jueves 26 de noviembre de 2009

Felicidades a los normalistas de Español


Los remedios mágicos resultan atractivos porque prometen la solución a problemas y conflictos sin esfuerzos o sacrificios extraordinarios: píldoras para adelgazar sin dietas y sin ejercicios, cazuelas para cocinar exquisiteces sin instrucción previa, inversiones que ofrecen altos rendimientos sin riesgo, métodos para llegar a realizar cualquier tarea sin esfuerzos, correos que al reenviarse 45 veces resuelven nuestro mayor conflicto, herramientas y aparatos que hacen solos el trabajo... Todos tienen una cosa en común: no funcionan.

El comentario viene a cuento porque, con motivo de la obtención del primer lugar nacional en el examen de conocimientos generales por parte de nuestros alumnos de la especialidad de Español (que actualmente cursan 7° semestre -los que quedan), varios compañeros de la Normal Superior se han acercado (a mí y a algunos compañeros de colegio) para preguntar cómo lo logramos, y creo que esperan una respuesta del tipo “les enseñamos una técnica simple para transformarse de un alfeñique intelectual de 45 puntos IQ en un Charles Einstein en 30 días”, “es por un taller potenciador de competencias”, “les dimos una bebida especial desloosificadora”, o algo por el estilo. Sin embargo, mis compañeros de colegio y yo tenemos bien claro que la formación de docentes eficientes (triunfadores, les dirían en el ámbito deportivo) es un proceso largo y sostenido que involucra varios factores, como el trabajo académico (verdadero trabajo académico) del colegio, y la construcción de una identidad como parte de un grupo, en este caso como maestros de Español... aunque no falta quien se atreve a calificar este logro como una casualidad.

Claro que basta con mencionarles la versión simplificada de la respuesta para que el consultante se retire comentando cosas como “eso no se puede en mi colegio”, o “es que ustedes son de Español”, o cosas por el estilo; después se van para proponer una solución mágica del tipo “curso remedial de emergencia”. Obvia el decir que se trata de planteamientos predestinados al fracaso, puesto que evaden atender la esencia del problema: la necesaria conjunción de conocimientos, habilidades y actitudes, por no hablar de la formación en competencias. Al menos nosotros, en Español, nunca hemos trabajado pensando en la evaluación de nuestros alumnos, sino en las necesidades formativas que tienen como futuros docentes. Es más: nos hemos negado a preparar a los alumnos para los exámenes y nos manejamos con resistencia a la dinámica de estarlos saturando con exámenes “tipo PISA”.


No es la primera vez que nuestros alumnos y egresados obtienen alta puntuación en las evaluaciones (lo han hecho con bastante éxito en los concursos para obtención de horas), pero sí es la primera ocasión en que propios y extraños tienen que reconocer que aún sin seguir las políticas establecidas (al menos no de una manera estricta), los miembros del colegio de Español tenemos muy claro lo que se tiene que hacer para brindar una buena formación a los futuros docentes de lengua. Se trata de un largo proceso que inicia desde el primer semestre y que se mantiene a lo largo de los tres años en que son nuestra responsabilidad. Se trata del ejercicio permanente de reflexión colectiva sobre el currículum, sus propósitos y la metodología aplicable en trabajo colegiado (aunque no existan los colegios). Se trata de la construcción de actitudes docentes a través del ejemplo y el compromiso de quienes impartimos las clases. Se trata de predicar con los actos, y pedir a los estudiantes que lean y que escriban, pero ser los primeros en hacerlo. Se trata de la integración continua y legítima de la identidad que nos convierte en miembros de un grupo social: los normalistas de la especialidad de Español.

Y vamos por otro primer lugar.




domingo 9 de agosto de 2009

Lector

El trabajo con adolescentes puede ser reconfortante por la gran capacidad que tienen para sobreponerse a los malos maestros, al poco dominio de contenidos que les ofrecen o a los ataques a su autoestima que algunos profesores con perfil de diva les propinan en las escuelas, lo cual a los chavos no les preocupa porque quienes tienen la capacidad para sobresalir –la gran mayoría- lo hacen con, sin o a pesar de sus maestros.

Trabajo en secundaria desde hace unos años, pocos a decir verdad, tan pocos que aún no me alcanza la rutina que reflejan mis compañeros en sus rostros y comentarios, muchas veces amargos y llenos de desaliento, y puedo decir que mi trabajo allí fue mera conveniencia. Sí, decidí buscar la oportunidad de trabajar en este nivel para satisfacer mis necesidades como docente en la Normal, pues no concibo que alguien que nunca ha pisado esas aulas llenas de mutantes adolescentes potenciales -o ya olvidó lo que se siente-, pretenda formar profesores para ese medio.

Hace unos días terminé mi función como lector de varios documentos recepcionales elaborados por alumnos de la modalidad semi-escolarizada que aspiraban a titularse de la licenciatura. Mi trabajo consistía en leer con lupa sus textos para detectar fallos desde la estructura formal del documento, hasta el manejo de los contenidos, pasando por la estructura misma del texto, revisando ortografía, sintaxis, coherencia, cohesión, etc., el trabajo lo creí sencillo, pero me equivoqué. Después tendría que ser parte de su jurado en el examen profesional.

De abril a julio leí nueve documentos de los cuales sólo a siete les di seguimiento; los dos que no seguí estaban muy mal escritos: mala ortografía, pésima redacción en todos los sentidos, mal tratamiento de los contenidos que pretendían compartir, al grado que la autora de uno de esos documentos, catalogada –malamente- por muchos de mis compañeros como una alumna modelo, estuvo a punto de renunciar al proceso de titulación cuando se dio cuenta de sus grandes deficiencias que por supuesto nadie le había hecho notar.

Los otros siete tenían sus problemas, unos más serios que otros, pero sus autoras soportaron las revisiones críticas que les hacía y evidentemente mejoraron sus trabajos. No estoy diciendo que salvé la vida académica de ninguna de ellas, no; pero del primer borrador que recibí al último, se notó una gran diferencia, no porque hayan hecho caso a todas mis sugerencias, tampoco, sino porque tuvieron más elementos para explicar, argumentar, describir, narrar y fundamentar su experiencia docente, como lo exige el documento al que me refiero.

Entre las siete, había tres destacadas, una en cada ángulo del triángulo, de las cuales sólo una tenía el antecedente de la Normal Básica. La primera porque escribió un texto redondo que no dejaba huecos de información, difícil para encontrar detalles qué preguntar porque casi todo estaba contestado en el mismo párrafo o en el siguiente; la segunda porque atendió mis sugerencias sin chistar, y la tercera, la de la Básica, porque su primer borrador estaba peor que los primeros dos documentos que ya describí y terminó como algo bastante aceptable después de cinco o seis días de trabajo intensivo con ella.

Esta última trabaja en primaria, con quinto grado y traía el mundo encima, muchos problemas la atacaron al mismo tiempo y la estaban haciendo pedazos; pero en el momento más intenso de su revisión, aquel donde parecía que ya no daría más por lo malo de su texto, se detuvo a preguntarse en voz alta: -“Si así estoy de mal, ¿qué les estoy enseñando a mis alumnos?”. La pregunta me recordó que cuando mis alumnos de la normal interceden por alguno de sus compañeros que no cumple su parte, sólo les pregunto si lo aceptarían como profesor de sus hijos… la respuesta siempre ha sido la misma: -“No”.

A todas les pregunté en su examen sobre lo que la normal les debe y lo que ellas deben a la normal. A lo primero respondieron que nada y a lo segundo que mucho; pero cuando pregunté cómo le iban a pagar esa deuda a su escuela, todas respondieron que con mucho esfuerzo; sólo a las tres les creí, las demás respondieron como requisito, sin reflexionar su respuesta, en automático, como si la escuela donde se formaron como docentes no pudiera pasarles la factura nunca.

En los exámenes profesionales que me tocó presenciar, cinco de las siete aspirantes lloraron, no al terminar, sino durante el examen; unas lloraron discretamente y otras a moco tendido, pero eso sí, ninguna interrumpió su examen por ello. Comentaba con mi esposa y un amigo que eso sólo se ve en las normales, no sé si en todas o si en las demás especialidades, pero al menos en la de Español sí. Esas lágrimas se acentuaban cuando, las ahora profesoras de secundaria, hablaban de sus alumnos, de la necesidad de escucharlos, de atenderlos, de eliminar sus carestías de aprendizaje, pero creo que mayormente al verse reflejadas en ellos.

No puedo asegurar que el llanto que atestigüé haya sido por lo anterior o por simples nervios, pero me quedo con la primera impresión; tampoco apostaría a que serán buenas profesoras de Español en secundaria, no las conozco como para tanto; sin embargo estoy convencido de que esto de compartir con adolescentes les gusta, lo disfrutan, les apasiona, no como a muchos profesores en servicio que simulan el trabajo a diario, sin una pizca de interés en sus alumnos, sin un solo rasgo de entrega a su profesión, sin la más mínima idea de lo que implica ser profesor.

El hecho de que una haya reconocido sus fallas e identificado cómo superarlas me deja satisfecho y con la esperanza de que tal vez, en un futuro, quienes trabajamos con chavos en las aulas de secundaria podamos superar nuestros límites por el bien de ellos y de nosotros mismos.

Hasta luego…

miércoles 18 de marzo de 2009

Diseño didáctico

Revisando mis documentos antiguos me encontré con la propuesta de diseño que presento a continuación. Se trata de una secuenciación metodológica para el diseño de un taller de aprendizaje. Se trata de un documento elaborado en el 2001, por lo que algunos planteamientos aparecen un tanto descontextualizados en relación con las concepciones actuales, sin embargo opté por reproducirlo con su forma y contenido originales. Me es importante señalar la presencia de nociones que en la actualidad se han puesto de moda; por otro lado también considero destacable el manejo de los verbos para la categorización de la información: en forma nominal para los títulos y en infinitivo para las tareas a realizar.

En forma breve y a manera de introducción: el taller es una modalidad didáctica en la que los aprendices (talleristas) desarrollan habilidades específicas para la ejecución de un tipo de tarea, bajo la supervisión de un experto. En un taller, todos los participantes desarrollan el mismo producto, pero lo hacen de forma individual, mientras que el experto se encarga de aclarar a cada quien sus dudas y les ayuda a resolver las dificultades que enfrentan.

La noción del taller como modalidad de enseñanza escolar fue desarrollada por John Dewey en el marco de una concepción positivista y pragmática: enseñar a las personas lo que necesitan para desempeñarse eficientemente en el mundo laboral. En el ámbito escolar contemporáneo son muy populares los talleres de redacción y de lectura.

ASPECTOS A CONSIDERAR EN LA PLANEACIÓN DE UN TALLER

1. Análisis de la tarea a realizar.
  • Ubicar el campo a que pertenece la tarea o habilidad que se desarrollará en el taller.
  • Analizar la naturaleza del campo.(teórico o práctico)
  • Delimitar magnitud y dificultad de la tarea. (extensión y profundidad)
  • Especificar los componentes o rasgos principales de la habilidad a desarrollar.
  • Análizar del contexto en que se realizará la tarea.
2. Definición de objetivos (en un taller es fundamental la existencia de objetivos, es decir “el objeto”).
  • Enunciar las metas que alcanzarán los talleristas al final del curso, en términos de :
  • Propósitos. Áreas del desempeño futuro que se verán favorecidas con las tareas y habilidades desarrolladas en el taller (adquirirá / desarrollará esto o aquello para).
  • Objetivos. Metas específicas que lograrán los participantes (alcanzables, significativas, concretas, mesurables y demostrables) enunciándose de la siguiente forma:
  • Expresando específicamente el producto o resultado del aprendizaje.
  • Indicando las condiciones o situaciones en que se adquirirá y aplicará efectivamente el aprendizaje.
  • En forma clara y precisa.
  • En secuencia jerárquica y/o lógica.
  • Indicando resultados finales (no procesos)
  • En lenguaje accesible según el contexto.
3. Especificación de condiciones.
  • Establecer claramente los elementos de conocimiento o de perfil, incluyendo lecturas previas y análisis que debe cubrir el participante.
4. Selección y organización de contenidos.
  • Seleccionar los contenidos que integrarán el trabajo del taller, tomando en cuenta que sean: significativos en relación con los propósitos, y suficientes para el logro de los objetivos
  • Organizar los contenidos en forma secuencial, considerando: su complejidad, la dificultad para su tratamiento y comprensión, y la profundidad con que serán abordados.
  • Preparar una bibliografía básica y una de apoyo para el estudio de los contenidos del taller.
5. Definición de técnicas y procedimientos a utilizar.
  • Seleccionar las técnicas que se aplicarán al trabajo de la información y los procedimientos que ejercitarán los talleristas, aplicando los siguientes criterios:
  • adecuados y coherentes con la información y los propósitos, flexibles, articulables con otras técnicas, aplicables a otros contextos y tareas.
6. Diseño de actividades de aprendizaje.
  • Esquematizar considerando la secuencia: (información - procesamiento - aplicación) que puede ser global o reiterativa, se combinan técnicas y procedimientos en relación con propósitos, contenidos y objetivos, además de, grado de dificultad, secuencia, continuidad e integración.
7. Determinación de recursos y medios didácticos.
  • Determinar que condiciones físicas debe cubrir el área en que se trabajará; el tipo de apoyos técnicos que se requerirán y los materiales de trabajo que deberán diseñarse y estar listos para su aplicación en el curso.
8. Selección de formas de evaluación
  • Establecer claramente la forma en que se evaluarán.
  • El curso taller: en relación con la efectividad del mismo para el logro de propósitos y objetivos.
  • El aprendizaje de los talleristas: de preferencia en un esquema de evaluación inicial, procesual y sumativa.
  • En ambos casos es importante identificar los indicadores que otorgarán los parámetros necesarios para una evaluación objetiva.
  • La evaluación por encuesta mide el grado de aceptación, pero no la efectividad.
9. Diseño y elaboración de materiales
  • Seleccionar lecturas básicas y de apoyo.
  • Diseñar y elaborar las tablas e instrumentos de recopilación y organización de la información.
  • Diseñar las pautas e instrumentos de valoración de la información.
  • Diseñar las pautas e instrumentos de evaluación del curso.
Esta esquematización corresponde a un abordaje exhaustivo de la actividad y está orientado específicamente hacia el diseño de situaciones de enseñanza-aprendizaje donde el peso de las decisiones didácticas recae en el instructor. Un modelo centrado en los esquemas contemporáneos de gestión tendrá características diferentes, al igual que cuando se trate de diseñar proyectos didácticos. En todo caso, la actividad educativa, cuando es efectiva, no es un mero acto de buena voluntad donde una persona se para ante los demás a compartir lo que sabe, sino que se trata del producto del trabajo de diseño y toma de decisiones que respalda cada acción.

martes 24 de febrero de 2009

El prestigio contra los prestigiadores

La mayoría de las personas quisiéramos siempre tener lo mejor, ir a los mejores sitios o estudiar en las mejores escuelas; sin embargo, son pocos los que realmente saben qué características o cualidades deben tener para ser realmente “lo mejor”.

Normalmente nos inclinamos a pensar que la marca más cara es “la mejor”; que el lugar más concurrido es “el mejor”, o que la escuela que tiene más tiempo o cobra más es “la mejor”, pero no siempre es así.

En el caso de las instituciones (y de otras empresas o firmas) lo que influye es su “prestigio”, entendiéndolo como realce, renombre o cierta autoridad en su campo. Lamentablemente hay ocasiones en que el prestigio que buscábamos no era tal y nos topamos con que era un truco de los prestigiadores.

Los prestigiadores engañan al público, los emboban por medio de la fascinación. En la película Prestige (2006, de Christopher Nola), Michael Caine menciona que prestigio es el “truco final”. Explica que un acto de magia tiene tres pasos: 1. la promesa: donde el mago muestra un objeto común y corriente, 2. la vuelta, donde lo ordinario se vuelve extraordinario y 3. el prestigio: donde esperas adivinar el secreto de la vuelta, pero el mago te impacta con algo que nunca has visto en tu vida.

Las instituciones que buscan tener prestigio deberían de preocuparse en que sus egresados salgan con todas las habilidades y competencias que necesitarán en su vida laboral. Es inevitable que la sociedad en general, juzgue a la institución por sus egresados; en ellos está impreso el talante institucional, y son ellos quienes pueden afirmar y confirmar si realmente la misión y visión son apropiadas o ciertas. Una vez que se encuentran laborando en el campo para el cual fueron formados pueden dar un veredicto sobre si la opción curricular, o énfasis disciplinar de su profesión, es coherente con la realidad a la que se enfrenta.

Aquellos egresados que salgan victoriosos de su enfrentamiento con la realidad laboral harán, sin lugar a dudas, que el prestigio o buen nombre de la escuela de la que egresaron crezca o sea reconocido; así mismo, todos aquellos que no puedan hacer frente a su realidad también serán la tarjeta de presentación de la institución.

Por lo tanto, todas las instituciones de educación deberían de preocuparse por preparar bien a sus estudiantes; lo cual implica esforzarse en mejorar la calidad de su planta docente, mejorar sus instalaciones, revisar sus decisiones, evaluar sus planes de estudio, etc.

En la medida en que las instituciones abaraten la estancia a sus alumnos, (no exigiéndoles, no evaluándolos como se debiera, no proveyéndolos de maestros capacitados, etc.) perderán la posibilidad de tener prestigio ante la sociedad y se limitarán a ser simples prestigiadores que maquillan la realidad para sorprender y agradar al público.

martes 17 de febrero de 2009

La ciudad de mis entrañas


En mi ciudad:
hay un cerro que en las tardes de noviembre
se coloca lentamente la pijama de sombras
que le entrega a la Sierra Madre Oriental.

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Tenemos una ciudad que ha causado el asombro de muchos, a la que ha escrito Reyes, a la que ha cantado Celso, ha sido musa de pintores, escultores, artistas que con su sensibilidad describen un lugar que cada vez desconocemos más.
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Las últimas noticias provocan alarma entre los que habitamos este pedazo de tierra llamado Nuevo León, México. Nuestra ciudad ha sido detenida cada tarde por personas que protestan y piden que les aten las manos y los lleven a la muerte. Hombres bomba que provocan a las autoridades, a los medios de comunicación y a la sociedad a que los agredan, y después culparnos por sus golpes.
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El Monterrey de hombres y mujeres de trabajo, de personas emprendedoras, innovadoras e inteligentes, está sublimado a los caprichos de jóvenes que nos reclaman la falta de oportunidad e igualdad. Maltratan los coches que debemos, nos roban las pertenencias que compramos con nuestro trabajo, trabajo que ellos carecen y además nos acusan por no tenerlo.
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Delincuentes, jóvenes, muchachos, viciosos, pandilleros, niños sin amor les llamaría Alex Lora; las oportunidades son de quien las busca, el acceso a la información está ahí, en la misma ruta donde buscaste el refugio de tus problemas.
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Las drogas y el alcohol son responsabilidad de quien las consume, no me atribuyas tu debilidad. No eres más fuerte, eres más idiota. No permitiré que me asustes ni a mí, ni a mi familia. La estupidez de tus actos en presente te los cobrará el destino.
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A los que estamos del otro lado, ellos podrán estar organizados pero nosotros somos más; organicémonos, pero no con marchas blancas partidistas o vendedoras de rating. Hagámoslo ahí en el momento del bloqueo, no debemos escondernos en nuestra ciudad, que se escondan los débiles y salgamos a defendernos con lo que a ellos les falta. Inteligencia.

miércoles 19 de noviembre de 2008

Bendito Kitsch

Abraham Moles nos invita a conocer de forma rápida la incursión del Kitsch en la vida del hombre, desde el nacimiento mismo de la palabra hasta el innegable dominio que éste tiene en la vida de la humanidad como parte, y producto a la vez, del consumismo al que estamos sujetos.

«El kitsch es la baratija, una secreción artística originada por la sociedad en sus tiendas...» comenta Moles en sus líneas al tiempo que nos hace reflexionar sobre la naturaleza del kitsch como copia automática del arte, que a su vez no deja de ser, según Platón, una copia de la naturaleza o cuando menos una interpretación de la misma.

Entonces la pregunta es: ¿Es el arte el kitsch de la naturaleza? ¿es acaso la comunicación el kitsch del lenguaje? Porque de ser así, es cierto que no inventamos las palabras y hacemos grandes modificaciones a la gramática, pero la aplicación de la forma (estilo) de comunicarse de cada individuo, ya sea en el discurso o en el papel, hace del lenguaje una “copia automática” del lenguaje que es considerado arte en la poesía, la narrativa y más.

Moles nos habla del recurso del amontonamiento de estilos que emplean las grandes urbes en su arquitectura y del amontonamiento mismo que se vive, de acuerdo a los estándares sociales que nos rodean: entre más cosas con apariencia antigua tengamos en casa, más cerca del decorado conservador estaremos (aunque los objetos porten la frase made in Taiwan).

El kitsch es fácilmente encontrable en la cotidianidad del hombre, desde la joyería que porta hasta la intimidad de su hogar. La raza humana por naturaleza tiende a recolectar objetos que le parecen importantes de acuerdo con los estadíos de su vida, de tal modo que, si en su infancia aquel carricoche de madera con incrustaciones metálicas le trajo momentos de satisfacción, cabe la posibilidad que al toparse en su madurez con algo similar lo obtendrá para adornar su estudio utilizándolo para colocar, en el ahora mueble, las bebidas de sus invitados.

El ejemplo anterior es mera referencia sugerida por Moles y poco tendría que ver con su servidor, sin embargo cualquier semejanza con la realidad que se vive en el lugar donde trabajo es mera coincidencia.

domingo 2 de noviembre de 2008

Calaveras por Jorge Segura

CALACAS PA MIS AMIGOS DE LA DOBLE
Jorge Segura / noviembre 2008

Llegó a la Normal la parca
en busca de algún talento;
fue al Colegio de Español
y los encontró al momento.

A Venustiano Carranza
cruz con Ruperto Martínez
llegó la flaca malora
en busca de sus catrines.

También buscaba catrinas
bonitas y con cultura
y se fue directamente
a Lengua y Literatura.

Yo me salvé, por lo pronto,
porque soy el que esto escribe,
pero el año venidero
la tilinga me recibe.

Mi abuelo me dijo entonces:
-No tengas ningún pendiente,
desde el momento que naces
estás condenado a muerte-.

Varias veces con la muerte
tuve severos encuentros,
cuando la traía por fuera;
ahora la traigo por dentro.

Aunque mi cuerpo está entero,
a mi alma le faltan miembros,
te llevaste a camaradas,
amigos y compañeros.

Cuando muera quiero flores:
claveles, rosas, camelias,
cempasúchil y gladiolas;
si es posible, dos gardenias.

Ojalá que este recuerdo
—que por ahora no es cierto—
tarde mucho en presentarse
y continuemos despiertos.


LUCY
Lucita de mis pecados,
-dijo la catrina flaca-
vengo a llevarte conmigo;
no por bonita te escapas.

-¡Me vale master, señores!-
dijo la parca grosera
y nuestra amiga ya tiene
sus cuatro cirios de cera.

Luz María Rodríguez Llanes
te nombraban por doquier.
Ahora sólo quedan huesos
de tu cuerpo de mujer.


CARMELITA
La muerte no batalló
para dar con la maestra;
en todas partes andaba,
con la suma o con la resta.

Carmelita era su nombre;
se nos murió de repente.
Para cargar el cajón
Con Víctor fue suficiente.

La parca ya no sabía
que hacer con tanto difunto
pero llegó Carmelita
y todo ya está en su punto.


ILEANA
Todos estamos llorando
al redoblar la campana.
En sus alumnos hay duelo,
murió la maestra Ileana.

Liviano estaba el cajón,
no pesaba casi nada,
el pesar está en nosotros
por el fin de su jornada

En la eternidad no es profe;
ha de hacer algo bonito.
De seguro, mis amigos,
ha de chambear de angelito.


GLORIA
Desde Graduados te sigo
para llevarte a mi llano
-dijo la catrina a Gloria-,
y la tomó de la mano.

Ya la maestra Martínez
y Licea de apelativo
todavía la recordamos;
nunca pasará al olvido.

En el panteón de las regias
Gloria reposa bien yerta,
lástima que se haya muerto
y que en polvo se convierta.


ESPERANZA
La Normal está de luto,
todos estamos dolientes,
se nos fue la profesora
doña Esperanza Sifuentes.

Calaca agarra parejo
sin respetar rango y hora,
hoy le tocó a la maestra
que chambeaba de inspectora.

Cuando menos lo pensamos
la tilinga nos alcanza.
Traigo flores y oraciones
a nuestra amiga Esperanza.


GILBERTO
Batalló con los docentes
secretarias, directivos.
El llegar con la calaca
ya no fue muy conflictivo.

Gil Garza se le nombraba,
amigo de todo el mundo,
hoy yace en el camposanto
en un espacio profundo.

Con lamentos y sollozos
su gente lo despedimos.
Sus compañeros lloramos
cuando difunto lo vimos.


MEMO
Cual pájaro carpintero
andaba el Memo de diario
hasta que llegó la parca
y le colocó el sudario.

Nomás para mí te quiero
-dijo la muerte malora-
y ya descansa en su cripta
quien fuera ametralladora.

Inconsolables los llantos
emanan de más de tres
que el buen amigo Berrones
me las dejó con strees.


FERNANDO
Textos argumentativos,
oralidad y escritura,
quería estudiar la calaca
con un profesor de altura.

Y le gustaban negritos,
con compu y bolsa de mano.
No tuvo ningún problema:
se llevó a Fer Arellano.

Ya velamos a Fernando
con rezos y letanías,
con veladoras y llantos;
y unas coronas bien frías.


ENRIQUE
¿Dónde está Enrique Sauceda?,
¿o Saucedo se apellida?
No quiero llevarme a otro
que todavía tenga vida.

Velamos a nuestro Quique
con sus alumnos llorando,
los que quedamos acá,
flores le estamos llevando.

Lo lloramos sus amigos,
sobre todo yo y Berrones,
aunque a los tres nos bajaron
en diferentes panteones.

IRAM
¿Iram con hache o sin hache?
-preguntó la muerte fría-.
Como nunca fue a la escuela,
no sabía de ortografía.

Ileana llora a su viejo
y nosotros al amigo.
Ora que lo vi en la caja
sigue sonriendo conmigo.

Con la muerte no se juega,
Iram ya tiene su lote;
él no sabía que a la flaca
le gustaban sin bigote.


ÓSCAR
Por fin te encontré, mi rey
-dijo emocionada huesos-,
te traigo ganas desde antes,
quiero saborear tus besos.

El Oscar quiso escapar,
no quería de esos amores.
No le valió escabullirse;
flaca lo llenó de ardores.

Después de todo, la muerte,
es hembra con corazón
y Benavides se fue
no al panteón, sino al colchón.


OMAR
Vengo desde Zacatecas,
me mandó López Velarde.
-dijo al Ornar la calaca-,
ya se te está haciendo tarde.

A la calaca los güeros
le gustan más que los prietos
y mi buen Carlos Omar
ya está abajo cuatro metros.

Coqueta y contenta dijo:
al fin te tengo conmigo.
Y Lengua y Literatura
llora al apreciado amigo.


PANTOJA
Hasta Parras de la Fuente
llegó la flaca malora
en busca de un profesor
que ya le llegó su hora.

Catrina siempre soñó
Con tener a su catrín.
Y ya don Tomás Pantoja
tiene epitafio en latín.

Se escuchan llantos diversos
en la Normal y en escuelas.
Para anunciar su deceso
no alcanzaron las esquelas.

CESÁREO
Dijo la parca a Cesáreo
-aquí termina tu historia-
y Garma quiso evadirla
con arengas de oratoria.

Le habló de temas sin fin,
de béisbol y sindicatos.
No le valió la estrategia,
lo enterramos hace rato.

Ya estás en descanso eterno.
De seguro, estás mejor.
En tu epitafio se lee:
"aquí yace un profesor".


RODRÍGUEZ CHIU
Enrique Rodríguez Chiu
te llamaron al nacer.
Hoy, que moriste, tu nombre
está en la esquela también.

La parca fue a la Petaca,
también pasó por Linares,
andaba en busca de Enrique
para llevarlo a sus lares.

Ya descansa nuestro amigo
en una tumba muy fría.
De seguro ahora termina
su tesis de maestría.


ROGELIO
Como andas de comisión
ya te me ibas olvidando.
Voy a llevarte conmigo
aunque te andes doctorando.

Reyes, Reyes se nos fue,
ayer fuimos al sepelio,
pronto será puros huesos
mi carnalito Rogelio.

El panteón del magisterio
tiene tumbas polisemias
de rolleros, grillos, doctos;
la de Roge es de academia.


LÓPEZ MEJÍA
No le valió su memoria
retentiva y prodigiosa,
flaquita cargó con él.
Ya está callado en su fosa.

Sus amigos le rezamos
responsos y novenarios;
en Comisión Estatal
le dedican un rosario.

El Javi López Mejía
ya goza del sueño eterno,
descansando haciendo adobes
en la grilla del infierno.

lunes 6 de octubre de 2008

El jardín perfecto de los senderos que se bifurcan.


Las transformaciones físicas, determinan transformaciones en el pensamiento


Salí de la calle de prisa, constantemente volteaba atrás para asegurarme que no me siguiera; la oscuridad de la calle desierta engrandecía la dicotomía del miedo y valor que me daban mis pasos firmes y mi braceo. Estaba en la parada del camión pero decidí tomar el metro para apresurar la llegada y despistar la huída.


El metro llenaba de hedor las arrugas de angustia que recorrían mis sentidos. El líder estaría ahí y tenía que llegar a mostrarle las evidencias del despojo que sufrieron los confinados unos días antes. Por qué a mí, de entre tanta gente, entre tanto espacio, por qué a mí me pasaba esto, tener que decirle la verdad al ser que puede transformar el destino del país y la mente de toda la región. Sabía bien que intentarían impedirlo, que robarían e incluso delinquirían para evitarlo, y yo, sólo yo con esa encomienda. Me gustaría que vinieras a mi lado mientras camino estructurando el discurso que daré.


Entré por la puerta trasera y me escondí entre los anhelantes, los que día a día esperaban entrar por esa puerta y entender los elementos de la naturaleza y transformarla. Me escondí entre ellos y despisté mi llegada hasta lo alto de la torre donde se encontraba él.


Tomé las simétricas escaleras y los vi bajando, los escondrijos debajo de cada escalera me sirvieron para esconderme y escuchar un poco lo que farfullaban en cada escalón. Por un momento se detuvieron un grupo de confinados y hablaron de ella, le habían encomendado detenerme y no lo había logrado. Estaban alertas y habían puesto personas a vigilar las entradas, el que me viera tenía instrucciones de llevarme con aquél y detenerme para no poder decir la verdad, esto lo harían antes del evento de inauguración, después sería demasiado tarde.


Me quedé en espera por unos minutos hasta que se marcharan, recordaba las palabras que resonaron en el congreso y las definiciones que cada cual daban de la instrucción, ninguno conoce mi laberinto, nadie ha visto las entrañas de la construcción, cada uno hemos contribuido a formarla y a deformarla. Últimamente las decisiones que se han tomado han contribuido en maquillarla y dejarla bella pero hueca, como chica de plástico o las miss que caminan en tacones y traje de baño; así estaba ella, bonita cada vez más bella pero le acercabas el micrófono y repetía el discurso aprendido de memoria horas antes.


Volteé la cabeza, la escalera estaba sola, despejada del ala norte, alcanzaba a ver el ventanal amplio y transparente del presidente. Subí lentamente, lo más sigilosa que pude, entonces escuche unos pasos, cada vez se acercaban más y más aprisa, me habían descubierto, seguramente venían por mí. Corrí hacía los jardines, pretendía esconderme y no pude, la estrechez de las palmas dejaba ver la intención de marcharme. Entré al centro del jardín y viéndome rodeada por los confines me adentré al laberinto perdiéndome cada vez más en la sandez de las palabras que envolvían mi cuerpo. No podía ser posible con tan sólo cuatro años y tenía que morir, siendo sólo una niña descubierta entre los elementos más perversos del ser humano. No pude llegar, me agaché en el centro del laberinto, en medio de la simetría de sus jardines mientras mi cuerpo se deshidrataba, moriré sola e ignorante.

Ileana Cepeda

jueves 2 de octubre de 2008

La reina de México

“2 de octubre no se olvida” es la frase que muchas veces hemos repetido quienes en algún momento nos sentimos conocedores de los acontecimientos suscitados durante el ’68. Antonio Velasco Piña, autor de Tlacaélel, el Azteca entre los Aztecas, Cartas a Elizabeth; Herencia Olmeca, entre otras, nos ofrece en su libro titulado Regina, un panorama completo de lo que, según él, como testigo del movimiento, sucedió antes y después de tan fatídica fecha.

Regina Teucher Pérez, joven nacida de padre alemán y una nativa de Taquín, San Luis Potosí, por razones meramente circunstanciales recibió su educación en el Tibet desde antes, durante y después de la ocupación China a estas tierras Himalayas, donde era considerada una Dakini (deidad tibetana que puede adoptar una figura humana para lograr algún fin) y que al ser descubierta por los invasores, fue enviada a China para su reeducación, de acuerdo a la doctrina de Mao.

Fue en este país donde concluyó la última etapa de su educación y de donde retornó a México para cumplir la misión que tenía que llevar a cabo con ayuda de los únicos cuatro auténticos mexicanos, guardianes de las culturas de los tiempos: el despertar de la conciencia nacional, no sin antes despertar al Popocatépetl y al Iztaccihuatl, considerados los más antiguos moradores y guardianes de estas tierras.

Al buscar el restablecimiento de los campos energéticos en algunos puntos de la ciudad de México, se dio la coincidencia de ver iniciados los actos violentos entre estudiantes, porros y granaderos, motivados por el lento proceso del despertar, según Velasco Piña.

En medio del ir y venir de la nombrada Reina de México, Regina es contratada como edecán de las Olimpiadas como pago al favor de haber diseñado y cedido los derechos de la creación de los uniformes de las edecanes de ese magno evento deportivo celebrado en México en el ’68.

Velasco Piña denuncia a las autoridades de gobierno que dominaban el país por medio de “mentiras y represiones”, haciendo gala de una gran imaginación al transcribir las pláticas privadas entre el entonces Presidente de nuestra República, Lic. Gustavo Díaz Ordáz y sus subalternos, logrando que el lector crea realmente la versión de los hechos que nos presenta el autor en las páginas de su obra.

Avanzado el movimiento, Regina es señalada, por el mismo Luis Echeverría, como líder del alboroto estudiantil, ya que es vista en numerosas ocasiones encabezando las marchas, incluyendo aquella que tuviera al frente al Ing. Javier Barros Sierra, entonces Rector de la UNAM.

Según Antio Velasco Piña, el objetivo de la masacre de Tlatelolco, era eliminar a Regina y a sus cuatrocientos más cercanos seguidores, los cuales estaban conscientes de que ese día morirían como parte de un ritual para despertar por completo el chacra mexicano, pues el Iztaccihuatl se negaba a salir de su ensoñación, para lo que Gobernación empleó al escuadrón Olimpia, un helicóptero y un grupo paramilitar vestido de civil, que serían parte del objetivo para culpar a los estudiantes de incitar la violencia.

Como dato documental, Velasco nos presenta un fragmento del libro “La noche de Tlatelolco” de Elena Poniatowska, donde recoge la declaración de la Sra. Cecilia Espinosa, que asegura haber visto a la edecán tendida en una plancha de concreto con el pecho ensangrentado en las instalaciones de la tercera delegación, a lo que añade otras dos declaraciones obtenidas en el mismo libro en mención, donde un joven se refierae a Regina como una joven “rara” que hablaba siete idiomas distintos y como hija de un doctor alemán; y otra, donde otro muchacho describe a la edecán en los últimos minutos de vida envolviéndose en la bandera mexicana antes de morir.

No puedo hacer juicio de verdad o mentira de este libro escrito por Antonio Velasco Piña, eso me lo reservo; pero puedo recomendarlo como una lectura ligera con datos interesantes que habría que interpretar e investigar, lo que sí puedo afirmar es algo en lo que casi todos estamos de acuerdo: “2 de octubre no se olvida”.

viernes 19 de septiembre de 2008

Cada quien su camino

Ubicada en la segunda mitad de los años 40’s, justo cuando los Estados Unidos despertaba de la depresión económica, un joven decide buscar aventura, en compañía de algunos amigos, recorriendo los caminos de su país y los del vecino del sur.
Viajando como vagabundos durante gran parte de sus vidas, la generación Beat vino a representar el nuevo estilo de vida americano en donde todos los jóvenes buscaban la libertad de encaminarse a donde quisieran, sin seguir lineamientos preestablecidos por una sociedad caduca y ávida de salir también a recorrer caminos, aunque ese deseo estaba rodeado de miedos y prejuicios.

Jack Kerouac nos comparte esta visión desde la guarda de En el camino novela escrita en los albores de los 50’s y publicada por primera vez en 1957.

Kerouac nos lanza un reto que consiste en vivir la vida hasta los límites del camino que tenemos por recorrer sin temor a equivocarnos al elegir la brecha que siempre podremos cambiar, hasta en el último de los momentos y en el peor de los casos.

Borges lamentó no haber vivido plenamente, otros se lamentan, incapaces de hacer otra cosa, el hecho de estar muertos en vida, En el camino nos indica sólo una forma de no quedarnos en el lugar en el que estamos, sino buscar más allá de nuestras narices.

Kerouac nos escupe la palabra light en la cara para mostrarnos que así hemos vivido... domesticados desde el principio, esperando el momento de vivir el tedio en medio del mismo tedio sin esperanza de encontrar fuera de esta vida cómoda lo que más necesitamos: libertad real; espacios abiertos; ideas nuestras, propias; un camino de vida, cualquiera que éste sea pero seleccionado por nosotros.

Esto me recuerda el desenfado con el que algunos miran pasar la vida en el lugar donde trabajo, sin comprometerse con lo que hacen, sin estar dispuestos a cumplir siquiera con su carga horaria recurriendo a pretextos absurdos; me recuerda a quienes se mueven de acuerdo a la dirección de viento, aunque eso implique traicionar sus ideas, o morderse la lengua buscando alianzas con quienes están en peores condiciones que ellos, sólo porque sus nombres “suenan” en otras esferas; me recuerda a quienes cuentan los mismos chistes una y otra vez y a quienes, en un afán de quedar bien, se ríen de ellos como si fueran nuevos; me recuerda a quienes no dicen nada esperando que los demás lo hagan por ellos y tantas cosas más…

Desde esta mi perspectiva, momentánea quizá, estoy apuntando directamente hacia la búsqueda de mi propio camino, tal y como lo encontró Sal o como lo sigue buscando seguramente Dean.