,
adora aquellos lugares.

Enrique dijo a la Muerte,
"Amiga, dame la mano,
deja que acabe mi tesis,
y después de eso nos vamos".

Le dio montones de dulces,
y le provocó diabetes,
así que en pura venganza,
pronto lo jaló la Muerte.

Al que estas coplas comparte,
un tal Fernando Arellano,
en una piedra picuda
Muerte lo dejó sentado.

"No es porque te discrimine,
pero tengo que pensar,
porque sé que si te llevo
vas a empezar a criticar".

Y con ésta me despido,
porque es mucho arguír,
dedicamos calaveras,
deseando un largo vivir.

martes, 16 de marzo de 2010

Entre nosotros y otros: estereotipos en los medios

Un tema inconcluso con mi actual grupo de Español tiene que ver con los estereotipos que ofrecen los medios de comunicación y que hemos adoptado como realidades verdaderas, aun cuando nosotros mismos encajamos en un estereotipo que no compartimos realmente.

Todos hemos escuchado o contado un chiste de gallegos, torpes, tontos, inadaptados siempre a la sociedad en las que se les acomoda. Del mismo modo, sabemos que en los mismos chistes el mexicano es aguzado, vivaz, por no decir vivales, impertinente, audaz y picante; aunque también sabemos que, en otras partes, la imagen del mexicano es la del güevon, pendejo y jodido, y sabemos que no todos encajamos en la descripción.

Lo malo de lo anterior es que hemos vivido muchos años bajo la sombra de las características que los medios señalan como aceptables en la sociedad, y esto nos ha marcado en lo más profundo del subconsciente al grado que resulta difícil quitarnos los anteojos que nos dejan ver lo que los medios nos permiten ver; ese es uno de los motivos por los cuales debemos pensarnos como usuarios de los medios: para tomar distancia del consumo y analizarlos.

Un ejemplo de lo anterior pueden ser los promocionales de México en la televisión, con motivo del bicentenario de la independencia y el centenario de la revolución; en uno de ellos presentan la danza del venado como parte de la cultura representativa de Sinaloa, es un error (eso casi me hace perder a mi mujer de un infarto). Otro, presentan El Chepe, desde la sierra de Chihuahua, y el Tarahumara que se liga a la modelo no tiene rasgos de esa raza, ¡peor aún! ¡No se ha quitado las conchas de la piernas con las que baila en Sinaloa!

¿Por qué se usan los estereotipos en los medios? Primero se debe entender que los mensajes que los medios emiten no llegan sorpresivamente al consumidor, sino que son resignificados a través de operaciones cognitivas (atención, comprensión, asociación, y otras), que permiten la negociación de significados y sentidos de los mensajes, lo que provoca la apropiación o resistencia a ellos. Ante este panorama netamente comunicativo, es fácil concebir entonces que el usuario se identifique, de acuerdo a la visión que tiene de sí mismo, con los diferentes grupos sociales creados por quienes dirigen los medios para el consumo de ciertos mensajes con intenciones bien definidas.

Ahora bien, esa visión propia del usuario no es otra cosa que la ideología que lo identifica, producto del constructo social que lo rodea y que consume, igual que él, de los medios. Esta ideología modela nuestros deseos, temores y esperanzas; lo que pensamos acerca de los saberes y haceres, las formas en que deben relacionarse las familias o grupos sociales, otorgando así creencias acerca del mundo que nos rodea, pero siempre enmarcado en la realidad simulada de los medios de comunicación. Esta ideología nos permite construir una serie de valores que se modifican según el contexto histórico, social, económico, político de cada grupo social.

Pregunté a mis alumnos, después de ver una imagen familiar, si su realidad correspondía a la de los personajes de la fotografía; su respuesta fue negativa, ese estereotipo no corresponde a la imagen razonada que tienen de sí mismos. Y es que esa es la diferencia entre consumidores y usuarios de los medios, mientras los primeros se quedan con la primera capa de la información, los usuarios reflexionan sobre el mensaje completo, concediendo valores y significados de realidad a lo que se oferta en el lenguaje de los medios.

Cuando un consumidor de los medios logra consolidarse como usuario, se puede decir que está listo para construir una identidad personal, a partir de sus relaciones de clase, de género, étnicas, laborales, culturales, etc., que le permita confirmar relaciones comunitarias con sentimientos de pertenencia, los cuales lo llevarán a tomar conciencia del nosotros, que involucra desde su gestación la idea de los otros, como condición de la convivencia social, base de la identidad colectiva.

Lo anterior me lleva una vez más a los estereotipos como reflejo de esa identidad colectiva que no sabe dónde ubicarse: entre nosotros o los otros, pero que definitivamente su agrupación será guiada por sus condiciones de vida, intereses, historias, expectativas, relaciones sociales, etc., y no por ser mejores o peores… aunque la realidad diga lo contrario ¿no creen?

jueves, 26 de noviembre de 2009

Felicidades a los normalistas de Español


Los remedios mágicos resultan atractivos porque prometen la solución a problemas y conflictos sin esfuerzos o sacrificios extraordinarios: píldoras para adelgazar sin dietas y sin ejercicios, cazuelas para cocinar exquisiteces sin instrucción previa, inversiones que ofrecen altos rendimientos sin riesgo, métodos para llegar a realizar cualquier tarea sin esfuerzos, correos que al reenviarse 45 veces resuelven nuestro mayor conflicto, herramientas y aparatos que hacen solos el trabajo... Todos tienen una cosa en común: no funcionan.

El comentario viene a cuento porque, con motivo de la obtención del primer lugar nacional en el examen de conocimientos generales por parte de nuestros alumnos de la especialidad de Español (que actualmente cursan 7° semestre -los que quedan), varios compañeros de la Normal Superior se han acercado (a mí y a algunos compañeros de colegio) para preguntar cómo lo logramos, y creo que esperan una respuesta del tipo “les enseñamos una técnica simple para transformarse de un alfeñique intelectual de 45 puntos IQ en un Charles Einstein en 30 días”, “es por un taller potenciador de competencias”, “les dimos una bebida especial desloosificadora”, o algo por el estilo. Sin embargo, mis compañeros de colegio y yo tenemos bien claro que la formación de docentes eficientes (triunfadores, les dirían en el ámbito deportivo) es un proceso largo y sostenido que involucra varios factores, como el trabajo académico (verdadero trabajo académico) del colegio, y la construcción de una identidad como parte de un grupo, en este caso como maestros de Español... aunque no falta quien se atreve a calificar este logro como una casualidad.

Claro que basta con mencionarles la versión simplificada de la respuesta para que el consultante se retire comentando cosas como “eso no se puede en mi colegio”, o “es que ustedes son de Español”, o cosas por el estilo; después se van para proponer una solución mágica del tipo “curso remedial de emergencia”. Obvia el decir que se trata de planteamientos predestinados al fracaso, puesto que evaden atender la esencia del problema: la necesaria conjunción de conocimientos, habilidades y actitudes, por no hablar de la formación en competencias. Al menos nosotros, en Español, nunca hemos trabajado pensando en la evaluación de nuestros alumnos, sino en las necesidades formativas que tienen como futuros docentes. Es más: nos hemos negado a preparar a los alumnos para los exámenes y nos manejamos con resistencia a la dinámica de estarlos saturando con exámenes “tipo PISA”.


No es la primera vez que nuestros alumnos y egresados obtienen alta puntuación en las evaluaciones (lo han hecho con bastante éxito en los concursos para obtención de horas), pero sí es la primera ocasión en que propios y extraños tienen que reconocer que aún sin seguir las políticas establecidas (al menos no de una manera estricta), los miembros del colegio de Español tenemos muy claro lo que se tiene que hacer para brindar una buena formación a los futuros docentes de lengua. Se trata de un largo proceso que inicia desde el primer semestre y que se mantiene a lo largo de los tres años en que son nuestra responsabilidad. Se trata del ejercicio permanente de reflexión colectiva sobre el currículum, sus propósitos y la metodología aplicable en trabajo colegiado (aunque no existan los colegios). Se trata de la construcción de actitudes docentes a través del ejemplo y el compromiso de quienes impartimos las clases. Se trata de predicar con los actos, y pedir a los estudiantes que lean y que escriban, pero ser los primeros en hacerlo. Se trata de la integración continua y legítima de la identidad que nos convierte en miembros de un grupo social: los normalistas de la especialidad de Español.

Y vamos por otro primer lugar.




domingo, 9 de agosto de 2009

Lector

El trabajo con adolescentes puede ser reconfortante por la gran capacidad que tienen para sobreponerse a los malos maestros, al poco dominio de contenidos que les ofrecen o a los ataques a su autoestima que algunos profesores con perfil de diva les propinan en las escuelas, lo cual a los chavos no les preocupa porque quienes tienen la capacidad para sobresalir –la gran mayoría- lo hacen con, sin o a pesar de sus maestros.

Trabajo en secundaria desde hace unos años, pocos a decir verdad, tan pocos que aún no me alcanza la rutina que reflejan mis compañeros en sus rostros y comentarios, muchas veces amargos y llenos de desaliento, y puedo decir que mi trabajo allí fue mera conveniencia. Sí, decidí buscar la oportunidad de trabajar en este nivel para satisfacer mis necesidades como docente en la Normal, pues no concibo que alguien que nunca ha pisado esas aulas llenas de mutantes adolescentes potenciales -o ya olvidó lo que se siente-, pretenda formar profesores para ese medio.

Hace unos días terminé mi función como lector de varios documentos recepcionales elaborados por alumnos de la modalidad semi-escolarizada que aspiraban a titularse de la licenciatura. Mi trabajo consistía en leer con lupa sus textos para detectar fallos desde la estructura formal del documento, hasta el manejo de los contenidos, pasando por la estructura misma del texto, revisando ortografía, sintaxis, coherencia, cohesión, etc., el trabajo lo creí sencillo, pero me equivoqué. Después tendría que ser parte de su jurado en el examen profesional.

De abril a julio leí nueve documentos de los cuales sólo a siete les di seguimiento; los dos que no seguí estaban muy mal escritos: mala ortografía, pésima redacción en todos los sentidos, mal tratamiento de los contenidos que pretendían compartir, al grado que la autora de uno de esos documentos, catalogada –malamente- por muchos de mis compañeros como una alumna modelo, estuvo a punto de renunciar al proceso de titulación cuando se dio cuenta de sus grandes deficiencias que por supuesto nadie le había hecho notar.

Los otros siete tenían sus problemas, unos más serios que otros, pero sus autoras soportaron las revisiones críticas que les hacía y evidentemente mejoraron sus trabajos. No estoy diciendo que salvé la vida académica de ninguna de ellas, no; pero del primer borrador que recibí al último, se notó una gran diferencia, no porque hayan hecho caso a todas mis sugerencias, tampoco, sino porque tuvieron más elementos para explicar, argumentar, describir, narrar y fundamentar su experiencia docente, como lo exige el documento al que me refiero.

Entre las siete, había tres destacadas, una en cada ángulo del triángulo, de las cuales sólo una tenía el antecedente de la Normal Básica. La primera porque escribió un texto redondo que no dejaba huecos de información, difícil para encontrar detalles qué preguntar porque casi todo estaba contestado en el mismo párrafo o en el siguiente; la segunda porque atendió mis sugerencias sin chistar, y la tercera, la de la Básica, porque su primer borrador estaba peor que los primeros dos documentos que ya describí y terminó como algo bastante aceptable después de cinco o seis días de trabajo intensivo con ella.

Esta última trabaja en primaria, con quinto grado y traía el mundo encima, muchos problemas la atacaron al mismo tiempo y la estaban haciendo pedazos; pero en el momento más intenso de su revisión, aquel donde parecía que ya no daría más por lo malo de su texto, se detuvo a preguntarse en voz alta: -“Si así estoy de mal, ¿qué les estoy enseñando a mis alumnos?”. La pregunta me recordó que cuando mis alumnos de la normal interceden por alguno de sus compañeros que no cumple su parte, sólo les pregunto si lo aceptarían como profesor de sus hijos… la respuesta siempre ha sido la misma: -“No”.

A todas les pregunté en su examen sobre lo que la normal les debe y lo que ellas deben a la normal. A lo primero respondieron que nada y a lo segundo que mucho; pero cuando pregunté cómo le iban a pagar esa deuda a su escuela, todas respondieron que con mucho esfuerzo; sólo a las tres les creí, las demás respondieron como requisito, sin reflexionar su respuesta, en automático, como si la escuela donde se formaron como docentes no pudiera pasarles la factura nunca.

En los exámenes profesionales que me tocó presenciar, cinco de las siete aspirantes lloraron, no al terminar, sino durante el examen; unas lloraron discretamente y otras a moco tendido, pero eso sí, ninguna interrumpió su examen por ello. Comentaba con mi esposa y un amigo que eso sólo se ve en las normales, no sé si en todas o si en las demás especialidades, pero al menos en la de Español sí. Esas lágrimas se acentuaban cuando, las ahora profesoras de secundaria, hablaban de sus alumnos, de la necesidad de escucharlos, de atenderlos, de eliminar sus carestías de aprendizaje, pero creo que mayormente al verse reflejadas en ellos.

No puedo asegurar que el llanto que atestigüé haya sido por lo anterior o por simples nervios, pero me quedo con la primera impresión; tampoco apostaría a que serán buenas profesoras de Español en secundaria, no las conozco como para tanto; sin embargo estoy convencido de que esto de compartir con adolescentes les gusta, lo disfrutan, les apasiona, no como a muchos profesores en servicio que simulan el trabajo a diario, sin una pizca de interés en sus alumnos, sin un solo rasgo de entrega a su profesión, sin la más mínima idea de lo que implica ser profesor.

El hecho de que una haya reconocido sus fallas e identificado cómo superarlas me deja satisfecho y con la esperanza de que tal vez, en un futuro, quienes trabajamos con chavos en las aulas de secundaria podamos superar nuestros límites por el bien de ellos y de nosotros mismos.

Hasta luego…

miércoles, 18 de marzo de 2009

Diseño didáctico

Revisando mis documentos antiguos me encontré con la propuesta de diseño que presento a continuación. Se trata de una secuenciación metodológica para el diseño de un taller de aprendizaje. Se trata de un documento elaborado en el 2001, por lo que algunos planteamientos aparecen un tanto descontextualizados en relación con las concepciones actuales, sin embargo opté por reproducirlo con su forma y contenido originales. Me es importante señalar la presencia de nociones que en la actualidad se han puesto de moda; por otro lado también considero destacable el manejo de los verbos para la categorización de la información: en forma nominal para los títulos y en infinitivo para las tareas a realizar.

En forma breve y a manera de introducción: el taller es una modalidad didáctica en la que los aprendices (talleristas) desarrollan habilidades específicas para la ejecución de un tipo de tarea, bajo la supervisión de un experto. En un taller, todos los participantes desarrollan el mismo producto, pero lo hacen de forma individual, mientras que el experto se encarga de aclarar a cada quien sus dudas y les ayuda a resolver las dificultades que enfrentan.

La noción del taller como modalidad de enseñanza escolar fue desarrollada por John Dewey en el marco de una concepción positivista y pragmática: enseñar a las personas lo que necesitan para desempeñarse eficientemente en el mundo laboral. En el ámbito escolar contemporáneo son muy populares los talleres de redacción y de lectura.

ASPECTOS A CONSIDERAR EN LA PLANEACIÓN DE UN TALLER

1. Análisis de la tarea a realizar.
  • Ubicar el campo a que pertenece la tarea o habilidad que se desarrollará en el taller.
  • Analizar la naturaleza del campo.(teórico o práctico)
  • Delimitar magnitud y dificultad de la tarea. (extensión y profundidad)
  • Especificar los componentes o rasgos principales de la habilidad a desarrollar.
  • Análizar del contexto en que se realizará la tarea.
2. Definición de objetivos (en un taller es fundamental la existencia de objetivos, es decir “el objeto”).
  • Enunciar las metas que alcanzarán los talleristas al final del curso, en términos de :
  • Propósitos. Áreas del desempeño futuro que se verán favorecidas con las tareas y habilidades desarrolladas en el taller (adquirirá / desarrollará esto o aquello para).
  • Objetivos. Metas específicas que lograrán los participantes (alcanzables, significativas, concretas, mesurables y demostrables) enunciándose de la siguiente forma:
  • Expresando específicamente el producto o resultado del aprendizaje.
  • Indicando las condiciones o situaciones en que se adquirirá y aplicará efectivamente el aprendizaje.
  • En forma clara y precisa.
  • En secuencia jerárquica y/o lógica.
  • Indicando resultados finales (no procesos)
  • En lenguaje accesible según el contexto.
3. Especificación de condiciones.
  • Establecer claramente los elementos de conocimiento o de perfil, incluyendo lecturas previas y análisis que debe cubrir el participante.
4. Selección y organización de contenidos.
  • Seleccionar los contenidos que integrarán el trabajo del taller, tomando en cuenta que sean: significativos en relación con los propósitos, y suficientes para el logro de los objetivos
  • Organizar los contenidos en forma secuencial, considerando: su complejidad, la dificultad para su tratamiento y comprensión, y la profundidad con que serán abordados.
  • Preparar una bibliografía básica y una de apoyo para el estudio de los contenidos del taller.
5. Definición de técnicas y procedimientos a utilizar.
  • Seleccionar las técnicas que se aplicarán al trabajo de la información y los procedimientos que ejercitarán los talleristas, aplicando los siguientes criterios:
  • adecuados y coherentes con la información y los propósitos, flexibles, articulables con otras técnicas, aplicables a otros contextos y tareas.
6. Diseño de actividades de aprendizaje.
  • Esquematizar considerando la secuencia: (información - procesamiento - aplicación) que puede ser global o reiterativa, se combinan técnicas y procedimientos en relación con propósitos, contenidos y objetivos, además de, grado de dificultad, secuencia, continuidad e integración.
7. Determinación de recursos y medios didácticos.
  • Determinar que condiciones físicas debe cubrir el área en que se trabajará; el tipo de apoyos técnicos que se requerirán y los materiales de trabajo que deberán diseñarse y estar listos para su aplicación en el curso.
8. Selección de formas de evaluación
  • Establecer claramente la forma en que se evaluarán.
  • El curso taller: en relación con la efectividad del mismo para el logro de propósitos y objetivos.
  • El aprendizaje de los talleristas: de preferencia en un esquema de evaluación inicial, procesual y sumativa.
  • En ambos casos es importante identificar los indicadores que otorgarán los parámetros necesarios para una evaluación objetiva.
  • La evaluación por encuesta mide el grado de aceptación, pero no la efectividad.
9. Diseño y elaboración de materiales
  • Seleccionar lecturas básicas y de apoyo.
  • Diseñar y elaborar las tablas e instrumentos de recopilación y organización de la información.
  • Diseñar las pautas e instrumentos de valoración de la información.
  • Diseñar las pautas e instrumentos de evaluación del curso.
Esta esquematización corresponde a un abordaje exhaustivo de la actividad y está orientado específicamente hacia el diseño de situaciones de enseñanza-aprendizaje donde el peso de las decisiones didácticas recae en el instructor. Un modelo centrado en los esquemas contemporáneos de gestión tendrá características diferentes, al igual que cuando se trate de diseñar proyectos didácticos. En todo caso, la actividad educativa, cuando es efectiva, no es un mero acto de buena voluntad donde una persona se para ante los demás a compartir lo que sabe, sino que se trata del producto del trabajo de diseño y toma de decisiones que respalda cada acción.

martes, 24 de febrero de 2009

El prestigio contra los prestigiadores

La mayoría de las personas quisiéramos siempre tener lo mejor, ir a los mejores sitios o estudiar en las mejores escuelas; sin embargo, son pocos los que realmente saben qué características o cualidades deben tener para ser realmente “lo mejor”.

Normalmente nos inclinamos a pensar que la marca más cara es “la mejor”; que el lugar más concurrido es “el mejor”, o que la escuela que tiene más tiempo o cobra más es “la mejor”, pero no siempre es así.

En el caso de las instituciones (y de otras empresas o firmas) lo que influye es su “prestigio”, entendiéndolo como realce, renombre o cierta autoridad en su campo. Lamentablemente hay ocasiones en que el prestigio que buscábamos no era tal y nos topamos con que era un truco de los prestigiadores.

Los prestigiadores engañan al público, los emboban por medio de la fascinación. En la película Prestige (2006, de Christopher Nola), Michael Caine menciona que prestigio es el “truco final”. Explica que un acto de magia tiene tres pasos: 1. la promesa: donde el mago muestra un objeto común y corriente, 2. la vuelta, donde lo ordinario se vuelve extraordinario y 3. el prestigio: donde esperas adivinar el secreto de la vuelta, pero el mago te impacta con algo que nunca has visto en tu vida.

Las instituciones que buscan tener prestigio deberían de preocuparse en que sus egresados salgan con todas las habilidades y competencias que necesitarán en su vida laboral. Es inevitable que la sociedad en general, juzgue a la institución por sus egresados; en ellos está impreso el talante institucional, y son ellos quienes pueden afirmar y confirmar si realmente la misión y visión son apropiadas o ciertas. Una vez que se encuentran laborando en el campo para el cual fueron formados pueden dar un veredicto sobre si la opción curricular, o énfasis disciplinar de su profesión, es coherente con la realidad a la que se enfrenta.

Aquellos egresados que salgan victoriosos de su enfrentamiento con la realidad laboral harán, sin lugar a dudas, que el prestigio o buen nombre de la escuela de la que egresaron crezca o sea reconocido; así mismo, todos aquellos que no puedan hacer frente a su realidad también serán la tarjeta de presentación de la institución.

Por lo tanto, todas las instituciones de educación deberían de preocuparse por preparar bien a sus estudiantes; lo cual implica esforzarse en mejorar la calidad de su planta docente, mejorar sus instalaciones, revisar sus decisiones, evaluar sus planes de estudio, etc.

En la medida en que las instituciones abaraten la estancia a sus alumnos, (no exigiéndoles, no evaluándolos como se debiera, no proveyéndolos de maestros capacitados, etc.) perderán la posibilidad de tener prestigio ante la sociedad y se limitarán a ser simples prestigiadores que maquillan la realidad para sorprender y agradar al público.

martes, 17 de febrero de 2009

La ciudad de mis entrañas


En mi ciudad:
hay un cerro que en las tardes de noviembre
se coloca lentamente la pijama de sombras
que le entrega a la Sierra Madre Oriental.

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Tenemos una ciudad que ha causado el asombro de muchos, a la que ha escrito Reyes, a la que ha cantado Celso, ha sido musa de pintores, escultores, artistas que con su sensibilidad describen un lugar que cada vez desconocemos más.
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Las últimas noticias provocan alarma entre los que habitamos este pedazo de tierra llamado Nuevo León, México. Nuestra ciudad ha sido detenida cada tarde por personas que protestan y piden que les aten las manos y los lleven a la muerte. Hombres bomba que provocan a las autoridades, a los medios de comunicación y a la sociedad a que los agredan, y después culparnos por sus golpes.
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El Monterrey de hombres y mujeres de trabajo, de personas emprendedoras, innovadoras e inteligentes, está sublimado a los caprichos de jóvenes que nos reclaman la falta de oportunidad e igualdad. Maltratan los coches que debemos, nos roban las pertenencias que compramos con nuestro trabajo, trabajo que ellos carecen y además nos acusan por no tenerlo.
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Delincuentes, jóvenes, muchachos, viciosos, pandilleros, niños sin amor les llamaría Alex Lora; las oportunidades son de quien las busca, el acceso a la información está ahí, en la misma ruta donde buscaste el refugio de tus problemas.
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Las drogas y el alcohol son responsabilidad de quien las consume, no me atribuyas tu debilidad. No eres más fuerte, eres más idiota. No permitiré que me asustes ni a mí, ni a mi familia. La estupidez de tus actos en presente te los cobrará el destino.
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A los que estamos del otro lado, ellos podrán estar organizados pero nosotros somos más; organicémonos, pero no con marchas blancas partidistas o vendedoras de rating. Hagámoslo ahí en el momento del bloqueo, no debemos escondernos en nuestra ciudad, que se escondan los débiles y salgamos a defendernos con lo que a ellos les falta. Inteligencia.

miércoles, 19 de noviembre de 2008

Bendito Kitsch

Abraham Moles nos invita a conocer de forma rápida la incursión del Kitsch en la vida del hombre, desde el nacimiento mismo de la palabra hasta el innegable dominio que éste tiene en la vida de la humanidad como parte, y producto a la vez, del consumismo al que estamos sujetos.

«El kitsch es la baratija, una secreción artística originada por la sociedad en sus tiendas...» comenta Moles en sus líneas al tiempo que nos hace reflexionar sobre la naturaleza del kitsch como copia automática del arte, que a su vez no deja de ser, según Platón, una copia de la naturaleza o cuando menos una interpretación de la misma.

Entonces la pregunta es: ¿Es el arte el kitsch de la naturaleza? ¿es acaso la comunicación el kitsch del lenguaje? Porque de ser así, es cierto que no inventamos las palabras y hacemos grandes modificaciones a la gramática, pero la aplicación de la forma (estilo) de comunicarse de cada individuo, ya sea en el discurso o en el papel, hace del lenguaje una “copia automática” del lenguaje que es considerado arte en la poesía, la narrativa y más.

Moles nos habla del recurso del amontonamiento de estilos que emplean las grandes urbes en su arquitectura y del amontonamiento mismo que se vive, de acuerdo a los estándares sociales que nos rodean: entre más cosas con apariencia antigua tengamos en casa, más cerca del decorado conservador estaremos (aunque los objetos porten la frase made in Taiwan).

El kitsch es fácilmente encontrable en la cotidianidad del hombre, desde la joyería que porta hasta la intimidad de su hogar. La raza humana por naturaleza tiende a recolectar objetos que le parecen importantes de acuerdo con los estadíos de su vida, de tal modo que, si en su infancia aquel carricoche de madera con incrustaciones metálicas le trajo momentos de satisfacción, cabe la posibilidad que al toparse en su madurez con algo similar lo obtendrá para adornar su estudio utilizándolo para colocar, en el ahora mueble, las bebidas de sus invitados.

El ejemplo anterior es mera referencia sugerida por Moles y poco tendría que ver con su servidor, sin embargo cualquier semejanza con la realidad que se vive en el lugar donde trabajo es mera coincidencia.

domingo, 2 de noviembre de 2008

Calaveras por Jorge Segura

CALACAS PA MIS AMIGOS DE LA DOBLE
Jorge Segura / noviembre 2008

Llegó a la Normal la parca
en busca de algún talento;
fue al Colegio de Español
y los encontró al momento.

A Venustiano Carranza
cruz con Ruperto Martínez
llegó la flaca malora
en busca de sus catrines.

También buscaba catrinas
bonitas y con cultura
y se fue directamente
a Lengua y Literatura.

Yo me salvé, por lo pronto,
porque soy el que esto escribe,
pero el año venidero
la tilinga me recibe.

Mi abuelo me dijo entonces:
-No tengas ningún pendiente,
desde el momento que naces
estás condenado a muerte-.

Varias veces con la muerte
tuve severos encuentros,
cuando la traía por fuera;
ahora la traigo por dentro.

Aunque mi cuerpo está entero,
a mi alma le faltan miembros,
te llevaste a camaradas,
amigos y compañeros.

Cuando muera quiero flores:
claveles, rosas, camelias,
cempasúchil y gladiolas;
si es posible, dos gardenias.

Ojalá que este recuerdo
—que por ahora no es cierto—
tarde mucho en presentarse
y continuemos despiertos.


LUCY
Lucita de mis pecados,
-dijo la catrina flaca-
vengo a llevarte conmigo;
no por bonita te escapas.

-¡Me vale master, señores!-
dijo la parca grosera
y nuestra amiga ya tiene
sus cuatro cirios de cera.

Luz María Rodríguez Llanes
te nombraban por doquier.
Ahora sólo quedan huesos
de tu cuerpo de mujer.


CARMELITA
La muerte no batalló
para dar con la maestra;
en todas partes andaba,
con la suma o con la resta.

Carmelita era su nombre;
se nos murió de repente.
Para cargar el cajón
Con Víctor fue suficiente.

La parca ya no sabía
que hacer con tanto difunto
pero llegó Carmelita
y todo ya está en su punto.


ILEANA
Todos estamos llorando
al redoblar la campana.
En sus alumnos hay duelo,
murió la maestra Ileana.

Liviano estaba el cajón,
no pesaba casi nada,
el pesar está en nosotros
por el fin de su jornada

En la eternidad no es profe;
ha de hacer algo bonito.
De seguro, mis amigos,
ha de chambear de angelito.


GLORIA
Desde Graduados te sigo
para llevarte a mi llano
-dijo la catrina a Gloria-,
y la tomó de la mano.

Ya la maestra Martínez
y Licea de apelativo
todavía la recordamos;
nunca pasará al olvido.

En el panteón de las regias
Gloria reposa bien yerta,
lástima que se haya muerto
y que en polvo se convierta.


ESPERANZA
La Normal está de luto,
todos estamos dolientes,
se nos fue la profesora
doña Esperanza Sifuentes.

Calaca agarra parejo
sin respetar rango y hora,
hoy le tocó a la maestra
que chambeaba de inspectora.

Cuando menos lo pensamos
la tilinga nos alcanza.
Traigo flores y oraciones
a nuestra amiga Esperanza.


GILBERTO
Batalló con los docentes
secretarias, directivos.
El llegar con la calaca
ya no fue muy conflictivo.

Gil Garza se le nombraba,
amigo de todo el mundo,
hoy yace en el camposanto
en un espacio profundo.

Con lamentos y sollozos
su gente lo despedimos.
Sus compañeros lloramos
cuando difunto lo vimos.


MEMO
Cual pájaro carpintero
andaba el Memo de diario
hasta que llegó la parca
y le colocó el sudario.

Nomás para mí te quiero
-dijo la muerte malora-
y ya descansa en su cripta
quien fuera ametralladora.

Inconsolables los llantos
emanan de más de tres
que el buen amigo Berrones
me las dejó con strees.


FERNANDO
Textos argumentativos,
oralidad y escritura,
quería estudiar la calaca
con un profesor de altura.

Y le gustaban negritos,
con compu y bolsa de mano.
No tuvo ningún problema:
se llevó a Fer Arellano.

Ya velamos a Fernando
con rezos y letanías,
con veladoras y llantos;
y unas coronas bien frías.


ENRIQUE
¿Dónde está Enrique Sauceda?,
¿o Saucedo se apellida?
No quiero llevarme a otro
que todavía tenga vida.

Velamos a nuestro Quique
con sus alumnos llorando,
los que quedamos acá,
flores le estamos llevando.

Lo lloramos sus amigos,
sobre todo yo y Berrones,
aunque a los tres nos bajaron
en diferentes panteones.

IRAM
¿Iram con hache o sin hache?
-preguntó la muerte fría-.
Como nunca fue a la escuela,
no sabía de ortografía.

Ileana llora a su viejo
y nosotros al amigo.
Ora que lo vi en la caja
sigue sonriendo conmigo.

Con la muerte no se juega,
Iram ya tiene su lote;
él no sabía que a la flaca
le gustaban sin bigote.


ÓSCAR
Por fin te encontré, mi rey
-dijo emocionada huesos-,
te traigo ganas desde antes,
quiero saborear tus besos.

El Oscar quiso escapar,
no quería de esos amores.
No le valió escabullirse;
flaca lo llenó de ardores.

Después de todo, la muerte,
es hembra con corazón
y Benavides se fue
no al panteón, sino al colchón.


OMAR
Vengo desde Zacatecas,
me mandó López Velarde.
-dijo al Ornar la calaca-,
ya se te está haciendo tarde.

A la calaca los güeros
le gustan más que los prietos
y mi buen Carlos Omar
ya está abajo cuatro metros.

Coqueta y contenta dijo:
al fin te tengo conmigo.
Y Lengua y Literatura
llora al apreciado amigo.


PANTOJA
Hasta Parras de la Fuente
llegó la flaca malora
en busca de un profesor
que ya le llegó su hora.

Catrina siempre soñó
Con tener a su catrín.
Y ya don Tomás Pantoja
tiene epitafio en latín.

Se escuchan llantos diversos
en la Normal y en escuelas.
Para anunciar su deceso
no alcanzaron las esquelas.

CESÁREO
Dijo la parca a Cesáreo
-aquí termina tu historia-
y Garma quiso evadirla
con arengas de oratoria.

Le habló de temas sin fin,
de béisbol y sindicatos.
No le valió la estrategia,
lo enterramos hace rato.

Ya estás en descanso eterno.
De seguro, estás mejor.
En tu epitafio se lee:
"aquí yace un profesor".


RODRÍGUEZ CHIU
Enrique Rodríguez Chiu
te llamaron al nacer.
Hoy, que moriste, tu nombre
está en la esquela también.

La parca fue a la Petaca,
también pasó por Linares,
andaba en busca de Enrique
para llevarlo a sus lares.

Ya descansa nuestro amigo
en una tumba muy fría.
De seguro ahora termina
su tesis de maestría.


ROGELIO
Como andas de comisión
ya te me ibas olvidando.
Voy a llevarte conmigo
aunque te andes doctorando.

Reyes, Reyes se nos fue,
ayer fuimos al sepelio,
pronto será puros huesos
mi carnalito Rogelio.

El panteón del magisterio
tiene tumbas polisemias
de rolleros, grillos, doctos;
la de Roge es de academia.


LÓPEZ MEJÍA
No le valió su memoria
retentiva y prodigiosa,
flaquita cargó con él.
Ya está callado en su fosa.

Sus amigos le rezamos
responsos y novenarios;
en Comisión Estatal
le dedican un rosario.

El Javi López Mejía
ya goza del sueño eterno,
descansando haciendo adobes
en la grilla del infierno.